LA PREVENCIÓN DEL ABUSO SEXUAL EN NIÑOS Y NIÑAS

Ya estaba yo frotándome las manos con la entrada que tenía ya medio preparada sobre “¿La iglesia va en contra de las mujeres?”, cuando escuché voces y más voces clamando por información sobre la prevención del abuso sexual en niños y niñas. He de confesar que es un tema que nunca me ha obsesionado, tal vez porque prefiero apartarlo de mi mente lo más lejos posible (ver “Cosas que me dan miedo”). Sin embargo, estoy de acuerdo con que es un tema que requiere de cierta reflexión por parte de las familias.

Ya hablé en otro post sobre la educación sexual en adolescentes. ¿Cuándo debe empezar la educación sexual? Desde mi punto de vista, desde que el bebé aterriza en este mundo, ya que la sexualidad es algo inherente al ser humano que forma parte de nuestra más profunda naturaleza y que, por la misma razón, está situada entre los más grandes tabúes de nuestras culturas. Sé que Wilhelm Reich fue perseguido y enviado a la cárcel por decir este tipo de cosas, pero creo que llegados casi a los años 20 del siglo XXI, me puedo permitir hacer una reflexión sobre la sexualidad infantil sin ser enviada a la hoguera.

El sexo, desde el principio de nuestros días, va ligado al placer y al dolor, Eros y Tánatos en uno jugando y entrelazándose para dar vida. Desde que el hombre es hombre y la mujer es mujer, la conducta sexual ha sido regulada, reprimida, encauzada, moralizada. Desde nuestra más tierna infancia nuestros mayores nos ocultan el tesoro que encierran nuestros cuerpos, la capacidad de darnos placer a través del acto de amar. Esto mismo nos niega gran cantidad de información valiosa para saber discernir el bien del mal.

Esta semana, una de nuestras compañeras blogueras nos hablaba de una técnica de prevención de los abusos sexuales basada en enseñar a los niños las partes del cuerpo que está prohibido tocar. Se usaban las luces del semáforo (verde, ambar, rojo) para indicar al pequeño o a la pequeña aquellas zonas que no debe dejar que nadie le toque. Esta propuesta no me convence del todo, ya que implica etiquetar las zonas del cuerpo que “son cubiertas por el traje de baño” como zonas prohibidas, sin la posibilidad de ofrecer al niño una explicación lógica de esta prohibición. Y los niños, que son muy listos, nos van a pedir una explicación del asunto. ¿Que tiene de malo que me toquen el culo, si tú, mamá, me lo tocas a todas horas? ¿Y mi hermano me lo puede tocar? ¿Y la abuela? Desde luego que me gustaría que si a mi hija le dan una palmetada en el culo ella sepa distinguir si en ese acto existe un matiz sexual inapropiado, pero… ¿la técnica del semáforo conduce a este conocimiento tan sutil?

Una de las cosas que los niños y las niñas deben saber de forma tácita desde muy pequeños es que la sexualidad apropiada va acompañada de amor y de consentimiento mutuo. Hablar abiertamente de sexo cuando los niños están delante es algo que la mayoría de las familias evitan. Tened en cuenta que cuando digo “sexo” estoy empleando la palabra de una forma muy amplia. El sexo no se reduce al coito. El sexo comienza con la caricia, con el beso, incluso con la mirada. Y nuestros pequeños deberían saber, desde muy pronto, que el sexo es algo que nos gusta, nos da placer, se da entre dos personas que se quieren y no implica daños y perjuicios. Si es así, serán capaces de discernir que algo que les hace sentir mal es INAPROPIADO. Y si les hemos dado la confianza para hablar de ello, es más probable que nos cuenten si alguna vez alguien les hace sentir mal.

Por otra parte, es importante que estemos atentos a las situaciones que pueden implicar riesgo y a los índices que nos pueden indicar que nuestros hijos están pasando por una mala experiencia. Cuando los niños son muy pequeños, las rabietas y el llanto son señales de que algo no les gusta. Si el niño verbaliza que no quiere ir al colegio o a casa de algún conocido, seguramente no quiere decir que estén abusando sexualmente de él, pero indagar en sus preocupaciones hace más difícil que un abusador persista en su conducta.

En definitiva, creo que la educación sexual temprana es la mejor prevención para este tipo de problemas. Os dejo la dirección de un blog que os puede resultar interesante, ya que trata el problema desde un punto de vista científico y con datos reales.

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