La presidenta del AMPA


(Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia)

Recuerda ese día como uno de los mejores de su vida: el día que pronunciaron su nombre detrás de la palabra presidenta. Siempre había tenido tentaciones de presentarse a delegada de curso cuando estaba en el instituto, pero sus compañeros de clase votaban en masa a Manolito, ese niño apocado y tímido con orejas de soplillo. No podían aguantar la risa cada vez que mandaban a Manolito a decirle a la profesora de matemáticas que les cambiase el examen para el sábado por la mañana, que tenían más tiempo libre. Ay, qué crueles son los niños. Pero hay que aceptarlos como son. En fin. 

Ella siempre había sido la Juani en el barrio. Que si Juani para acá, que si Juani para allá. La recadera de su madre y de sus hermanos. Y ahora de su marido y sus hijos. Pero eso se iba a acabar. Ahora era alguien importante. Ahora dirigía un grupo de Facebook y convocaba reuniones. En su grupo solo podía publicar ella. Había decidido que para qué arriesgarse. No podía permitir que las otras madres usaran su grupo para exponer sus quejas y enfadar al señor director, ese hombre que confiaba tanto en ella. A las múltiples quejas que recibía por esta circunstancia respondía con un ensayado y supuestamente elegante “enviádmelo y yo publicaré todo lo que queráis”. 

Ahora dominaba todo el barrio. Había llegado a acuerdos con los comerciantes de la zona para que ofreciesen descuentos a las familias asociadas al AMPA y se pasaba el día publicando ofertas de la tienda de deportes de Pedrito, la panadería de Juanito o la mercería de Zutanito. ¡Especial para socios! rezaban sus anuncios. Y era ella, la Juani, la que llegaba a acuerdos, publicaba ofertas y daba publicidad al castigado pequeño comercio de la zona. Toda una presidenta. 

Se sentía cada día mejor. Y sin embargo, tenía un gran problema: no sabía qué foto poner en su perfil de Facebook. Probó con todos los estilos: arreglada pero informal, recién salida de la peluquería, su foto de cuando tenía 16, la foto de cuando era bebé, la de su boda con el novio recortado, fotos con el pelo suelto y amplia sonrisa, foto con mirada misteriosa mirando al infinito, foto mirando hacia arriba con cara de pícara, foto foto foto. 

En esas estaba cuando llegó un grupo de madres a plantearle una queja. Sus hijos cargaban con unas mochilas de 20 kg. todos los días ida y vuelta de su casa al instituto y tenían las espaldas resentidas. Querían que ella expusiera la queja ante la dirección del instituto y buscasen una solución. Ella, poniendo su mejor pose de diplomática y atusándose el pelo, les dijo que el AMPA estaba para cosas importantes. Que eso de las mochilas ya se había hablado muchas veces, y el señor director había dicho que no había solución. No podían poner taquillas para todos los alumnos, eso era mucho dinero, y tampoco se podían dejar los libros en clase porque se los podían robar. Así que no había otra que aguantarse y buscar soluciones caseras sin molestar al profesorado, que bastante tiene con su trabajo ya. 

Satisfecha por la labor que había realizado como presidenta, corrió a prepararse para su cita con el antiguo presidente del AMPA. Arturo le iba a dar algunos consejos básicos para llevar la presidencia con esmero. ¡Qué bien colocado estaba Arturo ahora! La dirección le había concedido su confianza y le mandaba pedidos puntuales a la papelería que regentaba en el barrio. ¡Eso es progresar, y lo demás son tonterías!

5 Responses

  1. “Las Juani” crecen a pasos agigantados. He estado de tesorera en un ampa y prometí no hacerlo nunca más. Ver como llegaban padres con escritos de quejas y la “presi” los archivaba sin mirarlos…Es que a ella le iba más lo de hacer fiestitas y sacarse la foto. Vaya fauna hay metida en los ampas!

  2. ¡Me encanta! Es otro ejemplo de cómo se hacen las cosas en Españistán, una muestra pequeña, como esas que se tienen en cuenta para decir que una persona bebe 10 litros de cerveza a la semana (cuando tu no bebes nunca)
    Como te comentaba, ahora que Juani es presidenta de la AMPA me la imagino caminando por el barrio mientras la saludan por su cargo: “Señora Presidenta” y seguramente hará reuniones con otros presidentes: el de la comunidad de vecinos, el del club de fútbol del barrio, el de la Peña del Madrid de su calle…
    Es lo que tiene el poder.

  3. Aquí una presidenta del AMPA que este curso (mejor dicho, a principios del que viene) deja su cargo. Y la tesorera, la secretaria y varios vocales, como yo. Llegamos con ganas de arrimar el hombro y cambiar el panorama, pero al final nos han echado con malas caras y (mucha) falta de respeto. Bastante tajo tenemos al día como para, encima, sufrir por algo que no nos da sustento.

    1. Toda la razón. Habiendo presidentas profesionales, las amateur lo único que hacemos es molestar. ¡Gracias por comentar!

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