La gravedad y el aprendizaje por descubrimiento

 Hay que ser muy ignorante para creer que saber qué es la gravedad te convierte en físico/a. Incluso, si vamos más allá, reconoceremos que en realidad tenemos una mínima idea de lo que es en comparación con las nociones que tiene un profesional. Sin embargo, en cuestión de ciencias humanas, sociales y de la salud (a excepción de la reificada medicina, claro) es difícil convencer a la gente de que no saben mucho más que las expertas y expertos en estos campos.

La educación se lleva la palma en este fenómeno. La gente escucha aprendizaje por descubrimiento y cree automáticamente que sabe a qué se refiere el término. Imaginan a niños y niñas dejados a su suerte para que reformulen la historia de la ciencia mientras que adultos compasivos e indulgentes siguen sus pasos con admiración y toman un café. Escuchan aprendizaje significativo y buscan en Google, leen el primer artículo que sale (da igual que sea del Rincón del Vago) y, por arte de magia, se han convertido en expertos. Escuchan Zona de Desarrollo Próximo y, por supuesto, no entienden nada, pues la complejidad de este concepto no es posible de captar aislada del entramado teórico en el que se inscribe, pero imaginan que se debe tratar de una suerte de evolución del niño en el patio del recreo o algo así.

Así las cosas, das una patada al suelo y aparecen educadoras/es a espuertas. Por no hablar de terapeutas y coach de todo tipo. Esta gente puede ser buenísima en lo que hace, independiente de los estudios que haya realizado o los títulos que cuelguen en su despacho. Sin embargo, el que escriban en su currículum que son educadores/as o expertos en educación sin tener una especialización oficial en esos campos lleva a equívoco.

En el campo de la educación existen cientos de revistas científicas en las que las personas que investigan los procesos educativos publican sus trabajos. A partir de estos trabajos se acumulan conocimientos sobre los procesos educativos y su optimización. Ignorar que este es un trabajo arduo y complejo y pretender ser experto en educación sin tener ni idea de las teorías punteras en educación y los datos que las apoyan es poco realista.

Sin embargo, es algo muy frecuente y que encontramos con relativa facilidad. Y no culpo a estas personas, que quizás llevadas por pasiones vocacionales sin consumar han decidido dedicarse a un campo distinto al que eligieron en un principio. La ciencia y la universidad tiene una parte importante de culpa por permanecer alejadas de la sociedad en su torre de marfil. La aparición de paraprofesionales no responde más que a las necesidades de una sociedad que demanda conocimiento. Si las personas que lo construyen a partir de los métodos científicos no están dispuestas a difundirlo, siempre habrá gente dispuesta a cobrar por cubrir esta necesidad.

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