LA COMPRA 2.0

Las madres 2.0 pasamos mucho tiempo en el ordenador… ordenando cosas. Por eso, preferimos usar los servicios de compra on-line que nos ofrecen algunas cadenas de supermercados. Así podemos hacer la compra a las 12 de la noche, mientras los niños duermen, y no tenemos que preocuparnos por sus canastas en el carro de la compra con bolsas de chuches, juguetes y bollos de aspecto suculento. Sí, es un placer hacer la compra por internet. Te sientas tranquilamente, te pones un tecito al lado y abres el aplicativo. 
Vaya, ¿qué te creías? ¿Que la lista de la compra viene hecha? ¿Que te venían recetas en las que puedes pinchar y adquirir todos los ingredientes? ¿Que te proporcionaban menús completos con sus correspondientes recetas y listas de la compra? ¿Que al menos los productos vienen con una foto al lado, para identificarlos? Pues no, el que ha hecho el aplicativo no se ha devanado los sesos. Tienes que ir eligiendo producto por producto en base a un listado de categorías no siempre compartido con los compradores. Por ejemplo, para encontrar “harina”, un alimento difícil de categorizar, te tienes que dar una vuelta por todas las pestañas, hasta que descubres que en la parte superior izquierda hay un ventanuco con una lupa. ¡¡El buscador!! Gritas entusiasmada. Craso error. El buscador es un intelectual con una forma amplia de categorización, y te ofrecerá en un listado por orden alfabético todos los productos que, por una razón u otra, contengan la palabra “harina”. Ale, a buscar. 
En medio del proceso de compra, el niño tiene hambre y sed, tu amiga te manda un wassap que es importante contestar y te das un morreo del diez con tu chico de premio. Cuando te quieres dar cuenta… sesión expirada. 
NOOOOOOOOOOOOOO, a ver si me acuerdo de lo que había puesto… yogures, galletas, fruta, leche… ah, los aperitivos para los invitados, si. Aceite, vinagre… lo básico. Sal (otra hora buscando entre categorías extrañas). Por fin acabas y le das a enviar. Listo. 
La parte mejor es cuando no tienes que subir la compra al segundo sin ascensor. El señor te la sube con un carrito muy moderno que trepa por las escaleras solo y que emite un característico chirrido durante todo el trayecto. Y entonces a ordenar la compra. 
Es entonces cuando te preguntas qué coño vas a hacer tú con cinco botes de aceitunas, un regimiento de yogures y bolsitas de patatas en miniatura. ¿Y dónde están los macarrones? ¿No metí los huevos en la lista? ¿y qué es ese bote? ¿crema de vinagre? ¡pero si yo quería vinagre del de toda la vida!
En fin, desde que hago la compra por internet, la dieta de mi familia es rica y variada en productos que nunca habíamos probado. Os lo recomiendo. 

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