INTUICIÓN

Intuición
Intuición

La intuición no es nada extraordinario. No creo que sea nada mágico. Es simplemente aprender a usar una forma de conocimiento que tenemos muy desterrado en la sociedad actual, en la que todo es tan explícito. No consiste más que en saber leer entre líneas y en no olvidar las lecciones que la vida ya te ha dado. Y en estar conectada con una misma, claro.

Intuir la frescura en una persona es lo más maravilloso que puede pasar. A pesar de que esa persona pase por una mala época. A pesar de que esa persona no diga siempre lo que queremos oír. A pesar de que no sea capaz de dar en ese momento lo mejor de sí misma. Poder ver ese tesoro es el mejor don del que nos puede dotar la naturaleza. Porque es algo natural poder ver a través de las personas, conocer sus debilidades y sus miedos, sus fortalezas y sus cualidades. Pero lo auténticamente valioso de ese don es usarlo a favor de los demás, y nunca en su contra.

Solo reconociendo nuestros propios miedos y debilidades somos capaces de entender los miedos y debilidades de las demás. Sólo así podemos comprender que no estamos solas, que el mundo es una red de apoyos y caricias mutuas. Una persona intuitiva sabe qué es lo que más le dolería al otro. Su grandeza no está en la capacidad de percibir, por tanto, sino en la capacidad de usar ese conocimiento de la manera adecuada. ¿Y cuál es la manera adecuada? La respuesta a esta pregunta es bastante difícil, porque normalmente lo que es adecuado para alguien puede no serlo para los demás. Por eso, creo que lo que hay que buscar es el equilibrio y el bienestar.

El equilibrio y el bienestar solo se consiguen con la paz. La paz es un estado. Quedamos en paz cuando todo queda dicho, cuando hemos hecho lo que hemos podido, cuando hemos dado lo que teníamos que ofrecer, cuando hemos actuado de forma honesta, cuando hemos aportado nuestro granito de arena, cuando no callamos lo que nos quema en la boca, cuando callamos lo que no merece la pena decir y dejamos que se disuelva en la nada. Pero sobre todo, se consigue cuando sabemos apreciar el pequeño tesoro que hemos obtenido con nuestros actos.

Mi pequeño tesoro es un grupo de gente muy selecta. Un grupo de gente en la que confío. Ese grupo de gente en el que puedo ser yo misma, sin recovecos comunicativos complejos. Mi intuición me dice que he hecho lo correcto y he ganado en paz, cariño y seguridad. Mi alegría está a salvo: puedo seguir riendo tranquilamente, sin que mi intuición me esté mandando señales día y noche: cuidado, que donde hay amargura hay envidia y engaño. Cuidado.

Y no es que mi pequeño tesoro carezca de problemas, no. Pero los miran de frente e intentan solucionarlos. No buscan la energía de los demás para nutrir su vacío, sino que la energía se recicla y se reutiliza en grupo. Un día aporto yo, otro tú, y entre todas nos nutrimos y nos damos. Reímos a carcajadas, lloramos a lágrima viva, sentimos el dolor de la otra y su alegría como si fuesen nuestros. Esta es la última entrada que escribo sobre este tema. Esta es la última vez que hablo de un proceso que ha acabado. Otra etapa empieza, otro ciclo. Vivimos en ciclos, y en cada vuelta aprendemos una lección. En nuestras manos está saber sacar la moraleja y usar nuestra intuición para progresar. Nunca para manipular.

6 Responses

  1. Felicidades por seguir tu instinto y hacer caso de tu intuición.
    Para mi, personalmente,senti cierta pérdida,pero cada una hace lo que quiere y cree.
    Enhorabuena y sigue cuidándote.

  2. Me encantó tu definición de intuición. Tenés toda la razón. Hay que aprender a leer entre líneas, a mirar a la persona más allá de lo que se ve en la superficie. Es todo un ejercicio. Yo me di varios golpes aprendiendo a usarla, pero eso es lo lindo de cometer errores. Como decía Federico Luppi en una famosa película: “la puta que vale la pena estar vivo”.

    No sé que ciclo se cierra hoy para vos… soy muy colgada, no puedo negarlo, pero es un buen broche de oro.

    Abrazo,che.

    1. Sin error no hay aprendizaje, pero una vez que aprendes hay que saber tomar la decisión y cerrar el ciclo. Espero verte en el nuevo que empieza. Un abrazo, che.

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