Estrategias fallidas en la promoción de la lactancia materna

  

Los discursos sobre la lactancia materna (LM) están cambiando. Se nota en el aire y en los giros discursivos que, de repente, usa gente que era defensora radical de la lactancia materna. “La lactancia no es lo mejor para todas las mujeres”. En nuestro país, que todo llega con unos 10 años de retraso, estamos viviendo ahora la cumbre de la LM como “Gold Standard” (lo mejor que se puede dar al bebé). Las mujeres empiezan a manifestar cada vez con más frecuencia presiones por parte de los servicios de salud para amamantar a sus bebés. Sin embargo, las tasas de amamantamiento no parecen ascender. Mientras que la mayoría de las mujeres optan por la LM en el momento del nacimiento de su bebé, muy pocas (apenas el 15%, dependiendo de la comunidad autónoma estudiada), mantienen la lactancia en exclusiva los 6 primeros meses, tal y como recomienda la OMS. 

Por lo tanto, parece que por falta no intención no es. Las mujeres quieren amamantar porque están convencidas de que dar el pecho es lo mejor para el bebé. Sin embargo, no consiguen hacerlo. Encontramos cientos de testimonios en las redes de mujeres que dicen que no tenían suficiente leche, que el bebé no cogía peso, que no soportaban el dolor de las grietas ocasionadas por la mala postura o que las mastitis casi acaban con ellas. ¿Qué pasa entonces con la LM? ¿Por qué las mujeres no consiguen amamantar?

Por otra parte, la mayor parte de las mujeres que consiguen mantener una lactancia en exclusiva durante los 6 primeros meses y continúan a partir de entonces con alimentación complementaria, son mujeres que, de alguna u otra forma, están en contacto con grupos de mujeres que amamantan, independientemente de que sean grupos constituidos como asociaciones o grupos naturales de comadres o familiares. En este sentido, parece que la mejor información proviene no de los agentes de salud, sino de las mujeres experimentadas. Estas mujeres actúan de modelo, mostrando formas adecuadas de amamantar tanto en público como en privado, constituyen un grupo de apoyo frente a las ideas retrógradas de la sociedad ante la LM y ofrecen asistencia personalizada y, en muchas ocasiones, incondicional, a las madres recientes. 

La participación en estos grupos es voluntaria y forma parte de la red social de apoyo más próximo de las mujeres. Sin embargo, las matronas, enfermeras y pediatras son agentes con los que la mujer se va encontrando en su paso por el sistema de salud y va recibiendo información más o menos adecuada dependiendo de la formación, la filosofía y la política institucional que mantengan estos agentes. Por otra parte, las circunstancias de las mujeres son múltiples y cambiantes, variando el apoyo social, el nivel socio-económico y cultural, si tienen pareja, si trabajan o no trabajan, etc. En definitiva, los factores que pueden influenciar que una mujer mantenga o no la LM son múltiples, y poco relacionados en la mayoría de las ocasiones con su propia voluntad. 

Sin embargo, se mantiene la imagen social de que las exclusivas responsables del mantenimiento de la lactancia materna son las mujeres, y éstas se ven sometidas a una presión moralizante que tiene efectos en el bienestar psicológico de las madres. ¿Merece la pena mantener la presión sobre las madres y pasar por alto su derecho a decidir? ¿Merece la pena seguir jugando con nuestra culpa, visto que los resultados de la presión moralizante de poner la LM como Gold Standard no tienen el efecto deseado?

La estrategia de potenciar la LM desde los sistemas de salud no funciona. No funciona si no se añaden otras medidas complementarias que llevarían a facilitar su mantenimiento hasta al menos los 6 meses, como por ejemplo el aumento de las bajas maternales o la potenciación de grupos de lactancia que aportasen una atención más personalizada. Esta estrategia solo consigue aumentar la culpa de las mujeres y los conflictos entre los  grupos más radicalizados de madres. Si no se hace nada más allá de lo que se está haciendo, yo optaría por plantear no hacer nada, informar de forma aséptica y dejarnos libertad real para elegir el tipo de alimentación para nuestros bebés. 

No funciona tampoco, por cierto, el que, después de que la estrategia de decirnos que la LM es lo mejor para nuestros bebés, que les hace más sanos y más listos, que no sufran alergias o cáncer, nos digan que no nos tenemos que sentir culpables por haber fracasado en nuestras lactancias. No funciona en absoluto.

1 Response

  1. Yo estoy a favor de la lactancia materna. Fue la que escogi, aunque no tuvo el desarrollo que esperaba. Lo que no estoy de acuerdo es que a las mujeres se les “presione”, ni para un lado ni para el otro. Que las dejen escoger sin agobios. Yo he visto a una amiga mia llorar porque ella no quería dar teta y entonces su madre le decía que era malamadre. Yo le dije que a su hija la quería igual, que no era peor madre, y que iba a tener que tomar muchas decisiones y esta era la primera que tomaba, y listo. Y la que quiera dar teta, pues los grupos de apoyo de otras madres es el sitio adecuado para seguir adelante si hay dificultades. Y que nos apoyen decidamos lo que decidamos.

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