EL MISTERIO DE LAS PIEDRAS VOLCÁNICAS

Qué bien, ya ha llegado el verano, y con él volvemos a ocupar nuestra casita móvil en el camping. Vivir entre árboles, pájaros y ardillas, el “dolce fare niente”, los niños felices y libres y el fresquito nocturno. Por la noche nos sorprenden sonidos desconocidos de seres vivos que escarban a nuestro alrededor para alimentarse y se van haciendo familiares a medida que pasan los días.  

Aquella noche, Father había escuchado sonidos extraños detrás de la casa. Algún bichillo había estado haciendo su madriguera cerca. Nada extraño, vivimos en un bosque lleno de vida. Pero al levantarnos, había algo diferente. En el habitáculo de la móvil que hace las veces de salón, en el suelo, encontramos un montón de tierra con unas 20 piedras volcánicas esparcidas alrededor. Junto a este montón, las sandalias de Phanton Killer.   
Era muy raro, ningún regero que indicase de dónde venía la tierra, y las piedras no eran de por aquí, eso seguro. El primero en ser interrogado fue Phanton Killer.   
__Phanton, ¿Sabes cómo ha llegado esto aquí?
 __No tengo ni idea. Cuando me he levantado estaba así 
__Pero está al lado de tus sandalias __Ya, yo las dejé así anoche…   
Su expresión y su entonación eran convincentes   
__¿Seguro que no sabes nada? 
__YA ME ESTAIS ECHANDO LA CULPA, SIEMPRE YO, SIEMPRE A MI
 __Vale, vale, es que es muy extraño…  
 Los demás dormían, así que no les pudimos interrogar. Father y yo le seguíamos dando vueltas al misterio. ¿Habrá entrado un animalillo por la noche? Pero no había huellas de ningún tipo, el montón de arena y piedras estaba aislado, y a su lado sólo aparecían las sandalias de Phanton. Qué extraño… Ya estaba a punto de llamar a Iker para que nos sacara en Cuarto Milenio cuando se me encendió una bombilla.  
 __Father, sígueme la corriente__Le dije en voz baja. Y empecé a hablar: 
__ Tenemos que ir a la Guardia Civil ahora mismo a poner una denuncia, porque esto no es normal. 
__Si, porque no vaya a ser que haya entrado alguien por la noche mientras dormíamos. Ahora nos vestimos y vamos.   
Phanton miraba perplejo.   
__Pero ¿para qué vais a ir? Si no ha pasado nada 
__Si hijo, sí. Hay que prevenir, no vaya a ser que haya alguien merodeando por las noches y nos haga algo. VENGA, VÁMONOS.  
 Phanton bajó la cabeza y se tapó la boca.
 __Vaaale, he sido yo   
Phanton no pudo soportar la visión de la policían investigando el misterio y confesó. Al vestirse por la mañana, la camiseta se le había enganchado en un incensario que contenía todo el material desparramado: un montón de arena y piedras volcánicas que a él, el madrugador de la familia Killer, no se le había ocurrido barrer un poquillo siquiera para disimular. Pero lo peor de todo, lo que más me inquieta, es esa habilidad que tiene para mentir. Su expresión, el tono de su voz, sus movimientos despreocupados no denotaban ningún resquicio de culpa. Ha nacido un actor en la familia Killer.

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