Diez cosas que ignora la infancia sin religión

Cuando dices que tus hijos/hijas no van a religión, la gente suele reaccionar de dos formas: o se calla con un supuesto buenrollismo que afirma la libertad religiosa o te amenaza con la falta terrible de cultura que van a tener las pobres criaturas. Lo curioso es que, sin haber asignaturas de cine, nadie se plantea la falta de cultura que van a tener en relación al séptimo arte. Pero cuán relevante es que los niños y las niñas sepan que Jesús es el hijo de Dios, que llegó a la tierra para redimir nuestros pecados, y que el ser humano no es capaz de ser feliz sin conocer a Dios.

El caso es que llevo viviendo 15 años con niños y niñas que no han ido nunca a clase de religión. Estas son algunas de las cosas que ignoran:

1. No saben lo que es el pecado. Cuando haces cosas malas, no basta con arrepentirse delante de un señor de negro. Hay que pedir perdón a la persona a la que han afectado tus malas acciones y no a un ente invisible. Hay que resarcir el daño, no rezar 20 Avemarías y un Padre Nuestro. Y, por supuesto, las malas acciones son aquellas que van en contra del bien común, no tienen nada que ver con su sexualidad. Tampoco saben qué es el cielo o el infierno, de modo que las amenazas con su vida ultra-terrena no sirven de nada.

2. La concepción siempre se produce a partir de la unión de un óvulo y un espermatozoide. Nunca hay palomas implicadas en el asunto. Cuando son mayores y aprenden mitología clásica, la paloma que representa al Espíritu Santo está en el mismo orden de cosas que la lluvia dorada o el ganso en el que se transformó Zeus para seducir a Leda y a Dánae.

3. Adán y Eva son “esos pringaos religiosos que se comieron una manzana”. Pero si les preguntas por el origen del universo siempre hablarán del Big Bang y de la evolución de las especies. En su tierra, el Paraíso ha sido destruido por los hombres en su afán de explotar la naturaleza para satisfacer su avaricia y no por dos personas insensatas que probaron la fruta de un árbol prohibido.

5. No distinguen entre la misa del gallo y el domingo de ramos. Pueden decirte un 28 de marzo que darán un concierto con su agrupación de la Escuela de Música después de la misa del gallo, o preguntarte si podrán comerse uno de esos adornos amarillos que lleva la gente en la mano ese domingo. Ese es el momento que usas para aportarles esas migajas de cultura y explicarles lo que es la misa del gallo, el domingo de ramos y la entrada de Jesús en Jerusalem a lomos de un borrico. 

6. No distinguen entre el Ku Klux Clan y los penitentes. Eso demuestra que saben lo que es el Ku Klux Clan, organización xenófoba en EE.UU., y su educación en la igualdad y en contra de los movimientos que atentan contra los derechos humanos. Para explicarles lo que es una procesión de Semana Santa hay que contarles un montón de cosas que no son aptas para menores y que es mucho mejor contar en familia que dejar en manos de personas ajenas: hay que hablar de invasión, de opresión, de tortura, de injusticia. Y luego explicarles que la religión católica dice que una persona que fue torturada y ajusticiada hace siglos lo hizo por nosotros y nosotras, y es por eso que hay gente que sale vestida de morado, con cucuruchos en la cabeza, y a veces van descalzos e incluso se dan latigazos mientras pasean por las calles. Complicado ¿verdad?

7. Cuando ven a gente portando imágenes religiosas, preguntarán por qué sacan en brazos a esos muñecos disfrazados. Y es que la adoración por estatuas de madera vestidas con aparatosos trajes es para ellos/as tan extraña como para nosotras puede serlo el culto al dragón en China. Ver con ojos extrañados una tradición que les es ajena y, de esta forma, la perciben como nunca la podremos percibir quienes nos hemos criado asumiendo su normalidad.

8. No se saben persignar. Van aleatoriamente del pecho a los hombros a la cabeza. Cuando ven a la gente hacer ese gesto, intentan imitarlo, no saben muy bien por qué. Mis chicos llegaron un día de la escuela haciendo ese extraño gesto porque sus compañeritos y compañeritas que iban a religión se lo habían intentado enseñar.

9. Lo de explicarles qué son los curas y las monjas es quizás la parte más difícil, pero llega un momento que asumen que en la vida todo no tiene por qué tener lógica. Mi hija creía que las monjas eran como las princesas de los cuentos hechas realidad, y cuando les dije que los curas se subían al altar todos los domingos a hablar a la gente y a leerles el evangelio, perdieron todo su interés por ir a una misa. 

10. Por último, os diré una cosa que rompe un mito de los niños y niñas que no van a religión: saben lo que es la comunión pero no desean hacerla. Cuando llega el momento en que todas sus compañeras y compañeros de clase hacen la comunión, a ellos/as les trae al pairo… es decir, que no sienten ninguna envidia ni tienen el menor atisbo de duda sobre su condición de no-católicos. Ni quieren vestirse de princesa ni de marinerito, ni envidian la fiesta o los regalos. Nada de nada. Cero. Es más, yo les he llegado a preguntar si querían hacer la comunión, y todos me han mirado con cara de “¿Estás loca?”.

3 Responses

  1. Has descrito a la perfección lo que les pasa a mis hijos. Exactamente igual. Mis hijos me preguntan qué es ese edificio que dejamos a in lado todas las mañanas cuando van al cole. Una iglesia les digo yo. ¿Y eso para qué sirve?
    Buena pregunta les digo. ¿Para qué sirve?
    Mis hijos no se interesan por Dios más allá de lo que escuchan de sus compañeros que van a religión y nos preguntan.
    Pero el problema viene de la profesora de religión. ..que va diciendo que los que van a religión aprenderán a ser buenas personas.
    Y esto lo suelta delante de todo el colegio en un discurso.
    Sin comentarios señora mía, que la educación empieza desde pequeños.
    Muy bueno Bea :*

  2. Pobreticos niños sin Dios,curas metemanos ni miedo del pecado…qué mal preparados para la vida se encuentran los que no han sido regados con agua bendita, ni han recibido hostias a temprana edad…si el ser buena persona depende de saber según que milongas…¡que Dios nos pille confesados!.
    Mis dos hijos también son niños sin religión,por suerte nunca nadie se ha inmiscuido en mi decisión de no inculcarles algo en lo que yo no creo.
    Un saludo

  3. AMÉN

    😛 Con lo claro que lo vemos algunos, y las caras (y hasta adjetivos) que nos ponen a veces cuando soltamos estas cosas!!! 😉 A mi aún no me ha llegado, pero viviendo en Sevilla, ya me imagino cuando vengan a preguntarme >.< Que me cojan confesado!! xDD

Deja un comentario