Dar la teta es un placer

  

Después de la entrada de ayer, me quedó la impresión de que estaba hablando de la maternidad como una terrible tortura que nos esclaviza. Y a veces es así, no nos vamos a engañar. Y no solo en los primeros años, sino durante toda nuestra vida. Pero la verdad es que sarna con gusto no pica, y hay placeres que las madres (y los padres, de vez en cuando) no deberían perderse, ya que tienen la oportunidad de experimentarlos. 

Ya sé que está de moda decir que amamantar es un tremendo sacrificio. Que es dificilísimo instaurar una lactancia exitosa, que lo de las grietas es terrible, que si el bebé no se engancha, que si no gana peso. Un no parar. Bueno, ya tenéis muchas entradas sobre esa terrible faceta de la lactancia. Un horror, una tortura. Pero yo os voy a hablar de la parte buena. 
Dar la teta es un placer. Cuando sabes cómo funciona el pecho de una mujer y tienes muy claro que quieres amamantar a tu bebé, cuando todos los hados se conjuran para que las cosas salgan bien y asumes que puede que salgan grietas y que duelan unos días, todo irá sobre ruedas. Y lo disfrutas. A tope. 
Uno de los requisitos para disfrutar de la lactancia es no hacer caso de mitos y leyendas. Antiguamente, en el campo corría el rumor de que las culebras entraban sigilosamente en el cuarto de las madres lactantes mientras éstas dormían y robaban la leche de sus pechos. Las criaturas comenzaban a perder peso y pasaban hambre. MENTIRA. Si eso fuese así, el pecho de la mujer produciría leche de sobra para su bebé y para la culebra. Si conociésemos cómo funcionan nuestros pechos, dejaríamos de creer esas estúpidas leyendas y dejaríamos de decir eso de “me quedé sin leche“. No, el pecho sano de la mujer sana da leche para aburrir. Si maman dos bebés, produce para dos bebés. Y si se saca leche, produce para el bebé y para donar al banco de leche. Somos mujeres fontana. 
Otra buena noticia es que, a partir del segundo mes, las cosas van rodadas. Puedes salir con tu bebé a cualquier sitio sin tener que preparar miles de potingues y llevar cientos de trastos. Con tus tetas tienes suficiente. De aquí para allá, cual vagabundos, puedes ir al cine, al teatro, a museos, al parque… donde quieras y donde te permitan. Hay veces que la gente se molesta por verte con la teta fuera. A mí nunca me pasó, y mi espíritu exhibicionista disfrutó durante 4 años escrutando las miradas curiosas de las y los espectadores. 
¿Y el reflejo de eyección? ¿Qué decir del reflejo de eyección? Durante el primer año, la leche sale sola de los pechos casi con solo mirarlos. A veces, un fino hilo de leche sale disparado del pezón mojando la cara de los curiosos que se pasan por ahí a husmear. Como en la foto que ilustra este post, nuestros pechos rezuman vida y se convierten en una pistola de agua. 
Pero lo mejor es su función de consuelo. ¿Que el niño se cae? Teta ¿Que el niño tiene sueño? Teta ¿Que el niño se coge una rabieta? Teta. La teta lo soluciona todo. Es un instrumento mágico que a todos gusta y a todos calma. Vale para todo y para todos. Tenemos a nuestro alcance la tecnología más sofisticada para conseguir la paz mundial. Hay que aprovecharla. 
Que sí, que dar la teta es un placer. Que es parte de nuestro ciclo sexual, no lo vamos a negar. Que el cuerpo se siente pleno y el bebé crece sano y rollizo. Podéis ver en esto que digo toda la perversión que queráis ver: es vuestro problema. ¿Podréis vivir con ello? 

6 Responses

  1. Fíjate que a mí lo de la perversión me parece anecdótico. Me preocupa que la teta se ha convertido en el centro de la lucha de la “guerra de madres” que tanto favor le está haciendo al patriarcado.

    1. Chica, pues de anecdótico no tiene nada. Dar teta es una de las perversiones que más ha contribuido a la supervivencia del ser humano. ¿Guerra? ¿Qué guerra? Cuando se trata de placer, hablar de guerras está de más. Eso, en la entrada de ayer.

  2. A mi me encantaba dar teta, era una sensación que no se puede comparar con ninguna otra. Mas de una vez daba porculing las horas y los sueños, pero ese momento era…. Mágico.
    Me ha hecho mucha gracia la frase del instrumento tecnológico…
    La destrucción mundial viene a cargo de los “misiles”, y la teta trae la paz…jummm!! 😉
    Buen día Maria, un beso.

    1. Qué gusto poder hablar del placer de amamantar ¿verdad? Parece que hay que ser santa mártir y tener mérito y bla bla bla. Y de repente se nos olvida la de situaciones que nos ha salvado tener la teta a mano y a boca. ¡Feliz finde, Marisol!

  3. Ah, pues entonces creo que no te he entendido. Yo me refería al enfoque que intentan dar algunos a la lactancia a niñxs mayores, por ejemplo. A ese tufillo a vicio incestuoso que nos achacan. Por lo demás, yo con tal de no hacer comidas, les daría teta hasta los 15. Lo más difícil para que la lactancia funcione lo comentas tú al principio, es deshacerse de los mitos. Y confiar en tus tetas!
    Besos!

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