Cuestión de ética

El fango de la vida
El fango de la vida. Foto de Sergio Conti.

(Editado)

Ya sabéis que no me callo nada. Es mi gran defecto… y mi gran virtud. Ya sé que la sinceridad es molesta, y hay quien dice que quien se jacta de ser sincero, lo que es realmente es un sádico loco (en este caso, una sádica loca). Pero siempre tengo mis cartas sobre la mesa, para que todo el mundo las vea. Por eso, me cuesta mucho, muchísimo, digerir una traición o una jugada sucia.

No me molesta, aunque me duela, que la gente no tome partido en mis alegatos. Comprendo que la gente prefieran callar sus opiniones y expresarlas en privado. Así es la vida, y es justo. Eres libre de expresarte o de no hacerlo. También es importante que, cuando te expreses, lo hagas con argumentos, esa herramienta discursiva tan desconocida en nuestro país. Pero usar artimañas ajenas al discurso para minar la credibilidad del que argumenta, eso es, aquí y en cualquier sitio, JUEGO SUCIO.

Por ejemplo, imaginad una situación. Imaginad que yo tengo una amiga que trabaja en el instituto al que acuden mis hijos. Imaginad que yo no estoy de acuerdo con algún aspecto de la educación que se ofrece en el centro, y yo se lo comento a mi amiga, no como profesional que trabaja allí, sino como amiga mía que es (no sin antes emplear los cauces reglamentarios para manifestar mi desacuerdo). Poneos en su lugar. Poneos en el mío. Yo confío en que ella sabrá diferenciar entre su papel de amiga y su papel de profesional. Y le abro mi casa, le cuento mis preocupaciones. Sabe mucho más de mi que lo que nunca podría saber nadie en ese instituto. Esta amiga sabe de mis alegrías y mis penas, mi forma de pensar, sabe de la existencia de mi blog y de mis circunstancias familiares Olisquea todas las publicaciones de mi facebook, a veces en horas de trabajo, porque así me lo ha confesado ella misma.

Muy arriesgado ¿verdad? ¿Qué sentiríais si os enteráis de que esa persona ha llevado todo ese conocimiento, obtenido en conversaciones privadas, y lo ha usado en el centro educativo de vuestros hijos? ¿Es lícito convertir lo privado en público? ¿Va esto contra la ética profesional? ¿Va contra la ética humana?

La búsqueda de la verdad y de la justicia solo puede estar basada en la lucha argumental limpia y en igualdad de condiciones. Cuando la limpieza y la igualdad desaparecen, todo se convierte en fango. Y tened por seguro que, cuando surge el fango, todos los implicados terminan enfangados.

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