CICLOS

Hace algunos años vino a VillaSpringfield una mujer hermosa. Venía cargada de telas de colores, objetos mágicos y sabiduría. Nos reunimos con ella en una casa que había sido preparada con amor para la ocasión y no me equivoco si digo que ese fin de semana, en el que un grupo de mujeres comimos, reímos, lloramos y dormimos juntas supuso un antes y un después en nuestras vidas.

Muchas de nosotras ya habíamos leído Luna Roja, de Miranda Gray, un libro que habla del ciclo menstrual femenino como un don que nos vincula a la naturaleza y nos hace fluir con ella, que nos otorga diferentes formas de relacionarnos con nuestro entorno dependiendo del momento en el que nos encontramos. La autora nos propone volver a ser conscientes de nuestra naturaleza cíclica y fluir con ella, adaptándonos a las necesidades de nuestro cuerpo-mente-espíritu en cada momento. Pero la lectura del libro no fue ni de lejos tan trascendente como el hecho de compartir con otras mujeres sentimientos, deseos, emociones, pensamientos que habían permanecido adormecidos durante décadas. 
En ese círculo de mujeres me sentí escuchada, escuché a otras mujeres, comprendí sus penas, comprendieron las mías, nos miramos por dentro sin juzgarnos. Toda experiencia femenina es un hito que se respeta, se escucha, se venera, enseña e instruye y después se deja ir, suavemente, para dejar paso a otro hito. Sentarse y quitarse la máscara para entablar una relación sincera con mujeres a las que, o bien conoces desde hace mucho tiempo, o bien acabas de conocer, hace que de repente surja toda esa energía que estaba contenida y empiecen a pasar cosas. Pueden ser cosas que tú misma construyes a partir de tus dotes creativas, o pueden ser acontecimientos largamente esperados, a los que por fin permites el paso. 
Es verdad que nuestras arraigadas creencias ilustradas nos mantienen ignorantes de secretos que tenemos en la palma de nuestra mano. Secretos a los que podemos llegar sin hacer grandes excavaciones, complicados experimentos o ecuaciones kilométricas. Solo basta sentarnos en un círculo con un grupo de mujeres, abrir nuestro corazón, arrojar lejos nuestras máscaras y dejar que fluya la sabiduría. 

10 Responses

    1. Es difícil, sí, pero yo creo que el problema es más la actitud que la persona. Vamos cargadas de máscaras por la vida. Sentarnos a respirar juntas con la confianza de que la persona que tienes al lado no se te va a tirar al cuello ni te va a juzgar, ni te va a decir lo que tienes que hacer ni lo que tenías que haber hecho es la experiencia más sanadora que he experimentado en mi vida. Y también ser capaz de apoyar a alguien sin decirle que está bien o mal lo que ha hecho.

      Un abrazo Ruth, encantada de verte por aquí.

  1. Maravillosa experiencia compartimos entonces, pude ser consciente entre otras muchas cosas de lo afortunada que soy, de ser una mujer cíclica, con luces y sombras, y hoy gracias a tu post vuelven a mi recuerdos y vivencias q de nuevo me hacen darme cuenta de lo afortunada que soy, de lo que la vida me ofrece, y de lo que aun tengo que aprender y sobre todo poner en practica y que importante es cuidarse, amarse y compartir , sentirse querido y querer , respetar a quien te rodea en definitiva ser MUJER, sin reservas sin mascaras.
    Ojalá pronto la vida ponga de nuevo en mi camino un circulo de esos que sacuden el alma y hacen que la vision de las cosas pegue un vuelco.
    Cual sanador es leerte amiga( pareces una psicologa jajaja I love you)

    1. ¿Seguro que quieres volver a sentir la sacudida? Mira, piénsatelo bien que luego hay que volver a resituar todos los movimientos que se producen y eso lleva tiempo. Te lo digo como psicóloga. La verdad que yo también echo de menos algo así de nuevo, estoy un poco cansada de las máscaras cotidianas.
      Love you too

  2. Que linda experiencia relataste! Ser Mujer es algo tan complejo que a veces parece mágico… Ya me habría gustado ser parte de algo así… Comprenderme más que juzgarme a mí misma por lo que no hice o lo que hice mal. Fluir sin sentirme frustrada… Disfrutar de mi condición de mujer en libertad, sin pruritos ni temores…
    Voy a leer el libro y después a releerte, che!!!
    Besazoooooooo

    Gracias por compartirla!!!

    1. Te gustará seguro, Pao, ya verás. Y lo de encontrar un círculo… es cuestión primero de desearlo y después de buscarlo o formarlo. Seguro que das con el. Cuéntame cuanolo leas.
      un beso, linda

  3. A mí todo eso me suena un poco místico (y yo creo que lo soy, pero de otra manera). Creo que he compartido demasiados momentos con otros seres en plan círculo (no siempre mujeres), así que digamos que huyo un poco de esas cosas, y vuelo por libre o de otra manera.

    Seguro que me estoy perdiendo algo pero, de todos modos, no me cierro a nuevas experiencias, porque tengo a gente muy pesada a mi alrededor que se molesta en proporcionármelas (benditas amigas :))

    1. Más que místico es… espiritual. Por eso he añadido esa nueva etiqueta. Los círculos son para tomarlos en dosis pequeñas, como la homeopatía (jajajaja). Y ya sabes, el maestro solo llega cuando el aprendiz está preparado.

      Un abrazo

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