#VDLN

#VDLN 128: Varias de mujeres arrastradas 


Hay un género de canción sobre mujeres arrastradas que se puso de moda en los 90. Son esas mujeres pobres y adictas, dadas a la fiesta y al desenfreno, que tienen su lado misterioso, una fuerza de seducción irresistible y una mirada atormentada. La de la foto en realidad es una niña pija al lado de esas mujeres, pero es la única foto que he encontrado en Pixabay que pudiera asemejarse de lejos a la mujer de la que hablan estas canciones. Todas las mujeres que salíamos de juerga en los 80 y 90 queríamos parecernos a ellas. Eran otros tiempos. El feminismo todavía no había llegado a nuestro subconsciente y no nos habíamos dado cuenta de lo cutre que era todo. Pero la canción de Medias Negras de Joaquin Sabina era todo un himno y soñábamos con que un cantautor nos dedicase un blues tras robarle la cartera, el ordenador y el corazón.

Pero bueno, nosotras al fin y al cabo teníamos para comer y no teníamos que vendernos para conseguir una sopa recalentada con vino tinto, pan y salchichón. La que por la noche tenía piel de hada y a plena luz del día era Cruella de Vil era una mujer hambrienta que acababa de salir de la cárcel y que pensó que acostarse con el pavo ese era lo menos malo que le podía pasar aquella noche. Al menos comió algo, no como la flaca, que dormía durante el día y por la noche se inflaba a cervezas para mantener el tipo. Y que si estaba flaca y que si me la quiero tirar y dormir a su laito. Pero lo de darle un bocata ni se le ocurrió a los de Jarabe de Palo. Hay que joderse.

Sin embargo, no os engañéis. Fue el propio Sabina el que, en el año 85, nos anticipaba el desenlace. En Princesa nos habla de su decepción y desencanto con esa chica hipie de Logroño que era una belleza y luego se echó a perder en Madrid (quién no se echa a perder en Madrid). Cuando ya el arrastre llega a niveles monumentales, nadie te ofrece bocatas de salchichón: te dan veinte duros para que te lo compres tú misma. No vale la posible amistad o el supuesto cariño de haber tenido roces previos: búscate otro perro que te ladre, princesa, que yo ya tuve lo mío.

Porque en los 80, lo suyo era vengarse con una canción de aquella pija que no nos hacía caso, que nos veía como un arrastrao de pelo largo, bastante feucho y sin ningún futuro como músico. Pero, ah, llega el éxito, suavecito, y podemos increpar a Lola, esa chica de cole de monjas que nos miraba con indiferencia pero que luego acabó en una barra americana dándolo todo por nada. Qué bien, cómo descansa el macho cuando la mujer que no le dio sus favores por nada se tiene que vender a cualquiera y ha envejecido entre botellines vacíos y colillas de ducados.

Pero en fin, ha pasado el tiempo y las cosas han cambiado. Menos mal. Las mujeres nos queremos más y sacamos el dedo a los pintas que nos ofrecen un bocata por sexo. ¿Pero qué te has creído, querido? No somos unas arrastradas aunque nos gusten los músicos y queramos llevarles las baquetas en nuestro bolso gris, si si si. Ahora somos la mujer que nos da la gana de ser… hasta que llega el tonto de turno y nos dice esto:

#VDLN 127: Cumbiera intelectual (Kevin Johansen)


Cuando escucho esta canción, me las imagino a ellas, a esas mujeres listas, cultas y despiertas a las que adoro,  mandando a este pibe a freír puñetas. A ver, que la canción es graciosa, y el Kevin está bastante bueno para sus 52 años, pero no sabes si tomártela como que guay, mira, un hombre al que le gustan las mujeres inteligentes, o bien, mira, un hombre que quiere que la chica se calle para poder atacar seriamente el tema por el que han llegado hasta allí. 

Desengañaos: la incultura no es sexy. Y si a alguien se lo parece, no es sexy. Aunque sea para bailar cumbia, hay que tener un poquito de conversación. Mira que te vamos a preguntar si eres feministo y no vas a saber qué decir. Y esa es una pregunta obligada en los preliminares. Qué te crees, ¿que bailamos con cualquiera? 

Tampoco es que tengáis que leer a Kant antes de quedar con una mujer (es más, a veces es perjudicial si resulta que sois unos pedantes e intentáis explicarnos el libro) pero lo de la mirada bobina y la media sonrisa ya no funciona. Bueno, en realidad nunca ha funcionado. Por otra parte, ¿cuántas veces hemos tenido que aguantar nosotras al típico cumbiero intelectual? ¿Eh? ¿Eh? ¿Eh?

Recuerdo a ese chaval que recitaba poesías con cara de lerdo: “qué bien me sienta el desamor, me ha dejado mi novia y estoy en una fase super productiva”. O ese otro que era marxista-leninista y no dejaba hablar a nadie que no tuviese rabo en las reuniones. O aquel otro que no podía comenzar una conversación sin citar a Nietzsche o a Kant, y te miraba con condescendencia para ver qué efecto habían producido sus palabras en ti. Y aquel otro que me miraba con condescendencia cuando participaba en un debate teórico y seguia hablando como si yo no hubiese dicho nada. A ver, chicos, nosotras hemos sufrido mucho con este tema. No me parece de recibo que Kevin, por una vez que se encuentra con una mujer que se impone en la conversación se agobie tanto. Hoy te toca escuchar, querido. 

#VDLN 125: Lagartija Nick/Lagartija Nick y Enrique Morente

Nos hemos despegado de la tierra. Es maravilloso viajar a miles de kilómetros en un instante, poder explorar el pensamiento de antes y de ahora en un solo click, alcanzar el mundo desde tu salón y contar tu historia. Ver, oír, mirar, escuchar… pero nunca tocar. Todo es humo que se puede desvanecer en un solo segundo. La comida es carne muerta en bandejas de poliuretano que contienen células de sufrimiento nunca vistas, nunca oídas. Y nosotros pagamos y trabajamos para mantener esta gran mentira que parece una gran obra, y no es más que una gran mierda, una gran burbuja que un día explotará y nos dejará libres y a la vez desvalidas.

Después de todo lo vivido, de unir lo de antes con lo de ahora y mostrar que el mundo es una gran broma que nos creemos hasta que se nos desgastan las vértebras, hay que reconocer que hay maravillas que se disfrutan en un instante, momentos únicos que quedan en nuestra memoria y que nos aportan mucho más que las grandes teorías de los señores importantes e inmortales. Cuando llegamos al punto en que nos importa una mierda las tonterías construidas para mantener el sistema, somos capaces de apreciar los tesoros pasajeros, los mandalas budistas que no adornan las paredes de museos y que no son la atracción de manadas de espectadores pasivos que, cual borregos, abarrotan las salas vacías de alma y corazón.

#VDLN 124: Here comes the sun (George Harrison)

Es cíclico. Lo veo todo terrible, patéticamente, detestable, triste. Cada pequeño error se convierte en el definitivo, y llegan las ganas de abandonarlo todo, de cambiar de rumbo, de desistir. Las injusticias, que siempre vienen de la mano de los miedos miserables de personas tibias y bien pensantes, se convierten en montañas inaccesibles de rabia y dolor.

Percibo cada sutil movimiento de ego conmovido: restricciones de acceso, comentarios que me sitúan en mundos ajenos que no me incumben, miradas que contienen una historia de desencuentros, movimientos que quieren agitar mi alma para producir terremotos en nuestra convivencia. Quién pudiese ser ciega a todas esas señales. La sensibilidad es una maldición en estos momentos mágicos de percepción sutil.

No obstante, y sin ponernos demasiado optimistas, todo eso cambia cíclicamente. Cada vez soy más flexible y capaz de encontrar recursos salvadores y de mandar a tomar por culo (sutilmente) a las listas, a los tontos, a los pobres de corazón y a las divas. Que mira, que tengo mi sol y mi luna, que solo se eclipsan cuando me creo las soflamas de los débiles. 

Guardaos vuestros vítores. No me convencéis con eso de que lo mejor es obedecer y claudicar. Hincar la rodilla y asentir sonriendo. Podéis meteros vuestros laureles por el culo. Here comes the sun. 

#VDLN 123: Jeff Buckley (Hallelujah) o cuando los cover molan

La música se puede vivir de abajo a arriba o de arriba a abajo. Para los que la viven de esta última forma, el desmembrarla, comprender sus entresijos y comprenderla desde lo racional lleva a una lucha de contradicciones y a una pérdida de sentido desmotivante e inutil.

La fe está muy bien, pero hay personas que han nacido pragmáticas y necesitan pruebas. Quizás la inmediatez de los tiempos actuales nos esté revistiendo de una falta de paciencia patológica que nos impide perseverar y mantener la esperanza de que en un futuro veremos el producto de todo ese trabajo. Pero saber a qué conducen todos nuestros esfuerzos quizás sea una necesidad básica. Hago todo esto ¿para qué? ¿Cuál es el resultado final? Quizás la clave esté en que el propio hacer sea el fin. Hacer por hacer, encontrando un disfrute en la labor cotidiana, en la construcción del edificio, piedra a piedra, sin estar seguras de que algún día lo vamos a ver terminado, como ocurría (y ocurre) con las catedrales.

Pero el caso es que cada uno, cada una, tiene que encontrar su propio camino. En un mundo post-moderno, en el que reconocemos el peso de las imposiciones sociales, nuestra alma sigue teniendo un lugar insustituible en todo esto. Somos libres, y hasta que no nos demos cuenta de ello, hasta que no asumamos nuestra propia libertad, hasta que no nos batamos en duelo con ella y nos venza, atadas a una silla y con el pelo trasquilado, no podremos entonar el Hallelujah.



#VDLN 122: Ismael Serrano (papá cuéntame otra vez)

Papá, si estuvieses aquí, fliparías. ¿Sabes que tenemos aparatos que, en segundos, te responden cualquier pregunta que les hagas? Imagina, toda la historia en tus manos. En un cacharro que cabe en un bolsillo puedes llevar miles de libros. Mamá ya no te echaría la bronca porque los libros invaden la casa, y tú podrías leer sin descanso cualquier cosa que quisieras en un click. Y sin cables, papá, sin cables. 

Eso sí, seguimos celebrando el día de Reyes. Y compartimos las fotos en nuestros aparatos con pantalla. Ya no tenemos álbumes, y hacemos fotos por encima de nuestras posibilidades. Recuerdo como si fuese ayer esas fotos en bata, en el salón de ese pequeño piso. Colores anaranjados, como de filtro Valencia, que es el que a mí más me gusta. Y juguetes de cuerda y plástico. Mi microscópio, mi cuerpo humano de piezas, mi currito…

Papá, tendrías que ver lo que está pasando con el feminismo. ¿Te acuerdas de lo pesada que me ponía yo con eso? ¿Que me negaba a hacer las cosas de la casa si mi hermano no las hacía también? ¿Y que, entonces, no las hacíamos ninguno de los dos? Pues ahora hay mucho más. Ahora no entenderías a une feministe hablando de abolos, cisgénero, heteropatriarcado y más. Te tendríamos que hacer traducción simultánea. Pero bueno, el caso es que todo es muy difícil de encajar. ¿Recuerdas que lo de las Mamá Chicho me parecía machista? Pues ahora resulta que son mujeres libres, abanderadas de la liberación femenina. En fin, papá, que todo es más difícil de entender pero los cuerpos leídos como mujer seguimos igual de jodidos.

Y la política, papá… no sabrías a quién votar. No sabrías siquiera si votar. Serían divertidas nuestras conversaciones ahora, y nos gustaría que nos dieses tu punto de vista, porque, al fin y al cabo, tú me enseñaste todo lo que sé, lo básico y necesario, lo que hace falta saber.

#VDLN 121: The mamas & The papas (California Dreaming/Dream a little dream of me)


La Navidad para mí es como una canción de The mamas & The papas. Casual, como hecha en el momento, sin grandes ínfulas, con ropa de andar por casa y con instrumentos “menores” (esto es una coña personal, permitidme la licencia). Ni sintetizadores, ni rollos de identidades robóticas, ni grandes ínfulas de divos y divas. Dos chicas y dos chicos, con bastantes líos de celos entre ellos, que disfrutaban de la música y que les gustaba cantar juntos. Con eso se hacía un grupo en aquellos tiempos. Y así pervive esta canción, que nos lleva a California en esos tiempos de guerra, en que los jóvenes se revelaron en contra del poder establecido poniéndose flores en el pelo y les reventaron a base de LSD. 

Pero sin duda, el alma del grupo era Mama Cass. Verla y oírla cantar debía ser un placer. Y finalmente decidió cantar en solitario, seguramente harta de los líos amorosos de sus tres compis. Pero el corazón no le aguantó la marcha, y murió en 1974 de un ataque al corazón, aunque la prensa malintencionada quiso hacer creer que había muerto atragantada comiendo un bocadillo de jamón. Si Mama Cass hubiese seguido cantando ¿con qué nos hubiese deleitado todos estos años? A mí me encanta esta versión del clásico “Dream a little dream of me”

Y esta otra muestra los peligrosos mensajes que Cass Eliot transmitía y por los que se sospecha que su muerte fue planificada por el FBI. 




#VDLN 120: Siloé (La verdad)


Hasta que me di cuenta de que estabas tan perdido como yo, pasó mucho tiempo. Todas esas palabras, tu alo de angustia al pensar en la verdad, la realidad, los muebles, la muerte… y solo en la mirada de tu alter ego encontrabas el alivio de la comprensión. No era una pose, lo sé. Era verdad que necesitabas que alguien asintiese contigo. Pero era tan inconmensurable tu necesidad de medir el mundo pretendiendo convertirlo en agua que no había nadie capaz de darte el metro adecuado. Sólo tu alter ego, aquel chico que sigue mirándote desde su foto en blanco y negro y al que vitorean todas las chicas perdidas. Siloé, La verdad.