#VDLN

#VDLN 143: Rodrigo Cuevas, Prince de Verdiciu

¿Sabéis cuando escucháis una canción y decís: “esta va para el VDLN”? Pues eso fue lo que me pasó a mí con Verdiciu, de Rodrigo Cuevas. Increible fusión de los ritmos astures con la música electrónica y guiños a viejos temas. Y el vídeo. Impresionante. Es increible lo ricos que son los pueblos que habitan estas tierras. No me atrevería nunca a imponerles una bandera y una identidad, teniendo una propia tan rica en matices. Pero más allá de la estética de la identidad de grupo, todas esas vivencias compartidas en una tierra que tiene sus peculiaridades orográficas, climáticas, históricas, económicas y culturales dan forma a un conocimiento compartido solo visible a través de la convivencia.

Porque, ¿cómo se modela nuestra identidad si no es a través de vivencias compartidas? El orgullo de pertenencia, eso que en estos días está en tantas bocas, no es otra cosa que la felicidad de pertenecer a un grupo que te aporta riquezas materiales, simbólicas y espirituales. La imposición de valores, colores, ideas, esquemas, es una invasión y nunca puedes sentirte orgulloso/a de algo que no sientes tuyo.

Yo siempre digo que no tengo raíces. No me ha dado tiempo a echarlas. De aquí para allá, sin fiestas patronales, sin baile regional, sin bandera, sin acento reconocible y sin plato típico, voy por la vida admirando a la gente que tiene todas esas cosas. También es verdad que me saca de quicio que intenten imponérmelas o que quieran que participe de asuntos que no siento con la pasión que veo que la gente pone en ellos. Pero cuando veo esas expresiones culturales que están arraigadas en una historia común, me quedo hipnotizada contemplando, no como algo que me es ajeno sino como algo en lo que estoy participando de alguna forma.

En Verdiciu se entremezclan distintos niveles de pertenencia. Puedes elegir o disfrutar de cada uno de ellos al unísono. Le llaman el Freddy Mercury asturiano. Judgad por vosotras mismas.

#VDLN 142: Este amor ya no se toca. Yuri

Me enamoré de esta canción cuando oí a Loles León tararearla en uno de esos programas de la tele de cuyo nombre no quiero acordarme. Es de esas canciones incomprensibles que tienen muchísima energía y se prestan a una coreografía tipo Giorgio Aresu pero que hablan de una situación absolutamente dramática, aunque cargada de erotismo. Una canción ochentera cantada por una rubia despampanante, Yuridia Valenzuela Canseco, más conocida como Yuri.

Las despedidas tienen que ser dignas y pactadas. Este amor ya no se toca, pero te vas a ir sabiendo lo que te pierdes, y, a partir de hoy, este amor ya no se toca. Así, con un par. ¿Un rey sin su corona no puede ser un rey, un hombre que no es hombre no tiene una mujer?¿Lo hacemos una vez más y te vas sin despedirte? A ver, muchacha, en qué quedamos ¿le vuelves a besar y te sientes de nuevo enamorada o le niegas la boca?

Así, a la desesperada, se despide de ese hombre que parece estar deseando huir, diciéndole que si se va no piense que va a volver. Esta situación es, de nuevo, algo que podemos trasladar a la superestructura social y esa extraña conducta de escupir en la cara a aquellos que queremos retener desesperadamente, ya sea con la fuerza de las leyes, de la policía y, si fuese necesario, del ejército. Y es que este amor ya no se toca, pero te vas a cagar en cuanto salgas por esa puerta. Bailemos.



#VDLN 141: Te lo digo a ti. Vetusta Morla

Que llega el otoño, mujer, y se nos desarman las hormonas. A ver qué tema saco que me pueda desatar, porque no puedo con toda esta energía que me desborda. El verano me ha sabido a poco y tanto calor no me ha dejado moverme para agitar huracanes. El otoño nos ha traído una especie de primavera. La tierra ruge, las banderas se agitan, las mujeres callamos porque no damos importancia a nuestros dolores, a nuestros miedos, a nuestras penas, a nuestras verdades.

Las hay que se disfrazan para ocultar la desolación y las hay que se disfrazan de la desolación misma. A veces, la risa es sincera, pero entonces surge un dedo acusador, de aquí, de allá, y volvemos a nuestras oscuras guaridas mientras los gritos de los play movil se escuchan allá afuera. Ese allá afuera que es una pantalla grande, inmensa, en la que ellos expresan la trascendencia de sus asuntos trillados con palabras grandilocuentes. Con lo fácil que es desmontar la magestuosidad de sus corbatas y nosotras soplando la hoguera en el fondo de la cueva.

Qué fácil es hacernos retroceder, basta un silencio, un hueco vacío, una ceja alzada. No somos capaces de reconocernos entre tanta palabrería y luego un simpre gesto nos lanza a la nada otra vez. La reina de corazones cortando cabezas o las harpías tristes cotorreando en sus guaridas. Te lo digo a ti.

 

#VDLN 140: Loca por incordiar

Bueno, ya estoy aquí otra vez. Es que he estado un poco de sequía. Todavía no estoy del todo repuesta, pero mis ganas de incordiar se van reanimando y parece que ya va habiedo alguna chispilla por aquí y por allá.

Os quería hablar de una cosilla. Yo sé que, a lo mejor, no lo vais a entender, porque no estáis en este mundillo de la Psicología en el que me muevo yo, pero voy a intentar explicarlo: no puedo con la gente que habla de las emociones como un ente separado del universo mental humano. “Hay que tener cuidado con las emociones”, “los niños son muy delicados emocionalmente hablando”, las emociones por aquí y las emociones por allá. En fin. Que el ser humano es un TODO, no van las emociones por un lado, la razón por la otra, la personalidad por arriba y los instintos por debajo. Un todo que se regula socialmente, que funciona en un entorno mediado desde el nacimiento. Y las emociones TAMBIÉN están mediadas culturalmente. No son un monstruo independiente que espera a ser desatado.

La enfermedad mental también está mediada culturalmente. Estamos locos y locas de acuerdo a los cánones que marca nuestra cultura. La locura no va más allá de lo que esperamos de nuestras locas y locos. El sentir está acotado: no se debe reír con frenesí en determinados lugares, ni llorar a moco tendido en otros. No debemos mostrar nuestro asco en presencia de las personas que nos lo producen, ni expresar nuestra ira de manera demasiado evidente. Y eso modela todo nuestro ego, nuestra forma de pensar y razonar, nuestra forma de relacionarnos y de ser en el mundo. Y todo es todo.

Esto es como dividir el conocimiento en asignaturas. Yo me pasé toda la EGB, el Bachillerato y el COU preguntándome para qué coño serviría eso de las matemáticas. Lo preguntaba una y otra vez en clase, y los maestros y profesores nunca me dieron una respuesta satisfactoria. ¿Es que ellos mismos no sabían para qué servían las putas matemáticas? Parece que no. No me parecía tan grave no saber para qué servía la filosofía. Me gustaba el parloteo de esos señores antiguos hablando sobre el mundo y sus asuntos de una manera desatada. Al menos dabas rienda suelta al intelecto. Si me hubiesen dicho que las matemáticas eran el lenguaje de Dios, me las hubiese tomado de otra manera… o hubiese enloquecido.

Bueno, todo esto venía a que estoy loca por incordiar este curso. Y por ello, os dejo esta canción. Sé que pocos lo entenderán…



#VDLN 139: Pekín y el hombre del tiempo (El buen hijo)

Estas dos canciones no tendrían gran importancia si no acompañasen a la serie de Javier Calvo y Javier Ambrossi, Paquita Salas, que podéis ver en Flooxer. Ternura, humor, belleza… Paquita Salas ha sido un gran descubrimiento. Quiero más. Quiero la segunda temporada, ya. Vale que en septiembre veremos La Llamada, pero Paquita me ha llegado al corazón. Y las canciones adquieren emoción en su contexto. Os pongo dos y sigo de vacaciones.

#VDLN 137: Rock’n’Roll High School/Ramones


En la película de 1979, Rock ‘n’ Roll High School, dirigida por Allan Arkush, los Ramones cantan una canción con el mismo título rodeados de adolescentes enloquecidos que vuelan el instituto ante la horrorizada mirada de directora, profesores y ma/padres. Lo vuelan literalmente, como respuesta a una medida correctiva injusta y desproporcionada. La directora Togar le quita a Riff su entrada para ver a los Ramones, después de que la muchacha pasase horas en la cola para conseguir ver a sus ídolos. Riff no se rinde, y consigue que los Ramones vayan al instituto a dar un concierto. 

 La película refleja a los adolescentes de los 80, los que ahora somos madres y padres. Adolescentes contemporaneas/os, con los pantalones rotos, las faldas cortas y el gusto por la música. Antes se demonizaba el Rock, ahora el Reageton, pero un adolescente es un adolescente en los 80 y en los 10 (del siglo XXI). Pero escuchando algunos discursos educarcas, pareciera que la adolescencia es un fenómeno actual. Las quejas de algunos de ellos y ellas nos llevan a pensar que los adolescentes de hoy en día son lo peor de lo peor, no quieren estudiar, hay que castigarles y sancionarles y aplacar su fuego. 

Pero lo cierto es que la adolescencia es una época de cambio y de energía desmedida. Energía que los adultos (familias y profesorado) deberíamos aprender a canalizar de una manera adecuada. Hablando desde una perspectiva de clase media acomodada (porque hay muchas adolescencias, una casuística extensa y muchas diferencias de clase, género y cultura), hemos de encontrar el camino para no entorpecer la furia creadora de la adolescencia y los apoyos más adecuados para solventar las dificultades que nuestros jóvenes se van encontrando. Hay quienes piensan que en la sanción está la solución. Son los Togar del momento. Esperemos que el poder no permanezca en sus manos. 

#VDLN 136: Violencia obstétrica y señores listos. Amodiño/De Vacas

La violencia obstétrica existe. No voy a decir nada más al respecto. Si no existiese, no habría una asociación que se llama El Parto es Nuestro, ni Icíar Bollain hubiese dirigido ese maravilloso corto que tan bien ilustra ese fenómeno y que encabeza este post. Si la violencia obstétrica no existiese, no habría tantas mujeres pidiendo, exigiendo que se humanice el parto y que dejen de imponer a nuestros cuerpos protocolos obsoletos, que no solo no aportan más seguridad al hecho de parir, sino que tienen efectos yatrogénicos. Algunos de estos protocolos aumentan la posibilidad de que el parto no progrese y acabe en cesárea, además de poner en riesgo, en sus versiones más gore, tanto a la madre como al bebé, como sería el caso de la maniobra de Kristeller.

No voy a argumentar sobre algo obvio: la violencia obstétrica existe. Pero hay señores que nunca han parido, como el señor Sergio del Molino, escritor y periodista español, que aseveran de forma enérgica y contundente que las mujeres que hablan de este tipo de violencia son unas desagradecidas que no son conscientes de la de vidas que ha salvado la medicina al intervenir el parto. Y eso lo dice a raíz de un artículo de la periodista Esther Vivas, “Ni parimos ni decidimos”, un artículo bastante descriptivo y aséptico sobre la instrumentalización del parto y el excesivo número de cesáreas en nuestro país. Yo creo que el señor del Molino en ese momento se encendió, porque interpretó que había una secta de locas que querían eliminar la cesárea de la cartera de prácticas médicas y obligar a todas las mujeres a parir en sus hogares con la única ayuda de sus vecinas. Pero no, señor del Molino, no es eso. Lo único que pedimos es que se respeten las recomendaciones para la atención del parto normal que el Ministerio de Sanidad publicó en el año 2007.

Pero, violencias obstétricas a parte, lo que me parece más violento es que un señor que no sabe lo que es parir y que seguramente nunca ha indagado en las experiencias de las mujeres que paren en España (excepto las de las mujeres de su entorno más próximo) se permita el negar la experiencia de las muchas mujeres que fuimos a decirle a su muro de Facebook y a su cuenta de Twitter que se estaba equivocando. Algunas, como nuestra querida amiga Irene García Perulero, bióloga malvada y experta en violencia obstétrica, le dejaba una esclarecedora cita tomada de un artículo de la Cochrane que os dejo más abajo. Sergio del Molino, que no tiene ni la más remota idea de lo que es la Cochrane, entró en bucle y bloqueó a Irene. 


Después, nuestra querida Araceli Pérez, Psicóloga y madre de dos hijas, además de activista pro-lactancia y parto respetado, le dijo muy amablemente que la violencia obstétrica era algo reconocido en países como Venezuela, Argentina y México y le recordó la existencia de la Estrategia de Atención al Parto Normal, que ya hemos mencionado. Le debió parecer demasiada lectura para una tarde de siesta y también bloqueó a Araceli. 

Entonces llegó Ana Álvarez-Errecalde, artista, fotógrafa y activista contra la violencia obstétrica y a favor de la crianza con apego, que le explicó amablemente que el hecho de que en África hubiese más mortalidad infantil en los partos que en España no tenía que ver con los hospitales, sino con la pobreza y el SIDA. Además, compartió con él, con todo su cariño, el precioso reportaje fotográfico “el nacimiento de mi hija“, en el que se refleja el gozo y la plenitud del nacimiento, un nacimiento respetado. Sergio la bloqueó. 

Una tras otra, fueron llegando mujeres (y algún hombre incluso) a decirle a Sergio del Molino que mirase más allá de sus narices. Borró el post de Facebook, y cuando fuimos a comentar su post de Twitter, nos bloqueó allí también. 

Sergio del Molino, esperamos que tu creencia profunda en tu inteligencia siga intacta. Nosotras seguiremos luchando por un parto humanizado, porque es crucial nacer con amor y porque nosotras, las mujeres, y nuestras criaturas, merecemos un ambiente seguro y lleno de cariño para dar a luz y para nacer (además de una unidad de neonatología). Y de paso, te dejo esta canción, para que te lo tomes amodiño. De Vacas le dan la vuelta a la soberbia de Luis Fonsi, que se cree que se va a llevar a la mulata al huerto por sus gafas bonitas. Pues eso. Despacito. 

#VDLN 135: LeKlein (Ouch!)


LeKlein siempre ha sido eclipsada por promesas de la canción enlatadas. Primero fueron los triunfitos, que irrumpieron con toda su fuerza (bueno, suya no, del márketing) a finales de los 90, cuando Vanesa Cortés sacaba su primer disco. La talaverana vio sus esperanzas desvanecerse cuando Chenoa y Rosa de España se convirtieron en las divas number one del panorama musical español. 

Esta vez ha sido Manel Navarro, un chavalillo joven y de talento escaso pero con muy buenas relaciones, el que ha desbancado a LeKlein. En realidad, dejar de ir a Eurovisión no es malo del todo, pero hubiese sido todo muy distinto si hubiese sido esta canción la que hubiesemos escuchado en Ukrania. Os dejo con LeKlein y su propuesta fracasada, y un unplugged del mismo tema que me encanta por su frescura. 

#VDLN 134: Alice Wonder

Tenemos disco, pero cantante ya teníamos. Esta joven madrileña ha sorprendido a sus seguidores de Instagram con esa maravillosa voz y su capacidad para versionar cualquier cosa. Las millennials lo hacen de otra forma. Si quieren cantar, cantan. No esperan a que nadie les de permiso. Mientras escuchamos a miles de voces carcas decir que las y los jóvenes son peores de lo que éramos nosotras, ellas conquistan su espacio haciendo. Se escapan de los circuitos y se muestran tal y como son. Les da igual ganar o perder.

Las cosas han cambiado. Asumámoslo. Ya no somos la vara de medir. Seguro que todo vuelve al redil algún día, pero de momento, yo cojo un micrófono, una cámara y una guitarra y versiono lo que me da la gana.

Y luego voy y saco un disco con mis propias canciones. Canto en inglés con voz de negra aunque sea madrileña y más bien blanca. ¿Qué pasa? las voces negras nacen donde les da la gana. Y cantan como quieren. No siguen modas ni normas. Y si no te gusta, me da igual, porque yo tengo mi canal de YouTube para cantar ante el mundo todo lo que me de la gana.