Parto

LAS LOCAS DEL PARTO EN CASA

Las locas del parto en casa somos mujeres que sabemos demasiado, unas listillas que nos creemos que sabemos parir y arriesgamos nuestra vida y la de nuestros bebés por cumplir un capricho: tener un parto respetado, íntimo y en el que solo mandemos nosotras. Tenemos obsesión por el control de nuestros cuerpos, porque confiamos sobremanera en ellos. Muchos ginecólogos se echan las manos a la cabeza cuando exponemos nuestras ideas. Ellos nos dicen que somos unas irresponsables y unas indocumentadas, que no sabemos los miles y miles de peligros a los que nos exponemos cometiendo esa locura; después pasan a enumerar uno por uno los peligros que, tanto nosotras como nuestros bebés, podemos correr. Y la verdad, hostias, nunca habría pensado que hubiese tantos obstáculos para parir, siendo una especie asentada a lo largo del planeta y sin riesgo de extinción… de momento.

Una de las cosas que más me impresionaron de mis discusiones sobre el parto es cuando una matrona me dijo que “sin oxitocina, el parto no progresa” . Hombre, y razón no le faltaba. Pero ella se refería a la oxitocina sintética que te enchufan de forma protocolaria en ciertos hospitales. Debe ser que la mujer ha sufrido una mutación y ha necesitado que el hombre sintetizara oxitocina para seguir multiplicándose. También me extrañó la necesidad inminente que le entra al personal sanitario cuando llegas al hospital a parir por romperte la bolsa del líquido amniótico. Qué prisas para todo. Yo, como soy lenta y me pusieron muy nerviosa en mi primer parto, con tanta prisa, tanto grito y tanta urgencia, decidí que nunca más, que el siguiente lo iba a dirigir yo a mi ritmo y con mis condiciones.

Aquí hay que hacer un inciso para todas aquellas mujeres que deciden seguir pariendo en el hospital: parir en casa no es obligatorio, es una decisión personal muy meditada tomada por una loca que tiene que encontrar una persona especializada en partos para que la ayude. Esa persona especializada valora todos los antecedentes y exige un control del embarazo para saber en todo momento si el parto en casa es viable, e inmediatamente, si piensa que no lo es, te recomienda acudir a un hospital para que tu parto sea atendido convenientemente. Estamos locas pero no somos tontas.

Hay países en los que la mayoría de las mujeres están locas y los hospitales se ahorran un montón de dinero a costa de esta locura. El sistema está montado para que las mujeres den a luz en sus casas y el hospital se reserva para aquellos casos en los que es necesario. Pero las locas del parto en casa no queremos romper las tradiciones patrias, aunque sí nos gustaría que dejasen de agobiarnos con frases como “pues vete a parir a un descampado”. Nosotras no queremos parir en un descampado: se está mucho mejor en el calor de nuestro hogar y atendidas por una persona que nos respeta y en la que confiamos.

Las locas del parto en casa no somos muchas y seguro que seríamos menos si los hospitales fuesen un lugar amable y psicológicamente seguro para parir . EL HOSPITAL ES EL LUGAR MÁS SEGURO PARA PARIR, diréis. Bueno, eso sería verdad si dentro de la seguridad no incluimos la indefensión a la que las locas nos vemos sometidas ante protocolos que no hemos elegido, intervenciones que no necesitamos y agresiones verbales que no nos merecemos (por supuesto, sin generalizar, que hay de todo en la viña del señor).

El sueño dorado de toda mujer es un hospital cuya política fuese algo así como “Nuestro protocolo está en función de las necesidades de la madre y del bebé. Priorizamos el parto sin intervenciones innecesarias, si así lo desea la mujer. Sabemos atender un parto normal, quitar las vueltas de cordón, hacer cesáreas, incluso tenemos experiencia en atender partos de nalgas, resolver distocias de hombros, etcétera. Informaremos en todo momento sobre las ventajas e inconvenientes de cada intervención, sin alarmar a la madre y sin decantarnos interesadamente por ninguna opción, siempre que no exista un riesgo más alto para una que para otra. Ofrecemos la epidural, si así lo desea la madre, advirtiendo de sus riesgos  e inconvenientes. De todo esto se informará en cursos de preparación al parto, que tienen como objeto formar a la mujer para estar preparada en un parto normal, y no para ser obediente ante un protocolo impuesto por los profesionales sanitarios”

En todo caso, aunque exista un hospital así, no está en Villa Springfield, así que para esta loca, la mejor opción fue la seguridad de su hogar, la seguridad de su matrona y la seguridad de su cuerpo, que ya había demostrado que funcionaba correctamente. La locura me hizo confiar en que nada podría salir mal y este loco segundo parto me hizo olvidar todos los sinsabores del primero. ¿Que si estoy resentida? No, en absoluto. Estoy convencida y eso es inquietante para los que nos quieren convencer de que el parto es suyo y no nuestro.