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MAMÁ ¿QUIÉN ES CRISTO? UNA MIRADA A TRAVÉS DEL GRECO

El otro día estábamos comiendo cuando, de repente, Vampi Killer hizo una de esas preguntas que te vuelven del revés: Mamá ¿quién es Cristo?

En un principio me quedé bastante sorprendida de que no lo supiera. Luego pensé que era lógico: nunca había ido a clases de religión y en casa rara vez ha salido el tema. Cuando los niños hacen ese tipo de preguntas atribuyes automáticamente un deseo trascendental de saber, de modo que buscas una forma transcendental de respuesta. Por tanto, empezamos a explicarle con lujo de detalles la historia de Jesucristo y el por qué de la celebración de la Semana Santa. El nos miraba muy serio y con los ojos muy abiertos. Cuando terminamos nos dijo: Pero ¿por qué dicen eso de “antes de Cristo” y “después de Cristo”?  La respuesta a esa pregunta no es nada sencilla. ¿Cómo puede un niño entender que la organización temporal de occidente depende de un nacimiento? Se lo contamos lo mejor que pudimos, y seguía serio y callado.

Al día siguiente fuimos a Toledo para visitar las exposiciones con motivo del IV centenario de la muerte del Greco. Él estaba muy interesado en el tema, porque en el colegio habían trabajado sobre ello en la semana cultural. La entrada básica incluye  ‘Toledo Contemporánea’ en el Centro Cultural San Marcos,  ‘El Griego de Toledo’ en el Museo de Santa Cruz, la visita al Convento Santo Domingo el Antiguo, la iglesia de Santo Tomé y el Hospital Tavera. Comenzamos por el Hospital de Tavera, en el que destaca la maravillosa obra “La Sagrada Familia” . 

 

La Sagrada Familia. El Greco.
La Sagrada Familia. El Greco.

El miraba y remiraba. Nada extraño: un bebé tomando teta y su madre y familia embelesados mirándole. Comentábamos lo bella que es esta obra, la belleza de la cara de la Virgen y la naturalidad con la que el Greco refleja una escena de lactancia materna. ¡VÁMONOS, QUE YA LO HEMOS VISTO! 

Vampi comenzaba a impacientarse. Seguimos nuestra visita por el Monasterio de Santo Domingo de Silos (el antiguo), lugar donde está enterrado el Greco. Allí le explicamos lo que era la pila bautismal y para qué servía el agua bendita. Puso cara de poker y seguimos la visita. Esa iglesia estaba llena de imaginería religiosa (como es lógico). En la sacristía había dolorosas, niños Jesús del siglo XVII, Vírgenes adornadas con mantos para salir de procesión, tallas del siglo XIV del la Virgen con el niño. Una maravilla. Pero él estaba cada vez más serio y molesto. Cuando salimos de allí dice: “Yo he venido a ver al Greco, no tanta tontería de iglesias y muñecos. ¡No quiero ver más muñecos!” Nos entró la risa floja, y le explicamos que muchas de las obras del Greco eran religiosas y estaban en iglesias, pero que lo próximo que íbamos a ver no estaba en una iglesia. ¡Yo quiero ir al museo! seguía gritando. 

Nuestra siguiente parada fue el Centro Cultural San Marcos, con obras contemporáneas, algunas basadas en la obra del Greco. Vampi quedó fascinado con este cuadro

Javier Díaz Guardiola. La catedral de Toledo.
Javier Díaz Guardiola. La catedral de Toledo.

Iba hacia atrás y hacia delante comprobando la perspectiva y la impresión de profundidad que daba el suelo a rombos. También quedó impresionado por el vídeo que se proyectaba en una pantalla gigante en el que un grupo de personas en blanco y negro se movían formando patrones imprevisibles. No obstante, todavía no ha desarrollado la paciencia para contemplar una obra de arte, y quería irse enseguida. 

Nuestra penúltima parada fue la iglesia de Santo Tomé, en la que se encuentra “El entierro del conde Orgaz”. Vampi señaló al niño que aparece de frente, a la izquierda del cuadro.

¡Ese es el hijo del Greco!

– Uy, ¿y tú como lo sabes

Nos lo contaron los de tercero en el cole. 

Y efectivamente, el Greco retrató a su hijo en varias ocasiones, y esa fue una de ellas. Muy bien Vampi, muy bien, cole. 

Lo único que captó la atención de Vampi dentro de la iglesia fue una bella virgen negra, la Virgen de Guadalupe. Le expliqué el por qué de las velas frente a las vírgenes, santos y cristos y le dejé que encendiese una. 

– ¿Qué has pedido?

Ahhhh? Eso no se dice

Acabamos nuestro itinerario en la maravillosa exposición del Greco del Museo de Santa Cruz. La paciencia de Vampi estaba llegando a su fin. Había tenido cristos y vírgenes para rato. Miraba con seriedad los cristos crucificados, sin entender muy bien el por qué de ese empeño por representar la muerte de un hombre torturado y ensangrentado.

– ¿Cuál es el cuadro que más te ha gustado, hijo? 

El de la mujer del Greco.

Vaya, el de la Dama del Armiño, el único cuadro cuya autoría es dudosa. Tanto Greco para eso…

Dama del armiño. El Greco.
Dama del armiño. El Greco.

Este día Vampi aprendió muchas cosas. Su mente esponjosa absorbió gran cantidad de información, aunque todavía no sé como ha encajado toda la historia de Cristo, la Virgen y la Semana Santa. Me quedo con su cara de estupefacción cuando le explicamos lo que hacía una paloma en el cuadro de la Anunciación. 

La Anunciación. El Greco.
La Anunciación. El Greco.