KILLEREDUCACIÓN

El club de las madres chungas

Este club surge de mano de nuestra amiga Marta, gran administradora del grupo BDD. Y es que hace falta ya. Hace falta, porque esto se está yendo de las manos. Estamos hartas de que se nos infantilice y menosprecie. Estamos hartas de que los profesores megaestrella y sus maestras esbirras en las RRSS nos traten de ignorantes, simples y catetas. Y encima lo hagan desde una presuposición profundamente clasista y machista: que las madres, las pobres, no han tenido tiempo para formarse, no saben nada de educación y navegan por las redes sociales criticando a profesionales excelsos que solo desean el bien de sus hijos e hijas. Incluso que les van a salvar de ellas a los pobres.

Uno de los casos más sangrantes es el del profesor de Enseñanza Secundaria, Pablo Gallardo Poo, que en su libro “Espabila, chaval”, nos pide que imaginemos a una madre abogada que, como no sabe biología, no deduce que el dolor de barriga de su hijo se debe a un simple virus. La pobre madre abogada lleva a su hijo al hechicero más cercano, en vez de darle, dice el profesor Poo textualmente, antibióticos. En este párrafo, incurre en varias estupideces. En primer lugar, creer que hace falta que una madre estudie biología para llevar a su hijo al pediatra. Cuando, seguramente, cualquier madre esté más informada que Poo sobre el hecho de que los virus NO se curan con antibióticos, y sin haber estudiado biología.

En hecho de que las madres (#NotAllMothers) gocemos de tan mala prensa entre los grupos de docentes se debe seguramente al imaginario social de los años 50, en el que las madres eran aquellos ángeles del hogar que horneaban los applepie que humeaban en las ventanas y preparaban el almuerzo al hijo. Ese dulce ser reía de bromas entre hombres que no entendía, cuidaba a los inteligentes machos que traían el pan a casa y nunca se preocupaba por los terribles hechos que relataban los periódicos y la radio. Ellos, que nos tienen en ese pedestal de ser bueno y tonto, de repente se encuentran con que las madres les rebaten sus argumentos, cuestionan su concepto de evaluación por competencias, les afean sus actitudes altaneras y clasistas hacia sus alumnos y las familias de sus alumnos y les piden respeto. Es entonces cuando nos convertimos en MADRES CHUNGAS.

A las madres chungas se les han acabado las manzanas para la maestra. Saben detectar una mala práxis en el entorno escolar en cuanto la ven, y además saben cuándo y cómo pedir un cambio. Saben distinguir la manida hiperprotección de su responsabilidad de velar por los derechos y el bienestar de sus hijos. Por tanto, no se dejan llevar por los sibilinos discursos que nos sitúan como histéricas que van a defender a sus maleducados vástagos. Que a veces, señor profesor, señora profesora, la maleducada es ustéd. Y a veces, nuestros hijos e hijas llegan tan bien educados de casa que no soportan que un señor al que conocen de lejos (y que les conoce de lejos) presuponga que les tiene que increpar para que espabilen.

Yo entiendo que un gremio que ha necesitado que, en algunas comunidades, les eleven a condición de autoridad pública para defenderse de las personas a las que se supone que tienen que educar tiene que estar muy falto de formación educativa. Porque si una madre abogada que no ha estudiado biología corre el riesgo de llevar a su hijo a un hechicero, un profesor que no ha estudiado, digamos, pedagogía, corre el riesgo de educar usando los lemas “la letra con sangre entra“, “la memoria y el conocimiento son lo importante” o “aquí, el que manda soy yo” mientras gritan al cielo que en la escuela se enseña y en la familia se educa.

Las madres chungas no nos callamos. Leemos, nos informamos y sabemos cuándo un libro sobre educación es una joya o una bazofia. Porque formarse, en la edad adulta, y con ciertas competencias de aprender a aprender, tan denostadas por esos profesores de la vieja escuela, es posible. Señor profesor, su pedestal no es tan elevado. Tiene que aprender a respetar a las personas que hablan de educación basándote en argumentos reales y no en falacias de autoridad. Es duro tener que argumentar con madres, con señoras, a las que tan poco conocimiento se les supone en general ¿verdad? Pero todo es acostumbrarse. Y mientras, no le vendría mal estudiar un poco de biología.

Un sistema educativo sin altas capacidades (II)

 

En la anterior entrada hablaba de la difícil relación de nuestro sistema educativo, el español con las altas capacidades (AACC). El Informe Nacional sobre la Educación de los Superdotados (Carmen Sanz, 2017) señala que habría un 90% de estudiantes con AACC sin identificar y que, por tanto, no estarían recibiendo la atención educativa adecuada. Esto, además de ser un defecto grave de nuestro sistema educativo, que afecta a la riqueza de potencial humano de nuestro país, es un problema que afecta de forma directa y personal a esos niños y niñas que están desatendidos en sus necesidades educativas. Mientras que en otros países, como EE.UU., existen programas de atención a las AACC con una larga trayectoria histórica, en nuestro país son escasos los programas de este tipo, y existe una queja generalizada entre las familias de niñas y niños con AACC sobre la desatención educativa que sufren sus hijos e hijas, lo que hace que tengan que invertir gran cantidad de energía para que éstos sean evaluados y atendidos educativamente de una manera adecuada. Desde este punto de vista, uno de los principales problemas de nuestro sistema es que, en la mayoría de las ocasiones, la detección y atención educativa de los niños y niñas con AACC se hace a instancias de la familia, lo que pone de manifiesto la ausencia de procedimientos protocolizados para la atención de esta población.

La regulación acerca de la atención a niños y niñas con estas características se recoge en los artículos 57, 58 y 77 de la LOMCE así como en el Real Decreto 126/2014, de 28 de febrero y el Real Decreto 1105/2014, por los que se establecen, respectivamente, los currículum de Primaria (el primer Real Decreto), ESO y Bachillerato (el segundo). En el artículo 77 de la mencionada ley se establece que “El Gobierno, previa consulta a las Comunidades Autónomas, establecerá las normas para flexibilizar la duración de cada una de las etapas del sistema educativo para los alumnos con Altas Capacidades intelectuales, con independencia de su edad”. En el Real Decreto 943/2003, de 18 de julio,  se regulan las condiciones para flexibilizar la duración de los niveles y etapas del sistema educativo para los alumnos superdotados intelectualmente. Las medidas educativas a adoptar con niños y niñas con AACC se describen en la Orden EDU/849/2010, de 18 de marzo, por la que se regula la ordenación de la educación del alumnado con necesidad de apoyo educativo y se regulan los servicios de orientación educativa en el ámbito de gestión del Ministerio de Educación, en las ciudades de Ceuta y Melilla. Es especialmente importante el capítulo II (artículos 3 al 15), en el que se establecen los principios generales en relación a la atención educativa integral al alumnado con necesidad de apoyo educativoPodéis encontrar una interesante recopilación de estas leyes con comentarios de su aplicación (o no aplicación, más bien) en el estado español en este post de Ros Abogados.

Teniendo un desarrollo legislativo que, sin ser perfecto, abre un montón de puertas para la adecuada atención educativa para los niños y niñas con AACC, ¿por qué la sensación que nos queda después de hablar con familias y asociaciones es que la atención educativa a estas niñas y niños en nuestro país es deficitaria? El argumento que voy a desarrollar aquí, consciente de que hay muchos temas controvertidos que me voy a dejar en el tintero, es que las leyes educativas que se plantean en nuestro país no van acompañadas de un proceso que facilite la transformación social para que estas leyes puedan ser aplicadas. Nuestras leyes siempre van muy por delante de la realidad que se vive en los centros educativos, que están infradotados tanto a nivel económico como a nivel formativo. Pero además, el tejido científico sobre AACC en nuestro país también está infradesarrollado. Esto supone que tengamos que beber de fuentes anglosajonas para hacernos una idea de cómo se funcionaría en un entorno educativo que atiende las altas capacidades, sin tener una visión basada en la evidencia de lo que está pasando en nuestro país y qué podemos hacer para que vaya mejor. A continuación, trataré de dar al lector una ligera idea del nivel de desarrollo del pensamiento y las prácticas que giran alrededor de las AACC en otro país, EE.UU. en comparación con las cosas que pasan, se escriben y se investigan en el nuestro.

LA INVESTIGACIÓN SOBRE INTERVENCIÓN EDUCATIVA EN ALTAS CAPACIDADES EN EEUU Y EN ESPAÑA

Uno de los indicadores que podemos utilizar para conocer el grado de desarrollo que existe en un país sobre un tema es echar un vistazo a sus publicaciones científicas. Aunque es evidente que comparar a EE.UU. con España requeriría de algunos ajustes relacionados con el tamaño del país y el desarrollo económico y social, no me puedo resistir a ello, y los resultados son dignos de tener en cuenta.

En primer lugar, en EE.UU. existen algunas revistas especializadas en el tema de los niños y las niñas superdotadas (Guifted children). Como ejemplos, podemos señalar dos de las más importantes, que son Guifted Child Quarterly Journal of the Education of the Gifted. Estas son dos revistas indexadas, que, para los legos, significa que tienen la suficiente calidad para ser encontradas en las búsquedas de los principales motores de búsqueda científicos. No encontramos ninguna revista indexada sobre estos temas en español, aunque sí existe alguna que otra revista académica no indexada, como Faisca, publicación de la Universidad Complutense de Madrid.

Sin embargo, podemos encontrar artículos sobre superdotación y las AACC no solamente en revistas especializadas en el tema. Este tipo de trabajos también se publican en revistas generales de Educación y Psicología. Por ello, me fui a la WOS (Web of Science) para buscar artículos publicados sobre este tema entre los años 1900 y 2017. En primer lugar, usé como palabras clave Gifted Children. Obtuve 1156 resultados, de los cuales 459 estaban publicados en EE.UU. (un 29,5%). Este era el país con más artículos en la búsqueda, seguido muy de lejos por UK (47) y Francia (40). De España, país en el puesto 12 (por detrás de Turkía y Holanda), solo constan 11 artículos. Decidí buscar entonces un término también común, el de “High Ability” (lo puse entrecomillado para encontrar resultados en los que las dos palabras figurasen unidas). En esta búsqueda obtuve 175 resultados, en los que la mayoría (un 49%, 86 artículos) eran de EE.UU. y solo 6 (3,4%) de España.

¡¡Ah!! -diréis- estás buscando en inglés, busca en español. Pues eso hice. Usé la palabra superdota* para obtener todos los artículos que usasen los derivados de superdotado. En esta búsqueda obtuve 56 artículos, de los cuáles el 57% (32 de ellos) eran de… ¡¡Brasil!!. En España solo se publicaron 7 (12,5%). Por último, usé los términos “altas capacidades”, encontrando 12 artículos, de los cuales la mayoría (un 33%, 4 artículos) eran de España.

Este pequeño análisis superficial parece llevarnos a concluir que la investigación sobre el tema de la sobredotación y las altas capacidades está bastante más desarrollada en EE.UU. que en España, país en el que solo encontramos un total de 28 artículos científicos sobre el tema en 117 años que recogen las bases de datos de WOS. Pero además, sin nos acercamos ligeramente a las cosas que se escriben en el país anglosajón, podremos encontrar cosas como el artículo What one hundred years of research says about the effects of ability grouping and acceleration on K-12 students’ academic achievement: Findings of two second-order meta-analyses (Steenberg-Hu, Makel y Olszewski-kubilius, 2016). En este estudio, los autores realizan dos meta-análisis de segundo orden, realizados sobre un total de 13 meta-análisis sobre los beneficios de los agrupamientos por habilidad y 6 meta-análisis sobre los beneficios de la aceleración en el rendimiento académico. Imaginaos: los datos de este artículo están basados en 19 meta-análisis, basados a su vez en más de 1.000 artículos sobre el tema. Increible ¿verdad? Y solamente para hablar sobre los efectos de los distintos tipos de agrupaciones y de la aceleración en el rendimiento académico. Deja fuera los estudios sobre los efectos socio-emocionales y otro tipo de repercusiones de estas intervenciones.

¿Qué sucede con la investigación sobre AACC en España? Si analizamos los resultados que obtenemos con la palabra clave gifted* y nos centramos en las 103 publicaciones españolas, observamos que existe un aumento creciente y progresivo de artículos desde el año 2009 (3 artículos) hasta el 2016 (25 artículos), de modo que podemos decir que el interés por este tema está creciendo. Sin embargo, estamos muy lejos de alcanzar la experiencia y el conocimiento desarrollado en EE.UU., aunque ya hay varios grupos de investigación trabajando en este ámbito. Diréis ¿y qué más da que no haya investigación en España hecha por investigadores españoles, si podemos aprender mucho leyendo las investigaciones estadounidenses? Pues por una sencilla razón: el éxito de las intervenciones educativas depende en gran medida de su adaptación al entorno socio-económico y político que las acoge. Tú puedes llegar con un plan de intervención para la detección y atención educativa en niños y niñas con AACC maravilloso tomado de las investigaciones norteamericanas e intentar implementarlo en tu comunidad autónoma, y darte de bruces con un entorno que no acepta, no entiende y no puede mantener tus propuestas.

En su revisión sobre el estudio de la alta capacidad en España, Hernández Torrano y Gutierrez Sánchez (2014)  hablan de cuatro ámbitos de estudio que se están abordando en nuestro país sobre este tema: los dedicados al perfil cognitivo de los estudiantes con AACC, sus rasgos afectivos, sociales y emocionales, los estudios dedicados a la detección de estos estudiantes y, por último, los orientados a analizar las estrategias y técnicas de intervención educativa en esta población. En la próxima entrada dedicada al tema de las AACC, hablaré de el último de estos aspectos, las estrategias de intervención educativa en niños y niñas con AACC que se llevan a cabo en España y en qué medida están extendidas y son eficaces. Volviendo al inicio del post, en el que decíamos que un 90% de niñas y niños con AACC pasan desapercibidos en nuestro país, podemos deducir que estas prácticas no están muy extendidas. En este sentido, reitero mi preferencia, expuesta el primer post de esta serie dedicada a AACC, de optar por no luchar contra el sistema y renunciar a un etiquetaje que no sé a ciencia cierta si va a llevar a buen puerto o si va a ser un estigma en un sistema educativo que no sabe atender a personas con talentos y capacidades especiales.

Un sistema educativo sin altas capacidades

El tema de las altas capacidades (AACC) siempre me ha producido sentimientos encontrados. De siempre he odiado el término “superdotado”, por lo que agradezco mucho que esa palabra haya desaparecido para ser sustituída por una que hace alusión a las múltiples capacidades del ser humano y la posibilidad de que algunas de ellas estén especialmente desarrolladas. Llamar a alguien “superdotado” siempre me ha parecido una especie de insulto, una forma de encasillar a una persona que, de repente, tiene que demostrar que merece, de alguna forma, esa denominación.

A pesar de que el concepto haya perdido sus matices de etiqueta de superheroe, sigo sin ver la necesidad de etiquetar a los niños y las niñas, someterles a tests y pruebas, atarles a un informe y guerrear por que un maestro o maestra con capacidades medias acepten dicha etiqueta. Lo cierto es que el problema es mucho más profundo que una simple aceptación de las competencias elevadas de un estudiante. El problema de fondo es un sistema educativo centrado en los contenidos y no en el aprendizaje.

Todos los niños y las niñas son especiales. Cada persona es un mundo y requiere una atención personalizada. Si bien es cierto que en un aula de 30 niños es difícil desarrollar este tipo de atención, tener una sensibilidad especial hacia las peculiaridades de los estudiantes es una competencia que todo docente debería desarrollar. Por otra parte, existen formas de intervenir educativamente para aprovechar al máximo las capacidades de cada estudiante sin tener que desatender a ninguno de ellos. Pero para ello, hace falta cambiar el esquema del aula y de las prácticas que en ella se desarrollan. Y considero mucho mejor un aprovechamiento de las capacidades de cada niño dentro de su aula o de su grupo de edad que el adelantamiento de curso.

Adelantar a alguien de curso me parece la otra cara de la moneda de la repetición. Es el fracaso del sistema para adaptarse a las peculiaridades de sus estudiantes. ¿Por qué tiene un niño o niña de primaria, en una edad en la que los cambios de un año para otro son enormes, dejar a sus amigos y amigas e irse a un grupo de niños mayores? Igual que con el caso de la repetición, creo que se están poniendo las competencias intelectuales por encima de las emocionales y las sociales. Se pierde de vista a la persona en su contexto y se la trata como a un cerebro con patas. También este problema se solucionaría con una flexibilización de las prácticas escolares. La organización por grupos de edad permanentes es solo una manera de organizar un colegio, puede haber muchas otras, aspecto que continúa inexplorado en nuestro país.

Dado que el sistema falla en la detección y la atención de niños y niñas que se desvían de la media, tanto por arriba como por debajo, somos las familias las que tenemos que estar preparadas para afrontar los problemas derivados de esa desatención. En el caso de niños y niñas con AACC, es preciso darles oportunidades y recursos para desplegar sus intereses. Lecturas, visitas, conversaciones, uso de recursos digitales, interacción social más allá del aula, etc., además de una educación para comprender las diferencias entre las personas y lo que él o ella pueden aportar a un grupo con competencias diversas.

En este sentido, enseñar a los niños y niñas con AACC a gestionar su talento es crucial para su adaptación a los grupos sociales en los que se va a tener que integrar a lo largo de su vida. Es duro ser el listo o la lista del grupo, eso es así. Hay que soportar envidias, incomprensiones, acoso, burlas, etc. Por eso, debemos ayudarles a mantener sólida la autoestima y saber afrontar con sabiduría estas situaciones. Además, un gran poder conlleva una gran responsabilidad (ya lo decía el tío de Spiderman): saber ejercer funciones de liderazgo aportando lo mejor de ellos y sacando provecho de las competencias del grupo para sacar adelante un proyecto es tan importante o más que conocer los fundamentos de la física cuántica a los 9 años.

Es una pena que nuestro sistema educativo vaya con 40 años de retraso, pero es lo que hay. Creo que no es de recibo tener que someter a los niños y niñas con AACC a un diagnostico y a un etiquetaje de por vida para demostrar que tienen capacidades especiales. Yo prefiero trabajar en familia esas maravillosas competencias y enseñarles a afrontar la vida de la mejor manera posible. Esto no quiere decir que no luchemos por sus derechos en el sistema educativo, para nada, pero siempre teniendo en mente qué va a suponer para ellos y ellas cada paso que demos en este sentido.

7 consejos para la vuelta a clase

Ey, profes de instituto: comienza el curso ¿no, carrocillas? Otra vez a tomarse el café de pie y con prisas mientras juramos en hebreo por tener que entrar a primera hora, otra vez entrar en un aula abarrotada de críos y crías que aúllan, otra vez la tiza y la pizarra, y a contar lo de siempre. No se puede empezar un curso a tontas y a locas: ¿has pensado todo lo que vas a hacer este curso? ¿Has actualizado contenidos, rediseñado materiales, pensado actividades para trabajar los conceptos fundamentales de tu asignatura, nuevas formas de evaluación, etc.? ¿Has pensado cómo mejorar tu docencia? Ya sé que está ajetreado viendo cómo suben las visitas a tu último video o artículo en el Huff, que no has tenido tiempo de reflexionar sobre las claves del éxito en tu docencia. Pero hoy, como si fueras un alumno en tu primer día de clase, te voy a dar siete consejos fundamentales para triunfar en las aulas.

1.- Ánimo, que tú puedes

Ya sé que ves en tus estudiantes una manada de vagos y vagas, pero tu misión es que se apasionen por tu asignatura. ¿Has pensado cómo motivarles, cómo vincular sus conocimientos previos con los nuevos conocimientos, cómo conseguir que caigan en la cuenta de lo interesante que es conocer lo que tú les puedes enseñar? Recuerda, además, que las medidas de atención a la diversidad en nuestro país no son muy boyantes, por lo que tendrás que hacer un esfuerzo extra para detectar las necesidades específicas de tus alumnos y ofrecerles algún tipo de apoyo. A lo mejor crees que no es tu obligación, pero todas las personas tienen derecho a la educación ¿no? Lo que te estoy proponiendo no es que conviertas tu clase en un circo, sino que aprendas a enseñar, cosa que va mucho mas allá de vomitar contenidos en un aula y corregir exámenes.

2.- Conoce a cada estudiante

Sí, ya sé, son muchos, muchísimos. Pero compréndelo: no todos ellos aprenden de la misma manera, ya se sabe que cada chaval o chavala es un mundo. Es fundamental conocer a cada uno de ellos y comprender sus peculiaridades. Unos aceptarán tus bromas y otros se enfadarán y no tolerarán que te pitorrees de ellos delante de la clase. Es interesante que les conozcas por su nombre y demuestres que no son para tí un simple número. Ya sabes que puede que te cueste adaptarte cada año a un nuevo grupo con sus diversidades y peculiaridades, pero siendo flexible y receptivo evitarás desencuentros y mejorarás tu docencia. No pretendas que la clase se adapte a tí: adáptate tú al grupo. Será más sencillo.

3.- Intenta revisar tu planificación a lo largo del curso

Esta es la gran utopía de cada año, pero sigue intentándolo. Para adaptarte a las necesidades de tus estudiantes será necesario, seguramente, revisar las actividades, los materiales y las formas de evaluación que tenías pensado poner en práctica. No hace falta que realices cambios drásticos y seguro que en la administración no te llaman la atención por introducir cambios por motivos pedagógicos (ups, he mentado a la pedagogía, sí). Recuerda que si dedicas tiempo en tus clases a realizar tareas que ayuden a profundizar en los contenidos, no dejarás al azar el aprendizaje de los estudiantes. Memorizar para un examen no es aprender: es algo que, después de nuestra experiencia como alumnas y alumnos, deberíamos tener claro.

4.- Sondea el aprendizaje de tus estudiantes: ¿tienen dudas?

Recuerda que debes tener estrategias para saber si tus estudiantes están aprendiendo y comprendiendo lo que les intentas enseñar más allá del examen, en el día a día, poco a poco, para que al final no te encuentres con un aula que no ha entendido nada de lo que les has contado. Entiendo que, a veces, la desidia os puede y os limitáis a soltar el rollo y observar sus caras inexpresivas. Si eres tímido puedes usar un montón de herramientas digitales que tienes a tu disposición. Kahoot! y Appgree son dos de ellas. Ya sé que estás en contra de todas esas cosas modernas, pero pruébalas: alucinarás.

5.- Coordínate con tus compañeros

En vez de dedicaros a tiraros los trastos en el claustro ¿habéis probado a constituiros como verdadero equipo docente? Yo os animo a ello este curso. Reuníos para pensar las cosas que podéis hacer en común para mejorar la convivencia del centro y el aprendizaje de vuestros estudiantes. La docencia en un centro de enseñanza como el vuestro no es una actividad individual, sino colectiva, y si no aprendéis a colaborar nunca alcanzaréis la excelencia que os habéis puesto como meta. Bueno, quizás exagero y no buscáis la excelencia, pero venga, coordinaos y haced de vuestro centro un centro mejor.

6.- Usa la agenda

Ya sabes lo importante que es la planificación para la buena marcha del curso escolar. Anota todos los hitos importantes, las actividades que harás en clase, las fechas de entrega de trabajos que les has dado a tus estudiantes a principio de curso, etc. Si tú estás organizado, ellos también se organizarán.

7.- Prueba y elige tu técnica de enseñanza

No sabes enseñar, y en parte es culpa de cómo esta organizado el sistema educativo español: deberían exigir una habilitación decente para el profesorado de secundaria. Pensáis que enseñar es decir lo que sabéis delante de una clase que os escucha en silencio y memoriza para el examen, y no es así. Por eso, vuestros estudiantes se desesperan en esas clases en las que os da la verborréa y luego, en casa, intentan desentrañar de qué iba todo ese discurso. También están aquellos que se aburren solemnemente, porque van sobrados y no necesitan tanta sobreexplicación y tantos consejos no solicitados.

Recuerda: la clave está en conocer a tus estudiantes y desarrollar estrategias educativas para que construyan activamente el conocimiento sobre aquello que quieres que aprendan. Fliparás con los resultados si observas, planificas y pones en marcha actividades motivantes en las que tengan que usar el conocimiento que quieres que asimilen. ¡Ánimo! El curso acaba de empezar. Todavía estás a tiempo.

Lo sencillo

Hoy, mi hijo pequeño me ha dicho que tiene “miedillo”. Me ha preguntado si puede haber una gerra civil, y no le he podido asegurar que no. Nos ha escuchado comentar que el presidente de nuestro país ha rechazado la mediación y nos ha preguntado que qué es eso. Le he dicho que la mediación es algo que se hace para poner paz, y se ha echado las manos a la cabeza. ¡Cómo puede alguien rechazar la paz! ¡Cómo puede un político mandar a la policía a pegar a la gente! He pensado que para qué iba a explicarle todo lo que he leído estos días: para él las cosas son sencillas. La paz es mejor que la guerra, la violencia es el mal y cuando las personas no están de acuerdo deben hablar para solucionar sus problemas.

Disfrazar el interés de orgullo patrio, la dignidad de venganza trapera, unas leyes escritas hace más de 50 años de escrituras sagradas y una amenaza de legalidad establecida no le va a convencer, porque él está ligado a las explicaciones sencillas. Por las mañanas nos levantamos de una cama caliente, desayunamos, acudimos al colegio y al trabajo, nos alimentamos, jugamos, leemos, estudiamos. En casa no hay banderas. La pobreza es un fallo del sistema que deberíamos solucionar, así como el cambio climático. ¿Por qué no hacemos nada, mamá? ¿Por qué discuten y no aportan ninguna solución? ¿Por qué cobran un sueldo?

Las cosas son sencillas. Y cuando nos parecen difíciles es porque son falsas o porque se han levantado estructuras artificiales que las convierten en inaccesibles. Ya no labramos la tierra, ya no producimos nuestro propios sustento. Trabajamos para otros por un número en una pantalla que se actualiza todos los meses. Este número va bajando para engordar los números de otras pantallas. Aseguramos la casa, el coche, la vida, las manos, los ojos… por si acaso. Vamos al supermercado, y rara vez tocamos la tierra que hay bajo nuestros pies.

Las cosas son fáciles cuando son de verdad. Y todo lo que está pasando estos días es una farsa. Señores que salen muy serios a amenazarse en público, recubiertos de solemnidad y galones. Señores que se esconden y no salen. Señora de negro que parece que está dando una homilía. Señores con faldas y gorros puntiagudos que no tienen nada que ver con nuestras vidas y que dicen que van a mediar. Señores que quieren mediar pero no les dejan. Y el patio digital ardiendo. Me da risa todo. Lo veo tan lejos… Ah, y vecinas y vecinos que cuelgan trapos rojos y amarillos y siguen con su vida miserable, de paro, jornadas laborales interminables y mal pagadas, sanidad de mierda y educación deteriorada.

Hoy la luna luce maravillosa, en este mes de octubre caluroso y convulso. Y mañana saldrá el sol, para iluminar vuestros ridículos juegos. Lo sencillo persiste, espero que no acabéis con ello.

Vístete

Lo del tema de la vestimenta de las niñas (y los niños) y el comentario del Juez Calatayud de que las niñas se hacen fotos como putas lleva dando titulares 4 días. Lo desacertado de estas declaraciones es evidente, en alguien que se llama juez y que se supone que está ahí para impartir justicia, no para decirle a las víctimas que son las culpables de lo que les pasa. Por otra parte, seas niña o seas puta, tienes derecho a que no te violen ni te agredan sexualmente, sea cual sea tu pose en una foto o tu ropa elegida.

Dicho esto, hablemos de nuestra ropa y de nuestros cuerpos. Hablemos de las niñas y de su autoestima. Hablemos de las populares, sus ropas y su maquillaje. Hablemos de la comodidad, del tanga que se mete por la raja del culo, de esos tacones que te destrozan los pies y la columna y de las 20 fotos que nos hacemos antes de colgar la buena en Instagram. ¡Qué lacra para toda la vida, ser fea y no poder recibir cientos de likes cuando cuelgo un vídeo en musical.ly! No, señor Calatayud. El problema no es que las niñas posen como putas (que, por cierto, no sé cómo es eso de posar como una puta, igual hubiese sido más acertado “como una cantante”, “como una actriz” o “como una YouTuber). El problema es que su autoestima resida en el efecto que su imagen produce en los demás. Una niña de 10, 11, 12 años posa de acuerdo a los modelos que le ofrece su entorno como exitosos, adecuados y agradables. Y esos modelos, hoy por hoy, son mujeres despampanantes que posan haciendo morritos y con ropas que les quedan fenomenal, no intelectuales listísimas que dedican su tiempo a escribir, a leer y a pensar en vez de a ir al gym y a la peluquería.

El otro día veía una serie de esas de adolescentes, Pequeñas Mentirosas, y me preguntaba cómo conseguían ir esas niñas al instituto tan perfectamente conjuntadas, con ese maquillaje profesional y ese peinado de peluquería espectacular. Las cejas, depiladas y delineadas, el lápiz de labios cuidadosamente escogido para la ocasión y un conjunto para cada momento del día. Si esos son nuestros referentes, la vida real nos debe parecer una verdadera mierda. Y una cosa curiosa: estas series pasarían el test de Bechdel estupendamente.

No, la verdad es que cuando veo a las niñas posando en Instagram, no me preocupa (solo) lo expuestas que puedan estar a desalmados y pederastas. Me preocupa (también) la forma en que se ven a sí mismas, qué es lo que valoran en ellas, cómo interactúan con su entorno, cómo están desarrollando su identidad. Y me preocupan no solo las que posan, sino también las que no posan, ese mundo oculto de niñas que no se atreven a poner su foto en Instagram, que no bailan en público y que se creen “feas”. Esas niñas, todas las niñas, merecen otros modelos para amarse y respetarse. Merecen mujeres de verdad, con sus granos, sus gafas y su inteligencia diciéndole al mundo “porque yo lo valgo“. Y a la mierda el Juez.

YouTubers World

 

Ayer decidí adentrarme en el mundo YouTuber. Mi hijo de 11 años lleva un tiempo enganchado, y me apetecía saber qué se cocía por allí de primera mano. Creo que merece la pena adentrarse en este fenómeno que, de mano de gente de 20, está enganchando a gente de 10. La televisión hace años que solo se enciende en mi casa para ver Netflix, los canales tradicionales han muerto y ahora, para acercarnos al mundo de nuestros pequeños y pequeñas, hemos de navegar con ellos y elegir entre los numerosos y seguidísimos YouTubers.

Lo primero que hay que saber es que, cuando abres una cuenta de YouTube, puedes crear un canal propio en el que subir vídeos. Los YouTubers suelen ser chicos y chicas jóvenes. Lo que suelen hacer son GamePlays, que son vídeos en los que salen ellos mismos jugando a un videojuego, Vlogs, en los que cuelgan vídeos hablando de su vida o de distintos temas, y series animadas o de otro tipo.

Os voy a hablar de los YouTubers favoritos de mi hijo. El number one, el total pro es Folagor03, que hace GamePlays de Pokemon. Este chavalillo es simpático y la verdad es que me cae bastante bien. Mi hijo espera con impaciencia sus vídeos diarios. Aquí os dejo un vídeo de su canal.

Mi hijo era algo reticente a hablarme de los YouTubers que le gustan, porque piensa que tenemos un prejuicio contra ellos y que no entendemos nada. Le molesta que les llamemos tontos, que pensemos que pierden el tiempo y que les pidamos que les cambien por un libro. Lo cierto es que el entretenimiento que les proporcionan los YouTubers es bastante incomprensible para una generación que creció con la tele y los programas cerrados y a todo color. Nuestros hijos pueden interactuar con sus YouTubers favoritos, dejarles comentarios, aprender de sus mejores jugadas y… leer a los haters en los hilos de comentarios.

Entre otros gamers que le gustan están Gona_89, DSphony, RobleisIUTU, Sliver, MarcusPK7 y el famosísimo Willyrex. Pero lo que ahora es lo más de lo más es la serie de Edd00chan, FNAF. Esta serie animada, bastante simplona, está causando furor entre los peques de nuestra causa, que se han hecho Otakus y se han abierto cuentas monográficas en Instagram sobre la serie y sus personajes. A mí me deja bastante loca que prefieran esta serie a las elaboradísimas producciones que pueden encontrar en la televisión o en Netflix, pero creo que el secreto está en que es algo suyo, algo con lo que pueden interactuar y que está lejos del salón de casa. Su identidad digital es cada vez más fuerte, y estos productos simples pero exclusivos tienen mucho tirón.

También le pregunté por las chicas YouTubers. Me dijo que ellas también hacían GamePlays y que algunas le gustaban bastante. Pero que a él no le gustaban los Vlogs y las WeekLists. Y también descubrí los múltiples parentescos entre YouTubers.

Luna Dangelis es una gamer que hace otras muchas cosas, entre las que he podido observar un género que se llama “Video Reacciones” y que consiste en ver algo y mostrar a tus seguidores cómo reaccionas ante ello (qué narcisista, ¿no?). Tiene un novio que se llama Deiak y que a mi hijo no le gusta mucho. He visto un vídeo en el que Deiak mansplainea a Luna jugando a un videojuego pero no os lo voy a poner. Y luego está Sara Ramírez, alias Sara Pecas, hermana de Folagor03, que es casi tan maja como él, y trabaja más el género del Vlog. Aquí os dejo un vídeo con los cuatro juntos:

 

En definitiva, estamos viviendo un cambio revolucionario para el que debemos estar preparados/as. Todo cambia, y despreciar los gustos y aficciones de nuestra prole solo nos llevará a agrandar la brecha generacional. No hace falta que ahora nos hagamos superfans de los YouTubers, pero intentar comprender la cultura en la que se hallan inmersos nuestros hijos nos ayudará a conectar con ellos más y mejor. Os dejo con un Instagramer y YouTuber que me ha presentado mi hijo mayor con el que no me puedo dejar de reír. Se llama Darioemehache y me ha enganchado.

 

Para criar hay que mimar

 

Me sorprende que, después de una época en la que pareciera que se hubiera puesto de moda un modelo de crianza basado en el afecto y el respeto, haya vuelto a imponerse poco a poco un modelo de parentalidad autoritaria. En nuestro país, el primer bando estaba encabezado por las seguidoras y seguidores de Carlos González, pediatra autor de best sellers como Bésame Mucho, Mi Niño no me Come y Un Regalo para Toda la Vida. El segundo, por las de Supernanny (la psicóloga Rocío Ramos Paúl), experta que protagonizaba el conocido programa de televisión en el que acudía a casa de los niños y niñas díscolos para meterlos en vereda.

Con la publicación del libro de la periodista Eva Millet, hiperparentalidad, ha surgido una corriente de opinión según la cual las madres y los padres de hoy en día actúan con demasiado cuidado con su prole. De acuerdo con esta corriente, no hay que cuidar tanto a los niños, porque este exceso de atención hace que no desarrollen adecuadamente su autonomía y les deja indefensos ante un mundo que les pide que sean resolutivos, independientes y resistentes.

Pero ¿qué nos está pidiendo realmente esta moda reciente que nos llama “madres helicóptero” y que nos exhorta a dejar de prestar atención a los problemas de nuestros hijos e hijas? No me queda muy claro si, cuando nuestros hijos tienen un problema, debemos escucharles y prestarles apoyo o decirles con desparpajo que se busquen la vida. Antes, lo que nos echaban en cara a las familias, era que no nos preocupábamos de nuestros hijos. Esa falta de preocupación e interés era el origen de todos los males: fracaso escolar, acoso, embarazos no deseados, pérdida de las buenas costumbres, etc. Ahora, el problema es que nos preocupamos demasiado de ellos y que somos dulces como malvaviscos. Mano dura, imposición, órdenes y menos miramientos es lo que nos reclaman.

En realidad, hay mucho de ideología y poco de sabiduría en estos consejos lanzados desde el campo de la divulgación. Hay, al menos, dos paradigmas psicológicos sobre la influencia de la relación con los adultos en el desarrollo infantil, que contradicen los postulados de la hiperparentalidad.
En primer lugar, desde la teoría del apego, que fue formulada por Bowlby el siglo pasado, pero que sigue viva en la actualidad, la relación que se establece con los adultos clave en la infancia es crucial para lograr una adaptación personal y social adecuada. Los niños y niñas que tienen un apego seguro, porque han sido cuidados y atendidos por una persona a la que ellos consideran clave, son niños que han demostrado adquirir más rápidamente su autonomía y que tienen más facilidad para pedir ayuda en situaciones de peligro o estrés. Es decir, los niños y niñas que han sido atendidos y amados no se hacen blanditos y llorones, sino todo lo contrario: su desarrollo emocional es más adaptativo. Lo que hay que solucionar normalmente, desde la psicología y la psiquiatría, son los casos de aquellos niños y niñas en los que ha existido negligencia en los cuidados, no exceso de celo en el mismo, si es que podemos hablar de exceso de celo en el cuidado de un niño pequeño.

En segundo lugar, desde el estudio de los estilos parentales de crianza y su influencia en el desarrollo de la autonomía de adolescentes y jóvenes adultos, se ha demostrado que independizarse de la familia y desarrollar comportamientos autónomos y adaptados se favorece más desde estilos democráticos que desde estilos autoritarios. Dejar a los niños y niñas que participen en la toma de decisiones de la familia, así como ir cediéndoles responsabilidad para elegir su propio camino (sin retirarles nuestro apoyo) es la mejor forma de conseguir jóvenes independientes.

Por tanto, si recoges a tu hijo del suelo cuando se cae y le consuelas abrazándole y besándole, si te demoras en la puerta del cole en su primer día y le aseguras que vas a volver a por él en seguida, si le ayudas con sus dificultades en los estudios, haces de mediador o mediadora entre él y el profesorado si surge algún conflicto, no te preocupes: lo estás haciendo bien. Para que una persona sea autónoma un día debe de haber sido apoyada y ayudada cientos de veces. La autonomía nace del apoyo de tus seres queridos desde el momento en el que naces. El problema es carecer de este apoyo y no, como nos están haciendo creer, recibirlo en exceso. El problema es imponer, exigir, negar y ser inflexible. Nunca supone un problema guiar y mostrar las posibilidades para llegar con éxito al final del camino. Y, sin duda, si la tuya es una familia democrática, esa es la mejor forma de educar a tus hijos e hijas para vivir en una democracia.

El arte y la escuela

¿Arte? ¿Has dicho arte? El arte es la expresión libre de emociones, pensamientos, sentimientos, intuiciones, percepciones estéticas, emulación de situaciones imaginarias, invención de situaciones que reflejan problemas de la vida. Las pocas veces que esto se hace en la escuela, sale en los periódicos, porque debe ser muy difícil dar rienda suelta a la creatividad de niñas y niños.

En la escuela, el arte ni está ni se le espera. Comenzamos la educación infantil cumplimentando cientos de fichas, pegando palillos y lana en el papel, coloreando sin salirse de la figura, recitando de memoria poesías de autores desconocidos, etc. El corta, pega y colorea se convierte en la regla de oro de la formación “artística” en la escuela española, y de ahí pasamos al “aprende de memoria y reproduce con tonillo escolar” o el “lee esta birria de cuento adaptado y haz un resumen”.

Quiero detenerme especialmente en el tema del tonillo escolar. En la actualidad, hay muchos ejemplos de este problema, ya que YouTube está lleno de vídeos dirigidos por maestras/os en los que niñas y niños reproducen lo que les han dicho que tienen que decir. No estoy hablando de teatro, que ese es otro tema. Estoy hablando de reportajes en los que los niños y niñas presentan su colegio, por ejemplo. ¿Sabéis de qué hablo cuando digo lo del tonillo escolar? Es ese tonillo con el que hablas cuando estás reproduciendo frases de memoria. Esa cadencia, ese ritmo que comienza con cierto énfasis y tiene una duración aproximada de 12 palabras. Se me ponen los pelos de punta cada vez que lo oigo. También lo usan cuando hacen teatro, pero aquí añaden esos movimientos de las manos que alguien les ha dicho que tienen que hacer, de adentro a afuera, con las manos abiertas y los brazos primero semiflexionados y después extendidos.

Que no digo que haya que dar clases de interpretación en los colegios (o sí), pero sería importante enseñarles la diferencia entre una buena interpretación y una interpretación sobreactuada y recargada, una interpretación natural y otra recitada de memorieta. Apreciar el séptimo arte no es un tema baladí, y quizás así no tendríamos las salas de cine llenas de borregos que solo van a dar grititos y a hacerse los chulitos delante de sus novias, dejando todo perdido de palomitas y las marcas de sus pies en los asientos de delante.

¿Y qué me decís de esa obsesión de la escuela por la copia y el resumen? Los niños y niñas leen un libro maravilloso ¿y tienen que resumirlo? Esa es una actividad absolutamente artificial y restringida al entorno escolar. De los libros no se hacen resúmenes, en todo caso se hacen reseñas, un género publicable y socialmente reconocido. Escribir una reseña supone tomar una postura como lector/a sobre el libro que has leído. Supone ir más allá de la reproducción memorística de lo leído y da voz al lector. Los niños y las niñas tienen que aprender a tomar postura ante las producciones de su cultura, no a reproducirlas acríticamente.

Lo mismo ocurre con el arte pictórico: hay cientos de láminas de pintores famosos rulando por ahí para imprimir y que los niños y niñas las coloreen. Ya estamos de nuevo con las restricciones creativas. ¿Es tan difícil mostrar a los niños el arte, enseñarles a apreciarlo y darles materiales para que se expresen libremente y enseñarles a usarlos? Quizás el problema de base es que no toleramos la supuesta imperfección de sus obras, pero hemos de saber que ningún artista nació pintando las Meninas de una sentada. El arte es un proceso y las producciones son todas igualmente válidas. Lo importante del arte es la posibilidad de expresar cosas con distintos lenguajes y recursos, no acabar exponiendo en el MoMA, publicando en Anagrama o actuando en Brodway.

Dejemos de deforestar los bosques imprimiendo láminas para colorear, dejemos de torturar a las familias con esos festivales de fin de curso interminables, en los que niñas y niños hacen lo que les dice la maestra. Dejemos de imponer plantillas a sus mentes y dejémosles que se expresen y que aprecien con sus sentidos las expresiones de otras personas. Igual no llenamos los museos, pero los niños y niñas habrán andado un camino que, en la actualidad, se comienza a andar al salir del sistema.