Carta de una mujer al marido de la pediatra

Querido marido de la pediatra,

Muchas de nosotras leímos tu carta. Sí, la del otro día. Esa que escribió tu mujer por ti.  Esta, concretamente.

Bueno, lo que te quería decir es que no hacía falta que dirigieses las carta a todas las mujeres. Igual que tú crees que hombres y mujeres tienen sentimientos diferentes hacia la crianza, entre nosotras hay también diferencias. Quizás ese arreglo que propones funcione entre tu mujer y tú, no lo dudo (ella misma ha escrito esa carta como un grito de autoconvencimiento) pero lo cierto es que no todas las mujeres aceptarían tus argumentos.

Empezando por el final, a ver, a nosotras también nos gusta el sexo. Nunca se nos pasaría por la cabeza que no quieres a tus hijos por querer tener “sexo decente” con tu mujer. Pero si eso es así en tu caso, quizás deberías preguntarte por qué ella piensa eso cuando le sugieres una escapada. A nadie le amarga un dulce. Una escapada de fin de semana con tu amante-bandido es una propuesta a la que no se debe renunciar. ¿Por qué ella pone peros? Quizás haya algún motivo en el que tú no hayas pensado. Porque, como tú mismo dices, la visión que tenéis de la crianza es diferente. Yo que tú indagaba un poco, en vez de hacerte el ofendido y escribir una carta a todas las mujeres. El sexo, ya sabes, cuando es cosa de dos es más sexo. Y si en vez de sexo decente se puede tener sexo salvaje, pues mejor que mejor.

Intuyo por lo que dices que tu mujer se queja de tu falta de implicación en la crianza. Criar a un niño o niña, en esto estaremos de acuerdo aunque tengamos visiones diferentes (según tú), supone una implicación importante en todas sus actividades de la vida diaria. Y exceptuando la lactancia, que solo puede poner en práctica alguien con un par de tetas (aunque te sorprenderían algunos documentos antropológicos), el resto de las actividades son aptas para mujeres y hombres. No creo que en nuestra carga genética como mujeres vaya incluido un radar nocturno (lo sé, porque he conocido a padres que se levantan por la noche a atender a sus hijos) ni que en la vuestra vaya incluida la del padre enrollado que hace reír a sus hijos hasta reventar (de hecho, mi hijo dice que soy muy divertida, por algo será). Por eso, no estaría de más que te preocupases por la salud dental de tus hijas y por su limpieza. Ir con piojos al colegio es algo que sabemos, por experiencia, crea grandes epidemias incontrolabres. Hay tutoriales en internet que explican cómo eliminarlos eficientemente: te aconsejo que las busques porque con más de un/a niño/a en casa la tarea se hace muy cuesta arriba para una sola persona. Bueno, y además tu mujer tiene un blog en el que habla del tema: léela, préstale atención por una vez y ponte manos a la obra.

En cuanto a la organización de tu día a día, el que tú eligas dejar tiempo para hacer deporte y salir con tus amigos está muy bien, hay que tener vida más allá de la familia. Pero piensa que esa organización que te haces debe dejar la posibilidad de que tu pareja se organice también para tener un tiempo libre proporcional y usarlo como a ella le parezca. Si ella elige ir a hacer deporte, irse de compras, pintar o hacer el pino-puente ¿estarás tú ahí para quedarte con lxs niñxs? ¿O todos los momentos libres te los has cogido tú? Es una pregunta que te tengo que hacer, porque en tu carta se intuye que algo de eso hay. Pero si no es así, adelante con tu tabla diaria de ejercicios y tus cañitas del medio día: recuerda que la cena hay que hacerla todos los días. Y eso no va inscrito en el instinto maternal, por mucho que nos quieran convencer de lo contrario.

Mira, hay cosas que te disculpamos, porque, desengáñate, no son exclusivas de los hombres: olvidar las fechas de los cumpleaños, no saber combinar colores, decir palabrotas y ocuparte de tus necesidades. Nosotras (algunas) también somos así, aunque no lo asumimos como una característica constitucional de nuestra naturaleza y sabemos que a veces se puede hacer un pequeño esfuerzo para adaptarse a las circunstancias. Por eso, te animo a hacer un pequeño esfuerzo. Siéntate con tu mujer y organiza con ella la vida doméstica. Repartios las tareas, que son muchas, de manera equitativa. Es justo y necesario. Ella tendrá tiempo para ocuparse de sus necesidades y tú te responsabilizarás de tu hogar y de tus hijas. Seguro que vuestra vida de pareja mejora y tenéis ocasión de hacer esa escapada rural planificada entre los dos, como debe ser.

¿Lo entiendes ahora?

2 Responses

  1. Gracias por convertir una guardia aburrida en una mañana donde no he parado de reirme pensando en tu carta. ¡Querida, has dado en el clavo! jajaja.
    Primero: No tengo marido.
    Segundo: Mis hijos disfrutan de su padre, que por cierto es un gran padre, y con el que mantengo un excelente relación.
    Tercero: Mi chico, médico también, cuida de mis hijos durante mis guardias como si fuera su padre.No necesita manuales de salud, lleva muchos años poniéndolos en práctica con sus pacientes.
    Cuarto: Como pareja disponemos de muuuuucho más tiempo libre del que disponía yo con mi ex, dado que hay muchos días que disfrutan felices con su padre, así que no, no necesitamos tus lecciones de sexo, ni decente, ni indecente, ni salvaje…
    Quinto: La experiencia es un grado.
    Besssossssss

    1. jajajajaja, me alegro mucho, Lucía, de que no seas una mujer oprimida. Lo que me pregunto entonces es… ¿a qué venía esa carta? ¿Quién la escribió? No quieras para las demás lo que no quieres para ti, porque la verdad, la imagen que das del hombre en ella es un poco… ¿patética?
      Si la escribiste seguro que fue por algo. La verdad, nos dejaste atónitas. Por favor… cuéntanoslo en otro de tus post.
      ¡¡Que tengas buena guardia!!

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