Carlos González pasó de moda

  

Una de las entradas más leídas de mi blog es “Por qué no me gusta Carlos González”. La escribí hace más de dos años en un calentón cuando al señor en cuestión se le fue la pinza y nos aconsejó no divorciarnos hasta que nuestros hijos e hijas cumpliesen 18 años. Como si alguien le hubiese pedido opinión, como si su título de médico pediatra le capacitara para ser consejero de familia. 

Siguen llegando visitas a esa entrada y la verdad es que me sorprende que un señor que ha tratado tan mal al mundo femenino siga teniendo tanto éxito entre las embarazadas y madres jóvenes. ¿Por qué habiendo tantas mujeres expertas y con muchísima experiencia en parto, lactancia, crianza y sueño infantil sigue habiendo tanta mujer enganchada a los dictados del gurú?

No me pasa solo con Carlos González. Cada vez que un hombre abre la boca para decir lo que las mujeres debemos o no debemos hacer con nuestras tetas, con nuestros cuerpos o con nuestra vida tiendo a ignorarle. Una cosa es que digáis ser expertos en lactancia, que puede ser, aunque la verdad prefiero como experta a una mujer que además de conocer la teoría haya amamantado a su bebé. Pero otra muy distinta es que os atreváis a decirnos que tenemos que dejar de trabajar, reducir nuestra jornada o sacar a nuestros hijos del comedor escolar. No, mira. A lo mejor tomando una copa en mi casa, un amigo mío y yo podríamos hablar de ese tema. Pero tú, desde tu púlpito de experto, no puedes hablar más que de aquello para lo que te habilita tu título. A partir de ahí, puedes hablar de tus experiencias, puedes opinar desde el respeto, pero no imponer tu visión de la vida y tu experiencia al resto de la humanidad como lo correcto y lo sensato. 

Afortunadamente, ese tipo de personajes cada vez tienen menos grupies a su alrededor. Se han ido quedando solos y han ido perdiendo potencia. Pero todavía, cuando un hombre abre la boca en una conversación de mujeres, con demasiada frecuencia parece que ha hablado la verdad divina. “¡¡¡Oh sí, cuanta razón tienes!!!” “Te aplaudo de pié” “Ojalá todos los hombres fueran como tú” son algunas de las tonterías cosas que podemos leer a continuación de la palabra del Dios. Y es que somos víctimas del patriarcado, buscando el poder bajo la sombra protectora del macho alfa. 

Así que mujeres, busquen su poder dentro de sí mismas. Carlos González ha pasado de moda, igual que pasó de moda el doctor Spock (Benjamín, no el de Star Treck). Si no se cabrean con las ironías y burlas que el señor González lanza hacia las madres es que tienen sangre de horchata. De otra forma, no me lo explico. 

6 Responses

  1. Pues yo creo que Carlos Gonzalez ha tenido un papel muy importante en la divulgación médica sobre crianza en nuestro país. El mismo que tuvo Sears en su momento en EEUU. Ambos fueron los que comenzaron una nueva linea, opuesta a la dominante, en la literatura divulgativa para padres. Hasta ese momento Estivill y compañía tenían la voz cantante en nuestro país. La exclusiva, de hecho. El fue el primero en hacerles frente desde sus libros, con mayor o menor acierto, eso ya va por gustos. El y otros, como Rosa Jove, por hablar de una autora que publicó su “dormir sin lágrimas” poco después de que Carlos sacara su primer libro.

    El caso es que, especialmente desde finales del siglo XIX y principios del XX, la medicina ha invadido el ámbito de la crianza mucho más allá de lo que le permite su autoridad real, inmiscuyéndose en la vida familiar, robando el poder de decisión a los padres, y determinando y normativizando la crianza de sus hijos, y eso ha ocasionado un daño terrible. Así que Carlos tuvo su papel al informar a la sociedad de que la pediatría no tenía ningún derecho a obligarles a dejar llorar a sus hijos, o a que comieran esto o aquello, o a que no los cogieran en brazos, etc.Un papel que fue muy importante y necesario. Yo, desde luego, no tengo ningún problema en reconocérselo y no me siento las venas llenas de horchata, la verdad. De hecho con me río mucho con sus ironías.

    1. Lo cierto es que ningún pediatra, psicólogo, enfermero, etc., tiene formación ni autoridad para decirle a las familias cómo criar a sus hijos e hijas. Lo que hizo Carlos González fue decirles que tenían que hacer otras cosas, no que no hiciesen caso a Estivill. Y de esa forma, la “medicina” se ha seguido inmiscuyendo en nuestros hogares y se ha creído con potestad para hablar de cómo debemos organizar nuestra vida. Que si tenemos o no que trabajar, que si tenemos o no que enseñar los pechos cuando damos de mamar (sobre eso recuerdo un post de Armando en bebés y más que era de órdago), que si, que si, que si. Perdona que me repita, pero CG ha pasado de moda. Ahora lo que se lleva es que nos escuchemos a nosotras mismas, que decidamos, que ningún gurú se haga rico a nuestra costa y que nadie tenga el poder para hacernos sentir mal con nuestras decisiones.

  2. Creo que cada madre puede leer a quien le venga en gana. No creo que Carlos Gonzalez tenga más o menos autoridad que ninguna mujer de las que se autodenominsn “guru” de la maternidad. Te doy un ejemplo, soy de Argentina, aquí se lee muchísimo a una señora que dice ser psicóloga llamada Laura Gutman… En mi opinión ella es especialista en meterle culpa a cualquier mujer que no pueda quedarse con su hijo las 24 hs del dia durante su primera infancia, ni que hablar las que dieron a luz por cesarea o las que no han amamantado a sus niños….
    Nadie debería decirnos que hacer o que no hacer pero a veces ciertos libros ayudan y otros no. Personalmente todos los libros de Carlos Gonzale me han sido extremadamente utiles.

  3. Totalmente de acuerdo contigo, he leído tu otro post y como no me daba opción a comentar, lo hago en este.

    Estaba en un grupo de crianza con respeto… y me salí, porque a la que faltaban al respeto es a mí. Eran todas seguidoras del tal Carlos González. Yo había oído hablar muy bien de él y de sus libros, y tenía muchas ganas de leerle, hasta que la administradora de este grupo puso un extracto de su libro “Mi niño no me come”, que venía a decir que se debe dejar que los niños coman lo que quieran. Así, sin más matices. Busqué una entrevista suya, por ampliar un poco, y lo mismo. Pensé “¿pero este no es pediatra? Esto no se enseña en la Facultad de Medicina. ¿Con qué autoridad escribe lo que escribe? Sólo es su opinión personal”. Pero pensé que era cosa mía porque tiendo a ser escéptica y cuestionarlo todo, y porque su libro tiene tantísimas valoraciones positivas que… igual la rara soy yo. Y me cogí sus libros de la biblioteca. Y confirmé lo que pensaba. No es riguroso, no es científico, no es justo y se permite el lujo de ridiculizar y juzgar a los que piensan otra cosa. El de “Bésame mucho”, por ejemplo, basa sus argumentos en lo que hacían los humanos hace 100.000 años. Eso es simplista, es coger la Antropología a tu antojo, de forma sectaria, y aplicarla como argumento. Da la casualidad de que hace años leí a un antropólogo de verdad, Carlos Arsuaga (“La especie elegida”), y la cosa es pelín diferente.

    Y luego está lo de “los expertos”, ¡si tú eres un experto!

    En fin, no me ha gustado nada. La crianza con apego es una teoría que está muy bien, pero aplicarla es otra cosa, y cada padre y madre la aplican como pueden. Partiendo de esa teoría, eso siempre, pero según lo que a ellos como familia les venga mejor. Te recomiendo otras dos autoras que están mucho mejor, y que son expertas, y por tanto se ciñen a su campo sin meterse en otras ciencias: Rosa Jové (psicóloga) y Leticia Garcés (pedagoga). La primera habla desde el estudio de la conducta, que para eso es psicóloga. La segunda, desde el estudio del aprendizaje, que para eso es pedagoga. Punto. Sin juzgar, sin pasarse de listas.

    Gracias por tu artículo. Saludos.

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