APRENDIENDO A HABLAR

Madre hablando a su bebé
Madre hablando a su bebé

El ser humano tiene una capacidad innata para aprender a hablar. La teoría clásica de Chomsky nos atribuye un Mecanismo de Adquisición del Lenguaje (MAL) innato que, ante la exposición al lenguaje, construye estructuras gramaticales a partir del input lingüístico. Más adelante, Bruner plantea que el MAL no es nadie sin el SAAL (Sistema de Apoyo a la Adquisición del Lenguaje). El SAAL está constituido por el contexto que da significado al lenguaje, así como la forma en que las personas apoyan a los nuevos miembros de su cultura en el aprendizaje de su lengua. Por lo tanto, los dos elementos fundamentales para que un niño o una niña aprendan a hablar son su preparación biológica para hacerlo y las situaciones construidas por su cultura en las que participan y aprenden.

Los niños y las niñas empiezan su aprendizaje desde su nacimiento. Su organismo está preparado para atender a las caras de las personas que les rodean: las caras son uno de sus estímulos preferidos. Si un bebé de dos meses tiene que elegir entre mirar a una cara u otro objeto, elegirá la cara. Esto le permite estar centrado en el estímulo del que más información valiosa va a obtener en estos primeros meses de vida: las caras hablan.

Cuando tienes un bebé por primera vez, piensas que es imposible que alguna vez llegue a hablar. Es tan complejo el lenguaje y tan pequeño el ser que tenemos entre nuestros brazos que se nos hace difícil imaginar que algún día se dirigirá a nosotros con un lenguaje coherente. Esta percepción se agudiza cuando la gente de nuestro entorno empieza a decir cosas como“¿Pero todavía no habla? Pues Pepito cuando era como él/ella ya recitaba a Machado haciendo el pino sobre la mesa del comedor.” 

Pero al final, la mayoría de los niños y niñas hablan. Bueno, al final no. El aprendizaje es paulatino, día a día, y nunca se acaba. Pero lo que hay que tener en cuenta es que el ritmo de aprendizaje, sobre todo durante los primeros cinco años, es diferente en unos niños y otros. Además, todo lo que ocurre antes de que el niño sea capaz de producir un discurso coherente, prolongado e inteligible es MUY IMPORTANTE. Desde los primeros balbuceos, que constituyen la preparación del sistema articulatorio y el entrenamiento inicial para construir los fonemas, hasta las palabras dichas con lengua de trapo y las primeras frases, primero de dos palabras, luego de tres, y así sucesivamente, cada paso en el aprendizaje es un hito esencial para construir el sistema lingüístico.

Una de las cosas que me parecen más curiosas y fascinantes en el desarrollo del lenguaje son las proto-conversaciones. Trevarthen, en los años 70, estudió este curioso fenómeno en el que un bebé y un/a adulto/a se enzarzaban en interacciones que, sin estar compuestas por palabras, tienen ya el formato de conversación: estructura de turnos en la que primero interviene uno y luego otro, para entendernos. En este vídeo se observa claramente la proto-conversación entre una madre y su bebé:

Muchas madres y muchos padres preguntan: ¿qué tengo que hacer para que mi hijo/a aprenda a hablar? Pues muy sencillo. Hablarle. Hablarle mucho. Hablarle en toda circunstancia y situación. Comunicarse con él, contarle lo que está pasando, lo que estamos haciendo. Cuando le cambiamos el pañal, le bañamos, le sacamos a pasear: hablarle y comunicarnos con él. Es el único requisito para que un ser humano aprenda a hablar. Y no vale el “es que no me entiende”. Tu háblale, seguro que entiende mucho más de lo que te imaginas. Cuando le hablas, gesticulas, le implicas en las situaciones comunicativas, le estás ofreciendo una herramienta única para dar sentido al mundo que le rodea.

¿Y qué sucede si surgen dificultades en el aprendizaje del lenguaje? Bueno, ese es tema para otra entrada, pero básicamente la respuesta es la misma. Quizás debamos ofrecer apoyos que en otras condiciones no haría falta ofrecer, pero estos apoyos siempre irán dirigidos a favorecer la construcción de un sistema lingüístico que permita al niño o a la niña, en última instancia, comunicarse con sus semejantes de una manera óptima. Y como la comunicación nunca es cosa de uno, sino como mínimo de dos, esos apoyos deben ser generalizados a los entornos en los que el niño convive con sus semejantes. Por eso, cuando no entiendes a un niño que se intenta implicar en una interacción contigo, recuerda que la comunicación es algo que se construye entre dos. No le dejes con la palabra en la boca.

4 Responses

  1. Ay Killer! Entras en mi campo y no puedo menos que matizar…

    Es cierto que cada niño tiene su ritmo y dentro de los múltiples aprendizajes que va a hacer cada uno “escogerá” donde va a centrar sus primeros esfuerzos y, por tanto, ser más hábil o rápido. Pero eso de que al final “la mayoría de los niños hablan” es peligroso. No siempre es suficiente con dar tiempo. Ya lo has apuntado en el post, pero aún encontramos muchos pediatras con el “ya hablará” y, por desgracia hay casos en los que se requiere una estimulación específica. Cuidado con eso.

    También es cierto que es básico hablar a los bebés. Pero también lo es darles un tiempo de respuesta, el equivalente al turno de palabra. Algunos papás apabullan al niño sin darles ese espacio y asi retrasan sus producciones. Se ve muy claro en el video que has enlazado y, en el fondo el primer juego que hacemos con nuestros hijos (cucu-trastras) no deja de ser lo mismo: turnos de palabra/acción.

    Siento el rollo, pero eso te pasa por entrar en mi terreno 😉

  2. Es un hecho que la mayoria de los niños hablan, a no ser que tengan un trastorno del desarrollo, un problema de audicion o una grave deprivaci´n social. Sin embargo, como ya he dicho, este tema lo tratare en otra entrada (perdon por los acentos pero este teclado no quiere ponerlos). Este post esta dedicado a esas madres que sufren en silencio el machaque continuo de la sociedad por que su niño no da conferencias a los 3 años. Tambien es cierto que los pediatras saben poco o nada sobre el desarrollo del lenguaje y no son los profesionales indicados para hacer un diagnostico

    En cuanto al papel de los adultos en el desarrollo del lenguaje infantil, hay una extensa tradicion de estudios en el tema. El cucu-tras ha sido estudiado de manera monografica, y eso le hace gracia a muchxs de mis estudiantes, como un formato de interaccion capaz de simplificar, efectivamente, la adquisicion de la toma de turnos. Sin embargo, los trabajos de Trevarthen se centran en un fenomeno que surge con anterioridad al juego del cucu tras, lasprotoconversaciones, que se dan en niños de incluso 2 meses. Son interacciones con estructura de toma de turnos, que surgen de manera tacita. Trevarthen las analizaba detalladamente y encontraba detalles en las grabaciones que mostraban la sutileza comunicativa de esta interaccion.
    En fin, en cuanto a esos padres que “apabullan” a sus hijos y no les dejan hablar… eso es una cuestion a estudiar… y esta estudiado, de hecho. A eso se refieren los estudios sobre los estilos conversacionales de los padres (y madres). Hay distintos tipos:el directivo, el conversacional… y se encuentra que, efectivamente, los niños de los conversadores directivos hablan mas tarde que los niños de los otros (cito de memoria, no pidais exactitud) Este tipo de familias no hace falta que vayan a un logopeda. Basta con directrices por parte de la gente que mas acceso tiene a ellos: los maestros/as y las/os pediatras. Sí que seria una buena labor del logopeda: elaborar esas directrices y enseñar a los otros profesionales su utilidad. (Eso te pasa por meterte en mi terreno ;))

    1. Uy! podríamos debatir horas (y de hecho me apunto a hacerlo delante de una cerveza).
      Totalmente de acuerdo en q los pediatras no son los profesionales adecuados, pero son los primeros a los q los padres recurren (recurrimos) ante cualquier posible “retraso” en nuestros hijos. Desde el CLC ya se están creando protocolos para ayudarles en la detección de posibles trastornos, pero queda aún mucho camino por recorrer. Por eso ese “ya hablará” puede ser muy peligroso.

      Los estilos conversacionales son intuitivos, así como el cucu-trastras que es un juego que aparece en la mayoría de culturas y es totalmente intuitivo. El problema es cuando los padres buscan (buscamos) por internet información para que nuestros hijos hablen (camminen/naden/sumen) antes y ese estilo propio se transforma en un adoctrinamiento en lugar de un diálogo natural.
      No estoy de acuerdo en que estas familias no necesitan un logopeda. Parte de nuestra función es también la prevención y estimulación precoz, por tanto, sí damos pautas a familias y profesionales. El problema es que aún se nos sigue asociando únicamente a patologías.
      Por cierto, no tengo claro aún a qué te dedicas…

    2. Claro, precisamente porque el pediatra es uno de los profesionales que tiene acceso frecuente y temprano a los padres es el que tiene que dar las pautas, aunque las elabore y les forme un logopeda. Eso entraría dentro del marco de la labor preventiva del logopeda, profesional que no trata solo patologías, sino que puede trabajar por la prevención de dificultades en el lenguaje, el habla, la voz y las funciones orales no verbales. Incluso trabajan con profesionales de la voz para prevenir problemas y mejorar la voz.
      En cuanto a la estimulación temprana, son muy pocos los niños que reciben estos servicios, solo aquellos que tienen riesgo o que han nacido con dificultades evidentes.
      Un beso

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