#VDLN 106: Icona Pop/I Love It (Malas Madres)


Pues sí, he ido a verla. Y no ha decepcionado: es tan mala como me esperaba. Sobre un discurso que apoyaría hasta la muerte, que las mujeres somos capaces de sobreponernos a todos los baches y contratiempos que se ponen en nuestro camino y que hemos de querernos, amarnos, cuidarnos y seguir disfrutando de la vida (¿a pesar de ser madres?), está ese posillo machirulo insoportable. Ese planteamiento que nos dice: llegar a ser presidenta del AMPA del cole es lo máximo a lo que podéis aspirar. 

La canción de Icona Pop acompaña uno de los momentos cumbre de la película, el desmadre de las tres simpáticas protagonistas en el supermercado. Tres mujeres perfectas y que no tienen ningún problema para ponerse tibias a whisky con hielo en el pub del barrio y asaltar el ultramarinos bebiendo ginebra a morro. Los hijos en casa seguramente solos, ya que una es madre soltera, la otra acaba de echar a su marido de casa y el de la tercera es un padre ausente. 

I got this feeling on the summer day when you were gone

I crashed my car into the bridge, I watched, I let it burn

I threw your shit into a bag and pushed it down the stairs

I crashed my car into the bridge

El mensaje es… ¿claro? No tienes por qué ser una madre perfecta. Bebe y desmádrate con tus amigas siempre que quieras, ves conduciendo como una loca cantando y bailando en el coche cuando llevas a tus hijos al colegio, búscate un tío buenorro que te cuide como a una reina y ponle las cosas claras a tu jefe. A poder ser, que el tío buenorro sea viudo y lleve a los niños al mismo cole que tú: eso facilitará mucho las cosas. 

En fin. Lo de siempre: al final todo sigue siendo igual. Todo esto está muy bien si lo que estamos proponiendo es una sociedad de amazonas en las que los hombres solo hacen de sementales. O una situación de fantasía en la que, de la noche a la mañana, los padres empiezan a ocuparse de sus hijos porque de repente les has gritado por el móvil que lo hagan. 

Lo que apoyo con entusiasmo es la desaparición de las AMPAS tal y cómo las conocemos. Y de las presidentas del AMPA que se convierten en policías de la bondad materna. Ser del AMPA está sobrevalorado. El curso pasado hice una maldad: no me apunté al AMPA del cole por primera vez en 13 años que llevamos ahí. ¿Y sabéis qué pasó? Nada. No noté ninguna diferencia. Así de simple.