A demanda

Demanda

 

Parece simple: demandar hace referencia a solicitar algo que queremos. Algo que nos apetece y deseamos. Es una palabra simple, sin recovecos extraños. ¿Por qué entonces su significado parece tan oscuro y se malinterpreta en tantas ocasiones cuando hablamos de lactancia materna (LM)?

De acuerdo con la Asociación Española de Pediatría: “La alimentación al pecho tiene que ser a demanda, es decir, hay que ofrecer el pecho al bebé cuando éste lo pida y durante el tiempo que quiera, hasta que lo suelte espontáneamente.  De este modo se regula la producción de leche según las necesidades del niño, se asegura la ingesta de leche del inicio y del final de la toma, cuya composición es diferente, y se logra un buen vaciamiento del pecho, evitando un excesivo acúmulo de leche que puede ocasionar ingurgitación y mastitis. Muchos niños, además de alimento, buscan consuelo en el pecho de su madre. Un bebé que llora y que demanda ser amamantado necesita a su madre. Retrasar innecesariamente el momento de la toma causa un sufrimiento evitable tanto para el bebé como para su madre.”

Sin embargo, aunque la aclaración de lo que significa “lactancia materna a demanda” parece meridianamente clara, todavía hay muchísima confusión, tanto entre las madres como entre los propios pediatras. Como ejemplo, las recientes declaraciones de la presentadora de TV, Pilar Rubio, que afirmaba dar lactancia materna a demanda a su bebé CADA DOS HORAS, “porque es muy glotón y no aguanta tres”. A ver, Pilar, “a demanda” es cuando el bebé lo pida. Y sí, los bebés muy pequeños piden la teta con mucha frecuencia, no porque sean muy glotones, sino porque lo necesitan. A medida que su fuerza aumenta y son capaces de succionar con más fuerza y más eficacia, esta frecuencia disminuye. Y si tu bebé de pocos meses solo pide teta cada dos horas, la verdad es de una precisión meridiana y no es ningún glotón. 

Navegando por los foros, podemos encontrar muchas madres desconcertadas por las recomendaciones contradictorias que les dan distintos profesionales sobre el significado de “a demanda” y la conveniencia de pautar la lactancia. Por ejemplo, una mamá en el foro Enfemenino pide ayuda porque la pediatra y la matrona le han dado informaciones muy diferentes sobre el momento en que ofrecer el pecho al bebé.  Dice: 

hola! necesito ayuda mi bebe tiene 13 dias y al principio le daba pecho con ayuda,tube k ir al pediatra xk llego un momento k solo keria comer se pasaba el dia llorando,solo se callaba si comia,llegaba a comer pecho y hasta 60 de bibe no lo daba saciado,fui al pediatra y me dijo k estaba descontroladisimo k lo k tenia k hacer era darle 15minutos de un pecho y 15 de otro,y k el bibe se lo kitara solo le diera si viera yo k se kedaba con hambre se lo diera como postre,bien pues llevo 2 dias asi y yo veo k el niño llora mucho y tiene hambre,y x otro lado la matrona me dice k le de pecho a demanda y la pediatra dice k a demanda es solo la primera semana .me estan volviendo loca,necesito ayuda x favor,a kien hago caso?k hariais en mi lugar? gracias

Impresionante ¿no? El caso es que esta situación no es tan extraña. Yo misma la sufrí. Cuando tuve a mis mellizos, estuve una semana esperando la cita con el pediatra. Esa semana, les daba teta cada vez que se quejaban, y apuntaba la hora de la toma. No tenía ni idea sobre lactancia materna. Todavía no había tantísima información como hay ahora circulando por internet, era el año 1999. Cuando llegué y le enseñé a la pediatra la hoja de las tomas, la miró de reojo, me la arrojó a la cara y me dijo que ahí había que poner orden. Me pautó biberones para uno de los mellizos cada tres horas y para otro cada tres, y que luego, si querían teta, que tomasen teta. Os podéis imaginar el despropósito que supone eso: por las noches no dormíamos en absoluto. Después de darnos cuenta que aquello acabaría con nuestras vidas, volvimos a establecer el “a demanda” por demanda de nuestra salud. 

Si hay alguna dificultad, no está en el significado de la expresión “a demanda”, sino en la interpretación de las señales que nos lanza el bebé. Recuerdo esa incertidumbre. El bebé se agitaba, le ofrecía la teta, la rechazaba, seguía inquieto. Ni siquiera el recurso a las “crisis de lactancia” me daba para explicar algunos comportamientos de mi bebé. Pañal cambiado, alimentado, achuchado… ¿qué le pasa? ¿querrá dormir? ¿querrá jugar?

La naturaleza no tiene pautas. O sí las tiene, pero no responden a una lógica humana del orden. Desde luego, el problema está en que hemos perdido el norte. ¿Cuantas lactancias a demanda y prolongadas hemos conocido? ¿Con cuántas mujeres hemos compartido nuestras experiencias, nuestras dudas, nuestros miedos? La tribu ha quedado truncada. Las empresas que se enriquecen con la fabricación de leche de fórmula lo saben, y se aprovechan de ello. Incluso los supuestos profesionales, los que nos deberían asesorar adecuadamente sobre la lactancia materna, están perdidos e intentan imponer normas rígidas a un proceso flexible y natural. Qué necesarias en este momento las asesoras de lactancia, las doulas, las asociaciones de mujeres y, en definitiva, el contacto con mujeres conscientes de su cuerpo y de su vínculo con el bebé. 

El otro día, viendo un capítulo de la famosa serie Vikingos, la princesa Aslaug da a luz a Sigur Ojo de Serpiente. Es un bebé precioso y regordete, con un ojo un poco raro pero perfectamente alimentado. Que yo sepa, en la época de los vikingos no existían los biberones. El caso es que el pecho de la princesa Aslaug no se ve una sola vez. Va ataviada con un largo vestido, del cuello a los pies, que nos hace pensar que el bello Sigur se debe alimentar del aire. Eso sí, la serie es florida en degüellos, lanzadas, flechazos y sangre… mucha sangre. ¿Creéis que existe un acuerdo de no mostrar una escena de lactancia en ninguna serie, película o similares? Puede ser que no, pero igual que la discapacidad o la homosexualidad, la lactancia materna es una gran ausente en los productos culturales de nuestra época. Y menos, a demanda. 

Viernes dando la nota #17: Jugadoras, jugadores

Gaditana y rapera, los temas de la Mala son duros y claros. Va de frente. La vida es así, estamos en el fango y tenemos que salir adelante. La mujer es un trapo de usar y tirar. Nos habla de un mundo de chulos, putas, mujeres maltratadas, droga, alcohol, miseria. En su album de 2003, Alevosía, encontramos uno de sus temas más controvertidos, La Niña, que cuenta la historia de una niña traficante de drogas. 

Esta canción nos abre los ojos a un mundo muy cercano pero invisible para los ciudadanos y ciudadanas “de bien”. La niñez a la que estamos acostumbrados se desdibuja, se nos muestra inalcanzable, construida en un universo de seguridad que damos por supuesto. Cuando ese universo no existe, la línea entre la niñez y la edad adulta se desdibuja, se nos muestra como una construcción de una sociedad concreta, que ha dividido por edades a sus miembros y ha asignado roles, competencias, tareas y misiones concretas. ¿Qué es lo que define como niña a la protagonista de esta canción?

 

Al fin y al cabo, acabará siendo jugadora en un mundo de prebendas y fango…