Viernes dando la nota #13: El tiempo es subjetivo

20140404-061955.jpgEl tiempo es subjetivo. Cuando era niña, el tiempo pasaba muy lento. Una hora me parecía una eternidad, y lo más que lograba asimilar como un intervalo razonable de espera era un cuarto de hora. Y ya era un logro. 

A los 9 años, una mañana que paseaba con mi abuela por el barrio de Cuatro Caminos, me percaté de que mi infancia había terminado. Fue un descubrimiento que me hizo hundirme en la más profunda de las miserias y lloré amargamente. Ella me preguntaba que qué me pasaba, muy preocupada, porque mi llanto era realmente amargo. Pensé que podría confiar en ella, que me entendería. Pero cuando le expliqué el motivo de mi llanto tiró nerviosa de mi mano y se rió “vamos anda, que cosas tienes. Será sosa.” Pero ahí se quedó la sensación de haber abandonado la niñez y entrar en un período en el que ya no existía la magia, ni siquiera la esperanza. 

Así he pasado mi vida, pensando que era más mayor de lo que realmente era, y ahora, que ya soy una anciana, me doy cuenta de que nunca dejé de ser una niña. Pero en fin, de lo que yo quería hablar hoy era de la subjetividad del tiempo en las relaciones. Hay relaciones que resisten mal el tiempo y otras que no cambian así pasen 20 o 30 años. Dónde está el secreto, no lo sé. Quizás en la esencia que las creó y en los hilos de luz que las mantienen. Hay relaciones que caducan pronto, eran momentáneas, para la ocasión, para una circunstancia precisa que se resuelve pronto y seguimos caminando… y cambiando. Otras surgen para solucionar problemas claves del alma, de modo que permanecen toda una vida y más allá. 

Y hay otras relaciones que se retoman y ya no son la misma. Pueden surgir nuevas circunstancias, nuevas emociones, nuevos sentimientos, pero ya nada será igual. Ahora me parece tan lejana esta canción y tan lejanas las personas en las que pensaba cuando la cantaba que me pregunto dónde habrá quedado mi yo de aquel entonces. En él pienso cuando vuelvo a escucharla. 

Las falsas preguntas

Interrogacion.jpgHoy no sabía sobre qué escribir hasta que vi un post sobre crianza positiva que nos invita a madres y padres a dejar las órdenes (lávate los dientes) y a sustituirlas por preguntas (¿qué tienes que hacer después de comer?) Muy interesante, si no me hubiese venido a la mente el problema de las falsas preguntas. Las falsas preguntas son elementos de secuencias conversacionales típicas de las escuelas. I de interrogación, R de respuesta, E de evaluación, las preguntas falsas, que ocupan el lugar de la I, se caracterizan porque el que pregunta sabe cuál es la respuesta correcta.

Las secuencias IRE tienen un papel fundamentalmente evaluativo. Las usan maestras y maestros para saber si sus alumnos/as han asimilado el conocimiento que les han querido trasmitir de manera correcta. Es una estructura conversacional que no deja lugar a la improvisación: te pregunto pero no para que contestes cualquier cosa: tienes que adivinar cuál es la respuesta correcta. Si lo consigues, en la tercera parte de la secuencia, la E, te diré lo bien que lo has hecho y te daré una palmadita en la espalda. I de interrogación (¿Qué tienes que hacer después de comer?) R de respuesta (Lavarme los dientes) E de evaluación (Muy bien hijo/a, pues ala, venga, a lavarte los dientes). 

Eso en el mejor de los casos. Me imagino preguntándole a mi hijo qué tiene que hacer después de comer. Y le imagino contestando cualquier cosa menos “lavarme los dientes”. Entonces, mi pregunta se convierte en un artefacto interesante. Porque los niños, que son seres pensantes, se preguntarán: “¿por qué me hace mi madre esa pregunta?”, y desde luego, a sus 8 años, mi hijo al menos, no errará en la respuesta: “Evidentemente, mi madre está cambiando de estrategia para que me lave los dientes. Y después de tanto tiempo resistiéndome a hacerlo de una forma rutinaria no se va a salir con la suya”.

A ver, no es que mi hijo sea un pequeño tirano que quiere hacerme la vida imposible. De hecho me hace muy feliz, tiene un gran sentido del humor y es muy responsable para algunas cosas. Y no es que sea un listillo manipulador que finja y me tome el pelo, eso nunca lo diría de él. Pero con el paso de los años nos vamos conociendo, él a mí y yo a él. Y por eso sé que, así como hace los deberes del colegio de manera autónoma desde el principio, sin que yo haya tenido que invertir ningún esfuerzo para que se hiciese responsable de sus tareas, lo de ducharse y lavarse los dientes lo lleva fatal. 

Ya he asumido que tendré que gastarme una pasta en dentistas. Intentaré lo de preguntarle después de comer “¿qué hay que hacer ahora?”, y me expondré a que me diga “jugar, ver la tele, ir al parque…” o la que es su respuesta favorita: “No sé”. Cualquier cosa menos la R que yo espero, esa R tan esperada y que solo llegará cuando haya sufrido el taladro del cruel dentista. Y es que, a veces, la vida es así: hasta que no sufrimos las consecuencias de nuestros actos no aprendemos cuál era la respuesta correcta.

Viernes dando la nota #12: Els Pets

20140404-062132.jpgHoy voy tarde, el final de curso me absorbe. Por eso hoy os voy a dar los buenos días y las buenas noches en un mismo post. Els Pets (Los Pedos), grupo de Tarragona, me ayudan hoy a dar la nota. Rock de pueblo y letras en catalán, para el que no le haga ascos al carácter multilingüe de las tierras en las que vivimos. Tanto inglés tanto inglés… esto suena a gloria. BON DIA.

 

Y ya que estamos, también os digo BONA NIT.

Y por último, una canción de moda: “JO VULL SER REI”. Os dejo la letra para que practiquéis vuestro catalán.

 

Jo vull ser rei 
ser per collons cap de l´Estat 
tenir-ho tot fet 
només per ser fill de papà 

fer-ho tot bé, 
mai ser escollit, mai ser votat 
sempre trobar 
la moto amb el botó engegat. 

Tan avurrit està envoltat 
per una colla de llepons suant infal·libilitat 
com un cacic o un dictador. 

Fotre un polvet 
amb la total segurat 
de que el ciquet 
tindrà el futur asegurat. 

Tenir a en Porcel 
per poder-me defensar 
o fer un discurs 
que ben segur que aplaudiran. 

Tan avurrit està envoltat 
per una colla de llepons suant infal·libilitat 
com un cacic o un dictador. 

Si és cert que sóm igual davant la llei 
per què collons jo mai podré ser rei. 

Reivindicar 
el que em va colocar on sóc 
sense parlar 
res que no sigui l´espanyol. 

I viatjar molt 
sigui oficial o per plaer 
que ya se sap 
que a Suïssa s´esquia molt bé. 

Tan avurrit està envoltat 
per una colla de llepons suant infal·libilitat 
com un cacic o un dictador. 

Si és cert que sóm igual davant la llei 
per què collons jo mai podré ser rei.

La chapucera implantación de la LOMCE

menos corrupción + educaciónVaya fin de curso tan interesante estamos teniendo en VillaSpringfield. He esperado desde diciembre una reunión en el colegio para que me expliquen cómo se va a hacer la implantación de la LOMCE al curso que viene que nunca ha llegado. Lo único que sé es que va a cambiar el horario y que mi hijo volverá a estudiar sociales y naturales, como cuando yo era joven. También sé que tendrá una nueva asignatura evaluable, Valores Sociales y Cívicos (la alternativa a la religión), pero no he encontrado ninguna información sobre los contenidos que va a tener esta asignatura. 

Todo esto se habla en los grupitos de padres y madres que se forman a la entrada del colegio. Todas nos sorprendemos de que a estas alturas no sepamos a qué hora van a entrar y a salir del colegio nuestras hijas e hijos de 3º y 5º de primaria. Pero acatamos, callamos y esperamos. No sabemos cómo influirán estos cambios en nuestras vidas. Tampoco sabemos qué libros tendrán nuestros hijos el curso que viene ni quiénes serán los afortunados que reciban la limitada subvención que da nuestra comunidad autónoma para unos pocos. 

Nos venden como una mejora de la calidad educativa una vuelta al pasado. Nos vuelven a demostrar lo poco que importamos las familas, las niñas y los niños, haciendo una implantación precipitada de una ley chapucera cuya calidad en sí misma no está basada en evidencias científicas. Juegan con la educación de nuestros niños y niñas sin abordar el corazón del sistema: los métodos de enseñanza, las prácticas educativas, las formas de concebir la infancia y la adolescencia. 

El curso que viene volveremos a los colegios y a los institutos y nos encontraremos los mismos perros con distinto collar. Se seguirá primando el aprendizaje memorístico frente al significativo. Los maestros y maestras de nuestra comunidad autónoma seguirán teniendo estatus de autoridad, lo cual se supone que es muy importante para mejorar la calidad de la educación. Siempre se ha sabido que el que educa tiene que tener siempre la razón (lease esto con todo el sentido de la ironía que se sea capaz de aplicar ). Y habremos dado un paso más hacia el pasado, con menos recursos, con una educación menos gratuita y menos universal, y con más estilo rancio en nuestros centros educativos, cada vez más.

La buena noticia es que algún que otro sindicato ha publicado, al parecer, una guía para burlar la aplicación de la LOMCE en los centros. A ver si me hago con ella. En principio, lo de evitar que mi hijo haga el inútil examen de reválida me parece una buena idea. Creo que ya tiene suficiente con los absurdos exámenes que tiene que hacer en las distintas asignaturas para que además se vea sometido a un capricho evaluativo que no aporta nada a su formación como ser humano. 

Viernes dando la nota #11: Del mismo modo

Hoy he decidido bucear en mis recuerdos y recuperar uno de de mis iconos de juventud: Buenas Noches, Rose.Les conocí en un concierto en la madrileña Sala Caracol. Fue un 28 de noviembre de 1996 y fue uno de esas noches que no olvidas en la vida. El impresionante Jordi Skywalker llenaba el escenario con su impresinante voz, su impresionante cuerpo y su cara de niña. Nunca más he conocido a ningún cantante que transmitiese como él. Pero estaba hecho para el misticismo, y cuando su grupo, borracho de esperanzas de éxito, firmó para una multinacional, él desapareció en las Alpujarras con el amor de su vida. Ya nunca volvió a ser lo mismo. 

Este era uno de mis temas preferidos, cantado por Skywalker. Una belleza de canción, desde mi punto de vista e interpretada con ese sentimiento arrollador que le caracterizaba en esa época: 

quiere desatarse el sentir de la razón
pasar de la prosa al verso y del verso al corazón
quiere desligarse de la forma el color
pasar del pincel al lienzo, y del lienzo al corazón

del mismo modo que el sentir a la razón
del mismo modo que el pincel al color
solo intento atrapar tu corazón

presa la belleza, de la flor por la raíz,
sigue a la espera del invierno en que morír
como el camino, que decides andar
por más parar siempre llega a su fin

del mismo modo que la flor a la raíz
del mismo modo que el camino a su fin
yo me encuentro prisionero de ti

del mismo modo que el sentir a la razón
del mismo modo que el pincel al color
solo intento atrapar tu corazón

del mismo modo que la flor a la raíz
del mismo modo que el camino a su fin
yo me encuentro prisionero de ti

como el camino que decides andar… 
por más parar siempre llega a su fin…

Skywalker volvió en 2010 con un disco producido por el antiguo guitarrista de Buenas Noches y cantante y guitarra de Pereza, Rubén Pozo. Bueno, en fin, aquí os dejo una de sus canciones más perroflauteras, en las que aparece con su hijo y con su burro. Mientras, yo añoro a mi antiguo Skywalker… pero el camino que decides andar, por más parar siempre llega a su fin. 

Maternidad y activismo político

Cada vez es más común la presencia de las mujeres en los espacios de debate político. Es cierto que la proporción en la participación hombre-mujer ha variado con respecto a la época que corresponde a la foto que presentamos a continuación, en la que podemos ver a Marcelino Camacho en una asamblea de 1967 en el barrio madrileño de Orcasitas.

Foto tomada de http://educacion-orcasur.blogspot.com.es/2010_10_01_archive.html
Foto tomada de http://educacion-orcasur.blogspot.com.es/2010_10_01_archive.html

En la actualidad, las políticas de discriminación positiva, unidas a una implicación más activa de las mujeres en la vida pública, hace que esta imagen haya variado sustancialmente, aunque la paridad en los puestos más importantes de los partidos políticos está muy lejos de conseguirse.

Comité federal del PSOE. Foto tomada de http://www.clm24.es/articulo/actualidad/primarias-nacionales-psoe-noviembre-y-autonomicas-septiembre/20140118123029034681.html
Comité federal del PSOE. Foto tomada de http://www.clm24.es/articulo/actualidad/primarias-nacionales-psoe-noviembre-y-autonomicas-septiembre/20140118123029034681.html

En esta última fotografía, las mujeres que vemos se han dedicado profesonalmente a la política y cobran un sueldo por hacerlo, de modo que están sujetas a las mismas o parecidas dificultades de conciliación que cualquier mujer trabajadora. Pero hay otros espacios políticos en los que la participación es voluntaria y, desde mi punto de vista, no menos importante para desarrollarse como ciudadano de pleno derecho.

En estos espacios de participación política escasean las familias. Cuando tienes bebés y niños/as pequeñas, es muy difícil implicarse activamente en grupos de participación ciudadana, partidos políticos u otras organizaciones sociales, exceptuando aquellas que tienen especial sensibilidad por la maternidad y el mundo familiar en general. Siempre habrá excepciones, claro está, pero lo común en las asambleas, por ejemplo, es la ausencia absoluta de niños y niñas, como podemos ver en la fotografía que ilustra esta noticia. Es cierto que algunos espacios políticos han empezado a mostrar sensibilidad por esta circunstancia y, como sucedía en la histórica acampada del 15M en la Puerta del Sol, se habilitan espacios de esparcimiento para niños y niñas, e incluso pequeñas e improvisadas ludotecas en las que los niños y las niñas pueden estar un rato mientras su madre y/o su padre participan en la asamblea, reunión, conferencia, etc. 

Pero eso no es lo habitual. Normalmente, la mayoría de las personas asistentes a ese tipo de actos no tienen cargas familiares o, si las tienen, las comparten con una pareja o familia extensa. Esto hace que los ritmos, horarios de reunión, espacios que se eligen, sean mayoritariamente compatibles con las circunstancias de la mayoría. Hemos de ser conscientes que esto conduce a que haya un sector de la población que queda excluido de las formas tradicionales y habituales de participación política. Familias monoparentales, familias numerosas sin familia extensa viviendo en el bloque de al lado (quienes tienen a la abuela puerta con puerta no suelen ser conscientes de que hay familias que no tienen esa suerte), madres de bebés pequeños que son mirados de soslayo cuando lloran en las reuniones, son candidatas a tener un difícil acceso a los espacios de participación política. 

Esto contrasta con la gran participación de mujeres y hombres, madres y padres, que encontramos en las redes sociales,  ligada a temas sobre maternidad, crianza, conciliación, etc. Podemos encontrar múltiples tendencias, extensos debates, temas candentes y mucha, muchísima implicación por parte de mucha gente. Lo cierto es que las redes sociales han ofrecido la posibilidad a las familias con hijos e hijas de poder dar su versión de las cosas, de sacar la vida privada a la visión pública, de debatir, de proponer, de reivindicar. Desde asociaciones tan potentes e influyentes como El Parto es Nuestro, que llevan años luchando por la erradicación de la violencia obstétrica y el parto humanizado, a múltiples foros de discusión en distintos espacios de internet en los que se habla de lactancia materna, conciliación, crianza respetuosa, y muchísimos temas más, las mujeres han encontrado su espacio de participación política. 

Porque sí, señores, la maternidad y la crianza son cuestiones políticas, aunque nunca se hable de ellas en sus asambleas. Las formas en que la sociedad fuerza nuestros cuerpos en los hospitales, nos separa de nuestros hijos cuando nacen sin tener en cuenta la importancia del contacto piel con piel, nos discrimina en los puestos de trabajo, nos ofrece posibilidades ridículas de conciliación laboral y familiar sin tener en cuenta los efectos que la separación de la madre y el bebé en edades tempranas puede tener para ambos, nos margina, en definitiva, al espacio privado del hogar haciéndonos invisibles, todo eso, son aspectos políticos que se escucharían mucho más si tuviésemos voz. 

Pero no es solo la presencia física en las asambleas lo que impide que estos temas sean debatidos por la sociedad en general. El principal problema es que NO SON CONSIDERADOS como temas debatibles. Son cosas del “mundo mamás”, de las que no se alcanza a comprender ni la milésima parte de la importancia que tienen. Cada vez se nos oye con más voz y más alto, eso es verdad. Pero aún veo muchas caras de escepticismo y condescendencia entre las personas ajenas a este mundo maternal cuando hablo de la MATERNIDAD, la PARTERNIDAD y la CRIANZA como temas políticos. Y esto, algún día, tiene que cambiar. 

Viernes dando la nota #10: Ciudad Vampira

20140404-062132.jpgEs de esas canciones que escuchas y dices: “Es esta, esta es la canción para el #VDLN de mañana”. Está dedicada a Gijón, pero bien podría estarlo a la ciudad donde yo vivo. España está llena de este tipo de ciudades, ciudades vampiras que te atrapan y te dejan en los huesos, te absorben toda la energía y no te dejan ver la vía de salida. Quiero quedar con un par de amigas, con nuestras estacas y los dientes de ajo colgados al cuello. Quiero creer que la que está viva soy yo, que ellos están muertos.

Esta maravillosa canción nace de Devil Town, de Daniel Johnston, y está introducida por Mursego.

Es una canción puramente Nacho Vegas, una historia surrealista que nos llega al alma y nos toca la herida. Cuando conocí a Nacho Vegas recuerdo que pensé: “No sé cómo he podido vivir tanto tiempo sin ti”. Ahí os la dejo. Disfrutadla. Y prendamos fuego a esta ciudad.

Vivo en la ciudad más triste que jamás
una mente triste pudo imaginar,
vivo y no concibo escapar.

Vivo en la ciudad más triste de este país,
es tan triste esta ciudad que, por aquí,
cuando alguien se ríe lo hace mal.

Y ves mujeres lobo cuando hay luna llena,
pero amanece y se mueren de pena.
Y es que así de triste es la ciudad.

Vi a gente triste en el autobús,
vi a gente triste en la avenida Schultz,
vi más gente triste en el Molinón.

Vi a gente triste y cambié de acera,
vi a gente triste en el Alimerka,
y después también me puse triste yo.

No quería hacerlo pero tú insististe
y vi tu cara triste cuando te corriste,
y es que esta tristeza es integral,
y eso está mal.

En mi edificio siempre hace frío,
creo que mis vecinos son vampiros,
ellos creen que lo soy yo.

Llamé a mis dos únicos amigos,
hoy hay otros mil que alguno habrá traído,
tenemos una única misión: ¡matar vampiros!

La tristeza se extendió entre Deva y Lois,
yo me creía muerto pero hoy sé que estoy
vivo y que concibo otro lugar.

Uno trajo estacas hechas de nogal,
otro de Duro Felguera una radial.
Saldremos esta noche a destripar…
y exigir que nos devuelvan la ciudad,
y reparar esta tristeza desde hoy.

Vivo en la ciudad más triste que jamás
un triste urbanista pudo proyectar,
hay que prender fuego a esta ciudad.

 

DISCURSO ANTIMATERNAL

AfterHoursEste fin de semana, comiendo en un restaurante, observaba una escena fascinante. Hay que decir que el hecho de ir sola con mi pareja y sin mi prole me permitió una observación meticulosa y pausada que de otra forma hubiese sido imposible. Un grupo de parejas de alrededor de 30 años habían quedado para comer. Parecía un encuentro importante y esperado. En un principio había dos parejas conversando animadamente. Llevaban ya un rato en el restaurante cuando apareció la tercera pareja. La peculiaridad de los que habían llegado tarde es que con ellos venía una niña de unos 18 meses.

La niña en seguida llamó la atención de todos, que se levantaron a hacerle carantoñas. Me llamaron la atención en seguida las profundas ojeras de su joven madre, de un color marrón oscuro en contraste con su piel blanca. Además, el contraste con las otras dos mujeres de la mesa era evidente. Maquilladas, vestidas con desenfado pero con esmero, sonrientes y sin ojeras, brillaban frente a la joven madre, que se había puesto los primeros vaqueros que había encontrado y una horquilla de metal para que el flequillo no le tapase los ojos. Las ojeras del padre también eran evidentes, pero mucho menos llamativas que las de ella.

Sentaron a la niña en un extremo de la mesa, al lado del padre, su madre frente al padre. La bebé, una niña risueña y dicharachera, hizo las delicias de todos los comensales del local. Ya venía comida, así que le dieron un rotulador y un papel y se entretuvo mientras se desarrolló la primera parte de la comida. Lo interesante de todo esto era la actitud de la madre y el padre en esa situación. La niña no parecía necesitar nada: estaba perfectamente atendida, con sus necesidades afectivas y biológicas cubiertas. Sin embargo, la madre no dejaba de lanzar miradas angustiadas tanto al padre como a la niña. Mientras, el padre era el alma de la fiesta. Conversaba animadamente con las otras dos mujeres, que estaban frente a él, y que le reían todas las gracias. Estaba haciendo, literalmente, todo lo que sabía, eclipsando incluso a sus otros dos compañeros de mesa.

La joven mujer-madre volvía de vez en cuando la mirada en dirección contraria a sus compañeros y compañeras de mesa y yo podía observar sus ojos cerrándose a causa del sueño atrasado. Parecía decir “¿Cuándo terminará esto?”. Las pocas miradas fugaces que pude captar entre la pareja madre-padre eran miradas cargadas de sentido y de amargura. La sonrisa se borraba de la cara del padre-hombre y, como si hubiese recibido una orden silenciosa, cogía una servilleta y limpiaba las comisuras de la boca de la niña, que ni siquiera estaba comiendo. En todo el tiempo que transcurrió la comida, no hubo una sola mirada cómplice ni un intento por parte del padre-hombre de integrar en la conversación a su desplazada pareja.

A mitad de la comida, llegó una pareja mayor, posiblemente los abuelos de la niña, y tras hacer varias fotos y celebrar la felicidad de la juventud reunida, se llevaron a la niña y dejaron solas a las tres parejas. Noté el alivio de la mujer-madre, que suspiró y sonrió ligeramente. Sin embargo, no se integró en la algarabía de sonrisas y palabras de sus amigos, estaba demasiado cansada, demasiado metida en su crisálida maternal como para desprenderse de ella instantáneamente.

Creo que esta escena hubiese pasado desapercibida a alguien que no sepa lo que supone tener un bebé. Y creo que hablar de este tipo de cosas está vetado por el discurso maternal oficial. Siempre que he intentado hablar de esta sensación de desamparo, de este sentimiento de exclusión, de este no poder estar en los sitios que solía estar, la gente me corta diciendo “pero eso es normal”, “hay que pasar por ello”, “es lo que hay”, y te hacen sentir tremendamente culpable por definir como triste y desagradable el periodo de crianza. Sé que este no es un sentimiento generalizado, y que hay parejas que han logrado integrar su mater-paternidad en su entorno habitual con felicidad y efectividad. Pero también sé que estos sentimientos los comparten muchas parejas y que se viven en silencio, hasta que encuentras a alguien con quien sincerarte en la intimidad.

Decir que la maternidad te pesa, que tiene sus inconvenientes, sus sombras, sus tristezas y sus pérdidas, no está bien visto. Y hablar de la maternidad como algo no deseable, menos aún. Así interpreto yo el polémico artículo de Beatriz Gimeno “Construyendo un discurso antimaternal“. Me vais a perdonar este análisis simplista, pero creo que la cosa no es tan grave como para haber levantado la polémica que ya dura casi 4 meses. Quizás la autora carga las tintas, creo que de forma intencionada, en la cuestión sobre el amor a los hijos e hijas. Es verdad que el amor maternal, como constructo social, es un objeto casi intocable. Si dices algo diferente a “amo a mis hijos e hijas con toda mi alma”, te expones al escarnio, los juicios y las miradas de lado inmediatamente. Esto, bajo mi punto de vista, nos limita emocionalmente. No podemos expresar todos los sentimientos que nos produce la maternidad, muchos de ellos negativos, más que en la absoluta intimidad y teniendo mucho cuidado con que nadie escuche las mil quejas que (algunas) gritamos ante los muchos momentos de tensión que supone la mater-paternidad. 

De esta forma, siendo estos sentimientos íntimos e inconfesables, las mujeres-futuras madres solo están expuestas a una cara de la maternidad. Es cierto que vivimos la maternidad de nuestras propias madres, pero siempre pensamos que vamos a ser mejores que ellas y restamos importancia a sus llantos y sinsabores. Las madres externas a nuestra familia siempre (salvo excepciones) dan su mejor cara y nos muestran la faceta amable de la maternidad. Es entonces, cuando somos madres, que podemos escuchar en nuestra cabeza: “Si yo hubiese sabido esto…”. 

No me juzguéis por ello; creo haber sido y ser una buena madre. Pero no puedo negar que ese pensamiento ha pasado por mi cabeza. Y hubiese agradecido una visión más realista de lo que supone ser madre.