Viernes dando la nota #9: Santa Lucía

20140404-061955.jpgUn día te colaste en mi pantalla. Azul, aparecías en la barra de noticias o en las actualizaciones de estado que iban apareciendo como olas. La tuya siempre era la más fresca. Harta del rojo estridente y del morado mortal de la pasión, tu color frío y ambiguo me empezó a fascinar. Te perseguía e intentaba descifrar tus incógnitas. Tus llamadas no se hicieron esperar. Pero eras esquivo. “Lo que lees es lo que hay, no busques más”. Y así pasaban los años, yo sentada frente a mi dispositivo, analizando las incursiones que hacías en mis actualizaciones de estado, tú mostrando tus hermosas plumas digitales.

Ya no aguanto tanta frialdad. ¿Serás una máquina? ¿Una persona? ¿Serás hombre o mujer? 

Mi pantalla me sigue devolviendo la incógnita mientras oigo a la multitud en la calle. ¿Sigo sentada esperando o salgo a bailar con la multitud?

Viernes dando la nota #8: Te amaré

20140404-062132.jpgCanciones de amor, maravillosas, impresionantes, definitivas. Pero ninguna como esta. Cuando me da por la Trova Cubana me pongo muy pesada. Ya me lo dicen mis hijos: “Mamá, Silvio otra vez no, por favor”. Pero siempre vuelvo a Silvio. Quizás por eso no puedo escuchar a Pablo Alborán, a David Bisbal y a todos esos jóvenes “cantautores” sin pensar ¿qué sabrán estos del amor? 

Te amaré es una bella canción que lo llena todo y que todo lo da. Silvio Rodríguez la canta junto a su hermana, Anabell López. Quien no haya conocido el amor de verdad no podrá entenderla. Es absoluta, es profunda. Solo un hombre que ha vivido el amor intensamente puede escribir una canción así. Mágico Silvio Rodríguez. Del album Rabo de nube (1980). 

Te amaré, te amaré como al mundo 
Te amaré aunque tenga final 

Te amaré, te amaré en lo profundo 
Te amaré como tengo que amar 

Te amaré, te amaré como pueda 
Te amaré aunque no sea la paz 

Te amaré, te amaré lo que queda 
Te amaré cuando acabe de amar 

Te amaré, te amaré si estoy muerto 
Te amaré el día siguiente además 

Te amaré, te amaré como siento 
Te amaré con adiós, con jamás 

Te amaré, te amaré junto al viento 
Te amaré como único ser 

Te amaré hasta el fin de los tiempos 
Te amaré y después, te amaré

El opuesto imaginario

'Migrant Mother, Nipomo, California'Leo aburrida la enésima entrevista que le hacen en los diversos medios de comunicación de habla hispana a Laura Baena, la creadora del Club de Malas Madres. Ya me queda poco que decir sobre el Club: he escrito varios post sobre el tema, que ya considero agotado. Sin embargo hoy, al leer los comentarios que los lectores y lectoras han hecho al pie de esta entrevista me surge una (espero que última) reflexión.

Si lo que planteas es que no haces croquetas ni disfraces, que tener un espacio para ti misma es “malamadrear” y que el “buen padre” es un despistado pero se levanta a atender al niño o a la niña cuando tú te haces la sorda, tu opuesto imaginario, ese al que te enfrentas y gritas tus males, con humor y desenfado, es, si me lo permitís, muy similar a Arias Cañete

Veamos por ejemplo este párrafo, extraído de la mencionada entrevista: 

No enfrentamos los derechos del niño con los nuestros. Eso es absurdo. Pero es que los niños no te quieren más por hacerles croquetas. Son mucho menos exigentes de lo que nos pensamos. Para ellos eres la mejor madre que puedan tener. Ahora, eso no quiere decir que te olvides de ti. Si los derechos de las madres se tuvieran más en cuenta, los derechos de los hijos estarían mejor cuidados. Aunque este club no es ni un partido político ni un grupo feminista. “

Por supuesto que el Club de Malas madres no es ni un partido político y mucho menos un grupo feminista. De eso ya nos habíamos dado cuenta. Pero hablan de los derechos de las madres. Busco en la entrevista a qué se refiere esta mujer con la expresión “derechos de las madres” , esos que si se tuvieran más en cuenta, los derechos de los niños estarían mejor cuidados. ¿Y que encuentro? ¿Reivindicaciones de permisos de maternidad y paternidad más largos y adaptados a las necesidades de la infancia? ¿Reivindicación de escuelas infantiles en los centros de trabajo? ¿Alusiones a la co-responsabilidad en la pareja? No. Los derechos de la madre es que no la consideren “superwoman”y se comprenda que no llega a todo, que no puede trabajar a tiempo completo y que se respete nuestra identidad como mujeres. Es decir, déjame como estoy pero permíteme “malamadrear” un poco, pintarme las uñas e ir a la peluquería. Esta afirmación está pidiendo a gritos que un opuesto imaginario cañetista grite ¡¡¡A LA COCINA A FREGAR!!!

Confundir los derechos de “las madres” con la acción de “malamadrear” pervierte desde la raíz las reivindicaciones por la igualdad de la mujer. El mantenimiento de un espacio privado y de desarrollo personal es importante para cualquier persona. En una relación igualitaria de pareja (cuando hay pareja) ambos miembros se sostienen y facilitan que el otro tenga su espacio, a la par que cumplen con su co-responsabilidad de sostener a la familia. No hay espacio para el “malmadreo”, sino para el desarrollo vital necesario de cada miembro de la pareja. Lo que necesitamos como personas, y no como madres, es una racionalización de la sociedad, y no que esta comprenda que no hacemos croquetas y no cosemos. El hecho de hacer croquetas no nos hace mejores madres ni menos mujeres. Y el no hacerlas tampoco supone un gran riesgo para nuestros hijos e hijas, la verdad sea dicha.

La protección a la maternidad es un tema de largo recorrido. Desde que la mujer ingresó en el mercado laboral, el descenso de los índices de natalidad han llevado a los estados (a unos estados más que a otros) a desarrollar políticas que faciliten la conciliación laboral y familiar. Es a los estados y a las empresas a las que hay que recordarles que la protección de la maternidad es indispensable para el desarrollo económico y social de un país. Malamadrear malamadrearemos dentro de nuestras posibilidades y nuestros gustos, pero eso no es un derecho de las mujeres ni de las madres. 

Busquemos, pues, opuestos imaginarios dignos de nuestras reivindicaciones. Dejemos atrás la España Cañí y demos por supuesto que la igualdad y la co-responsabilidad es la meta deseada. No nos quedemos en los detalles, no nos conformemos con las migajas. Salir de fiesta un día no nos hace ni malas madres ni mujeres completas. Asumir nuestra responsabilidad y luchar por poder cumplirla en un entorno libre de tensiones, desigualdades y estrés va más allá de ese rato robado al mal padre para depilarnos las piernas. 

PIOJOS

Pediculus humanus capitis
Pediculus humanus capitis

Hace mucho tiempo que dejé de buscar una solución milagrosa para eliminar los piojos de la cabeza de mis hijos. Hace 11 años que conocí de primera mano a esos pequeños parásitos. Mis pequeños mellizos, los dos rubiazos, llegaron del colegio con una nota colectiva para que las familias mirásemos las cabezas de nuestros hijos. Yo en mi vida había visto un piojo o una liendre, así que no sabía muy bien lo que tenía que ver o que mirar, de modo que, cuando me quise dar cuenta, mis pequeños tenían varios huevos en cada pelo y su cabeza estaba plagada de bichos que se veían a simple vista al separar los cabellos. En esta entrada no voy a hablar de los método que he usado y uso para erradicar a estos molestos animalitos (que han sido muchos y muy variados), sino sobre la ignominia social que supone tenerlos y los consejos sorprendentes que me dieron algunas madres para exterminarlos. 

Cuando supe que había aterrizado en el maravilloso mundo del despioje no sabía todavía las implicaciones sociales que eso tenía. Solamente caí del guindo una mañana en la fila del colegio, cuando una abuela airada se acercó a mí y me dijo en voz muy alta “LOS PIOJOS ESTÁN EN LA SOCIEDAD”. Yo no sabía muy bien a qué se refería, y le dije “Claro, se contagian muy rapidamente de una cabeza a otra”. Pero parece ser que la señora venía con ganas de guerra, de eso me di cuenta cuando dijo “NO, ESTÁN EN LA CABEZA DE LA GENTE QUE NO LIMPIA A SUS HIJOS”. La señora se llevó su corte bien dado ese día, claro, pero a partir de ahí me di cuenta de los esfuerzos que hacían las madres para ocultar que sus hijos tenían o habían tenido los parásitos en su cabeza. 

Incluso los propios niños desarrollaban estrategias elaboradas para ocultar a sus compañeros y compañeras de clase que han tenido piojos. Es tal la ignominia que supone que se sepa públicamente que alguien los ha tenido, que hay que ocultarlo con uñas y dientes, aunque sepamos que prácticamente TODOS/AS los niños/as de la clase los han contraído. Yo al principio trataba el tema de tener piojos como algo común, lo comentaba en la fila, pedía consejo sobre qué métodos de exterminio usar, lo difícil que me era acabar con ellos, etc. Hasta que me di cuenta que esto afectaba a las relaciones de mis hijos en el colegio.  Las niñas de la clase de mis mellizos se ofrecían a mirar la cabeza a mi hija (mucho más propensa que su hermano), que volvía a casa llorando porque sus amigas la habían hecho una revisión capilar en el recreo. Esto hasta que fui al colegio y di un puñetazo en la mesa. Todas las niñas tenían piojos, pero como la única que los tenía “públicamente” era la mía, sobre ella recaían todas las burlas. 

Eso fue hasta que un día, su mejor amiga llegó con el pelo rapado al 0. El silencio en la fila fue sobrecogedor. Todas miramos a la madre con una interrogación en los ojos: “¿Por qué lo has hecho?” La madre venía bastante enfadada a traer a su hija llorosa. Con el baby que llevaban todavía en infantil, parecía salida de un campo de concentración. Cuando los niños entraron en clase me acerqué a hablar con ella. 

– ¿Qué ha pasado? ¿Por qué le has rapado el pelo?

– Porque ya estaba harta de que me llamasen del colegio para decirme que tenía piojos. La he echado todo lo que ha caído en mis manos y no conseguía quitárselos, hasta que su cuero cabelludo se ha irritado y se ha llenado de heridas. Y ellas, cada vez que me llamaban, me acusaban de no limpiar a mi hija. Así que al final he decidido raparla al cero y acabar con ellos. 

La larga y rizada melena de la amiguita de mi hija había desaparecido. La niña tuvo que sufrir burlas y desprecios durante un tiempo, aunque su amiga la acompañó en el destierro y la ayudó todo lo que estuvo en su mano. 

Hoy leía una entrada de blog que decía que la ciencia ha perdido la batalla contra los piojos por la falta de adherencia al tratamiento. Es muy fácil hablar de esto sin haber pasado por lo que supone despiojar a un niño. Por supuesto que una simple aplicación del champú antipiojos no elimina a los parásitos de la cabeza. Pero la eliminación no solo depende de la aplicación de venenos, que por otra parte pueden tener efectos nocivos en nuestros hijos. De todos es sabido que el uso continuado de la lendrera es el único que asegura la eliminación total de las liendres y que evita que sigan naciendo piojos que continúen con el ciclo vital del insecto. Y también es sabido por las personas que tenemos que pasar la lendrera por el cabello de nuestros hijos, que no todos son dóciles ovejitas que se dejan manipular. Los niños lloran, huyen corriendo, te dejan plantada con el instrumento diabólico en la mano, ya sea este de púas largas, cortas o incluso eléctrico. Si después de este suplicio, que no queda otro remedio que sufrir, encuentran marginación, burlas, menosprecio y malos tratos en el colegio, el tema de los piojos pasa de ser un molesto contratiempo a convertirse en una pesadilla. 

Por eso os recomiendo luchar contra los piojos con todos los métodos posibles (he usado de todo, aceite de árbol de té, suavizante, aceite siliconado, vinagre y un largo etcétera), pero quitaos de encima toda esa tontería y educar a vuestros hijos para que traten con respeto a los demás. Los niños ya sufren bastante con las manipulaciones que tenemos que hacer en sus cabezas como para encima tener que aguantar comentarios despectivos, burlas y estupideces. 

INTUICIÓN

Intuición
Intuición

La intuición no es nada extraordinario. No creo que sea nada mágico. Es simplemente aprender a usar una forma de conocimiento que tenemos muy desterrado en la sociedad actual, en la que todo es tan explícito. No consiste más que en saber leer entre líneas y en no olvidar las lecciones que la vida ya te ha dado. Y en estar conectada con una misma, claro.

Intuir la frescura en una persona es lo más maravilloso que puede pasar. A pesar de que esa persona pase por una mala época. A pesar de que esa persona no diga siempre lo que queremos oír. A pesar de que no sea capaz de dar en ese momento lo mejor de sí misma. Poder ver ese tesoro es el mejor don del que nos puede dotar la naturaleza. Porque es algo natural poder ver a través de las personas, conocer sus debilidades y sus miedos, sus fortalezas y sus cualidades. Pero lo auténticamente valioso de ese don es usarlo a favor de los demás, y nunca en su contra.

Solo reconociendo nuestros propios miedos y debilidades somos capaces de entender los miedos y debilidades de las demás. Sólo así podemos comprender que no estamos solas, que el mundo es una red de apoyos y caricias mutuas. Una persona intuitiva sabe qué es lo que más le dolería al otro. Su grandeza no está en la capacidad de percibir, por tanto, sino en la capacidad de usar ese conocimiento de la manera adecuada. ¿Y cuál es la manera adecuada? La respuesta a esta pregunta es bastante difícil, porque normalmente lo que es adecuado para alguien puede no serlo para los demás. Por eso, creo que lo que hay que buscar es el equilibrio y el bienestar.

El equilibrio y el bienestar solo se consiguen con la paz. La paz es un estado. Quedamos en paz cuando todo queda dicho, cuando hemos hecho lo que hemos podido, cuando hemos dado lo que teníamos que ofrecer, cuando hemos actuado de forma honesta, cuando hemos aportado nuestro granito de arena, cuando no callamos lo que nos quema en la boca, cuando callamos lo que no merece la pena decir y dejamos que se disuelva en la nada. Pero sobre todo, se consigue cuando sabemos apreciar el pequeño tesoro que hemos obtenido con nuestros actos.

Mi pequeño tesoro es un grupo de gente muy selecta. Un grupo de gente en la que confío. Ese grupo de gente en el que puedo ser yo misma, sin recovecos comunicativos complejos. Mi intuición me dice que he hecho lo correcto y he ganado en paz, cariño y seguridad. Mi alegría está a salvo: puedo seguir riendo tranquilamente, sin que mi intuición me esté mandando señales día y noche: cuidado, que donde hay amargura hay envidia y engaño. Cuidado.

Y no es que mi pequeño tesoro carezca de problemas, no. Pero los miran de frente e intentan solucionarlos. No buscan la energía de los demás para nutrir su vacío, sino que la energía se recicla y se reutiliza en grupo. Un día aporto yo, otro tú, y entre todas nos nutrimos y nos damos. Reímos a carcajadas, lloramos a lágrima viva, sentimos el dolor de la otra y su alegría como si fuesen nuestros. Esta es la última entrada que escribo sobre este tema. Esta es la última vez que hablo de un proceso que ha acabado. Otra etapa empieza, otro ciclo. Vivimos en ciclos, y en cada vuelta aprendemos una lección. En nuestras manos está saber sacar la moraleja y usar nuestra intuición para progresar. Nunca para manipular.

Viernes dando la nota #7: LIAR

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No entiendo nada en absoluto de música. En el colegio no me enseñaron ni lo que era una clave de sol, aprendí a tocar la guitarra a trompicones en las extraescolares y no sé de estilos, nombres, años ni épocas. Pero me gusta la música, la he vivido desde pequeña. Por eso, creo que no me equivoco si digo que el grupo que traigo hoy aquí es uno de los más grandes, innovadores, peculiares y bestiales de todos los tiempos: QUEEN.

La canción que he elegido es una de las primeras que compuso Freddie Mercury y demuestra la calidad musical de la banda desde sus inicios. Fue single en 1974 del album Queen I. Además de ser una maravilla sonora, en el vídeo podemos ver a un Freddie que nos hace reírnos de Conchita (ganadora del festival de Eurovisión 2014) y pensar que, para reivindicar algo, hay que hacerlo con calidad y arrojo. Freddie nunca ocultó su homosexualidad, aunque eso le trajo muchos problemas de discriminación, falsas acusaciones y mofa pública.  Pero él nos dejó su música.

Liar (mentiroso) habla de religión. En la canción, una persona intenta conseguir el perdón de Dios, pero la gente que le rodea no le perdona y le llama mentiroso. Pide a un Dios inmaterial y que no hace acto de presencia el perdón de sus pecados sin querer decir lo que realmente ha hecho y sin obtener la paz. En esta entrada del blog HISTORIAS DE UNA CANCIÓN encontraréis un texto más extenso y documentado sobre la misma.

Aquí os dejo el vídeo de la canción con una actuación de Freddie de lo más Queen, y más abajo, el vídeo con la letra. Espero que os guste.

LAS MEDIAS TINTAS Y EL “NO SOY FEMINISTA”

images (1)Actualmente me sorprende la falta de capacidad para mojarse de lleno en los asuntos. Ahora, cualquiera que se implica al 100 por 100 en un tema es calificado/a de radical. Como si ser radical fuese algo negativo. Radical no es más que ir a la raíz del asunto. Cuando de una mala hierba se cortan solo las hojas, sigue creciendo. Pero si se arranca la raíz, adiós problema.

Pero lo cool es ser moderado. No decir las cosas, callar para no ofender, dejar pasar las mil mezquindades diarias que nos rodean para no parecer demasiado drástico, problemático, conflictivo, etc. Así que vemos a miles de descerebradas/os campando a sus anchas, y las personas moderadas escondidas en su cueva sin decir nada, no vaya a ser que les llamen radicales. Bueno, escondidas relativamente. Luego tenemos a esas aparentes moderadas que se dedican a calentar la cabeza a los que no son tan moderados/as para que hablen por ellos/as. Son esas personas que se pasan el día malmetiendo en privado pero no dan la cara en público. Un trabajo limpio donde los haya.

La moderación más absurda que veo cogiendo fuerza últimamente es la de las mujeres que se declaran “no feministas”. Si como señala la RAE, feminismo se define como una doctrina social favorable a la mujer, a quien concede capacidad y derechos reservados antes a los hombres, o como un movimiento que exige para las mujeres iguales derechos que para los hombres, solo puedo interpretar esa afirmación de dos formas: o no quieren igualdad de derechos o no saben lo que es el feminismo. Entre las mujeres que han hecho esta afirmación encontramos a Beyoncé, Kate Perry, Madonna, Lady Gaga o Björk. “No soy feminista pero defiendo la igualdad de la mujer”, dicen muchas. ¿Cómo se come eso? Si defiendes la igualdad de la mujer, ERES FEMINISTA. 

Bueno, o eres postfeminista, como señala Kristen Elsby. Lo que se lleva ahora es la mujer que afirma ser independiente, abierta sexualmente, con aspiraciones al éxito laboral PERO no feminista. En la mayoría de las ocasiones (no siempre) estas mujeres son esclavas de las condiciones que el sistema patriarcal impone a sus vidas: deben estar siempre bellas y dispuestas, aparentando dominar la situación, pero olvidan que las únicas cualidades por las que son juzgadas parten de los estereotipos impuestos a la mujer ligados a la belleza y a la sexualidad. 

El “no soy feminista pero…”, como señala Gemma Lienas, encierra un cerrar los ojos al mundo en que vivimos, un mundo en el que existe la desigualdad de la mujer, aunque nosotras no la sintamos o no seamos conscientes de ella. Muchas veces, oímos esta frase de mujeres que dicen no ser marginadas por los hombres que las rodean. En este sentido, confunden el feminismo con la lucha CONTRA el género masculino. El feminismo lucha contra un sistema patriarcal que impone la desigualdad, y en algunas ocasiones restringe tanto la actuación y las posibilidades de hombres y mujeres. En este sentido, también hay mujeres machistas: aquellas que apoyan, consienten y nutren el sistema patriarcal. 

Las mujeres que hemos podido estudiar y labrarnos una carrera, las que hemos tenido éxito laboral y hemos adquirido competencias que van más allá de elegir bien nuestro vestuario y nuestro maquillaje, tenemos una responsabilidad: ser radicales. Nada de medias tintas: YO SOY FEMINISTA

Qué hace una chica como tú…

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Un año de mi vida me ha llevado darme cuenta de que no estaba en mi sitio (si es que algo así existe). Me hice una cuenta de tuiter a base de seguir a madres tuiteras. Pepito Grillo me lo decía una y otra vez: ¿Qué haces aquí? Pues a ver, si abres un blog que se llama como éste y hay tuiteras que dicen “ay qué miedo, una madre asesina” es que algo falla-falta, de algo se carece, vamos. Bueno, me imagino que a @diostuitero le habrá pasado esto mucho más que a mí. “Oh, Dios tiene tuiter”. Así que mira, Mother Killer ha cerrado su cuenta de tuiter, porque ya estaba harta de los grititos histéricos de las mamás tuiteras.

La verdad es que ya había llegado a la saturación del conocimiento, ese estado que te dice que ya sabes todo lo que tenías que saber. Los códigos para hacerse con una tribu, los patrones de #FF para mantener la cohesión de grupo, el significado de los Fav y RT, los Fav sin RT y los RT sin Fav. Los “Ohhhh” y los “Ainssss”. Los UF y los F repentinos y sin avisar. Los temas que no se pueden tocar, los que se pueden tocar a dos manos y a manos llenas. Todo eso y mucho más.

La gente de carne y hueso me miraba con cara de poker cuando les hablaba del mundo tuitero maternal. Era tan ajeno a la realidad cotidiana que alguien se levantase por la mañana y escribiese a los cuatro vientos que fulanita le había dado un unfolou y estaba mosqueada que daba hasta risa. Y me miraban con cara de “¿Qué haces tú ahí?”, y reafirmaban mi sensación de que estaba haciendo el gilipollas. Pero oye, todo el mundo tiene derecho a hacer el gilipollas de vez en cuando, y si de ello saca una moraleja vital, pues mejor que mejor.

Lo de tener fologuers me la pela. Ya sé que esto no se debe escribir en un blog, pero es la expresión que mejor transmite mi sentimiento. Ya me la pelaba antes, pero ahora que no tengo cuenta de tuiter es algo definitivo. Ya he tenido suficiente. Mujeres tuiteando su parto en directo, mujeres peleando porque una plagiadora es atacada por una manada de seguidoras de una bloguera italiana, que a su vez tiene un blog que no dice gran cosa. Mujeres discutiendo, insultándose y linchándose porque fulanita supuestamente se ha quedado con un negocio inmaterial y ha echado a sus socios inmateriales quedándose con la pasta inmaterial (y yo ahí metiendo baza cual lerda que no se entera de la misa la media). Mujeres diciendo que son malas madres, otras diciendo que son buenas, otras que son reales y otras que son artistas. Y mientras el mundo siguiendo su curso y llamando al orden: Shhh Shhh, que estoy aquí, que soy el mundo, la gente, los niños, las niñas, la explotación, el capitalismo y la madre que me parió.

Pero ellas nada, a lo suyo (que ya es bastante). Pero vamos, que ya he entrado en razón. Que vuelvo a ser yo. Se acabó secundar grititos histéricos de una vez por todas. Que mira, no es de mi incumbencia si has dormido esta noche, si te has emparanoiado con el tuit de pepita, si te han dado un UF como una catedral o si se lo vas a dar a la falsa de tu supuesta amiga. Pero a ver, ¿en qué estado de enajenación mental entré cuando me metí de lleno en todo esto? Si nunca lo he hecho en la vida real ¿Por qué ahora?

Bueno, a lo hecho pecho y a otra cosa mariposa. Era algo que me picaba la curiosidad. Una vez satisfecha, aquí paz y después, gloria.

Viernes dando la nota #6: Crystalline.

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Björk, islandesa, artista multifacética. Sus trabajos están cargados de contenido, son para tomarlos en sorbos pequeños. Crystalline forma parte de su album Biophilia, donde se unen la música, la naturaleza y la tecnología. Música electrónica que habla de nuestra conexión con el poder de la naturaleza contenido en aplicaciones para IPad. Björk inmaterial, evanescente, inmortal.


Underneath our feet
Crystals grow like plants
Listen how they grow
I’m blinded by the lights
Listen how they grow
In the core of the earth
Listen how they glow

Crystalline
Internal nebula
Crystalline
Rocks growing slow-mo
Crystalline
I conquer claustrophobia
Crystalline
And demand the lights

We mimic the openness
Of the ones we love
Daft till our generosity
Equalizes the flow
With our hearts
We chisel quartz
To reach love

Crystalline
Internal nebula
Crystalline
Rocks growing slow-mo
Crystalline
I conquer claustrophobia
Crystalline
And demand the lights

Octagon, polygon
Pipes up an organ
Sonic branches
Murmuring drone
Crystalizing galaxies
Spread out like my fingers

Crystalline
Internal nebula
Crystalline
Rocks growing slow-mo
Crystalline
I conquer claustrophobia
Crystalline
And demand the lights

It’s the sparkle you become
When you conquer anxiety
Sparkle you become
Conquer anxiety
Sparkle you become
When you conquer anxiety
It’s the sparkle you become
When you conquer anxiety