8 es un número redondo

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Mi niño crece. Alguna vez me ha dicho que quiere tener un hermano, pero le he dicho que tiene ya muchos, que a alguien le toca ser el pequeño y le ha tocado a él. Le he intentado convencer de todas las ventajas que tiene ser el pequeño:  Siempre será “nuestro niño”, tanto para sus hermanos como para mi; es el mimado de la familia, así que perdonaremos todas las picias y travesuras; cuando sus hermanos tengan 30, el todavía tendrá 22 y les podrá sacar la lengua chuleando de juventud. Y un largo etcétera de ventajas. 

Sin embargo, él me mira con cara de poker. No es mucho de travesuras, es un niño más bien responsable, aunque sea tozudo como buen Tauro. Hace sus deberes sin que le tengamos que decir nada. Me trae las autorizaciones del colegio junto con un bolígrafo para que se las firme puntualmente. Me recuerda lo que le tengo que comprar para el colegio y si tenemos que preparar algo especial para el día siguiente. Me azuza por las mañanas para que no lleguemos tarde (¡MAMÁ, DEJA EL MÓVIL!). Y ya el colmo fue cuando se ofreció voluntario para cuidarme cuando fuese viejecita. Yo hice la típica pregunta de madre cabrona (¿Quién me va a cuidar cuando sea vieja?) y mientras sus hermanos miraron para otro lado, él levantó la mano como un poseso (¡YO, YO!). 

Yo le trato como si tuviese 4 años, pero ya tiene 8. Le hablo con voz de tonta, le achucho y le doy besos sonoros delante de sus amigos. Le intento vestir y peinar. Pero él ya es consciente de su autonomía, y aunque no me rechaza bruscamente, ya se zafa de mi y me deja claro que es mayor. No muy muy mayor, pero sí lo suficiente para hacer las cosas solo. No lo suficiente para no necesitar mi cariño de mamá pesada, pero sí para darme el beso a 200 metros de la fila del cole y no a 20. 

Nuestra relación es especial. Nos reímos mucho juntos y  tenemos confianza y complicidad. Este año, como todos los años, vimos el vídeo de su nacimiento, ese nacimiento tan especial. Le encanta ver como surge su cabecita,con los ojos cerrados (Mamá, ¿Estaba dormido?), y se queda muy callado cuando todo su cuerpo surge del mío y todos los presenten aplauden y hablan emocionados. Siente la emoción y se maravilla de su primer llanto y del cordón y la placenta que le alimentaron. Me pregunto cuál será el efecto que tendrá en él a la larga ser una persona que ha visto su nacimiento tantas veces en la vida. 

Hoy cumple 8 años, un número redondo. Mi niño se me hace mayor. Yo le veo crecer con orgullo y doy gracias por tenerle a mi lado y por todo lo que me ha enseñado hasta hoy. 

Viernes dando la nota #4: Se acabó

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Si, me encanta el flamenqueo, y de pequeña me gustaba mucho esta mujer que le ponía tanto entusiasmo al cantar. Descarada, descocada, sevillana, María Jiménez enseñaba todo lo que podía en esos 70 liberados. Se acabó salió en el 1978 y fue uno de sus grandes éxitos. Destaca esa rotundidad con la que anuncia el fin y la alegría con la que pone punto y final a una historia de amor tormentosa.

“No me vengas con pamplinas
ni me pidas que te ayude,
cuando te necesitaba,
yo jamás a ti te tuve.
Ni te quiero ni te odio,
quiero bién que me comprendas,
que eres uno más de tantos,
que yo nunca conociera.
SE ACABÓ”

Sorprende esta versión de El Canto del Loco. Para mi, una buena versión debe conservar la esencia de una canción cambiando su estilo y adaptándolo al grupo que la canta. Creo que aquí Dani Martín, aún sin ser santo de mi devoción, lo consigue (aunque María la Pipa es y será la reina del Se acabó).

Me encanta esta canción. Espero que la disfrutéis tanto como yo.


NO ES PAÍS PARA GAFAPASTAS

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Si os ha gustado leer desde pequeños/as, habéis desarrollado un rico vocabulario, os gusta darle vueltas a las cosas y solíais sacar buenas notas en el cole, sabréis que hay una tendencia en nuestro país a despreciar este tipo de comportamiento. Aunque parezca insólito, últimamente encuentro con demasiada frecuencia reproches sobre la complejidad lingüística de ciertos escritos. Esto que antes era un problema del lector, que debía aplicarse en la comprensión del texto usando el diccionario y leyendo repetidas veces hasta construir un significado plausible, ahora se ha convertido en problema del escritor, que se empeña en elevar su discurso en un mundo de argumentos sencillos y lenguaje plano. 

Cada vez cuesta más salirse del ideario común sin que alguien se te tire al cuello alegando que eres un/a “lumbreras”, un/a iluminado/a o un/a sabio/a, calificativos éstos dichos con cierto retintín y desprecio (todo el mundo sabe que lo realmente suag es ser un tonto el culo que no sabe hacer la O con un canuto). Te pueden incluso invitar a escribir un libro, como si eso fuese el colmo de los colmos en lo que a intelectualidad se refiere, aunque todos sepamos que si personas como Belén Esteban o Ana Botella han conseguido escribir uno, la empresa no debe ser nada del otro mundo.

Ya cuesta incluso confesar que has leído a Unamuno sin que se te hayan caído los ojos al suelo, o que disfrutas de la enredada prosa de Thomas Pynchon sin que te miren con pena y condescendencia. Tu vida debe ser muy aburrida para dedicarte a esos menesteres, pudiendo discutir con frenesí sobre la vida y milagros de un tal Pocholo o una tal Marujita que elevan los índices de audiencia en las noches de los viernes. Por eso, hasta mi hijo pequeño me da lecciones de sabiduría popular. Hoy discutíamos sobre el mundial de fútbol, y yo alcanzaba a saber que Shakira, después del último acontecimiento futbolístico, se había casado con uno de los héroes del canto rodado.

Yo:  Ah, entonces fue cuando Shakira cantó el Waka Waka y se casó con Casillas

Vampi (con cara de condescendencia): No mamá, estás pirada. Shakira está casada con Piqué. Con Casillas está la Carbonero.

Yo: Ahhhhmmmmm, vale.

 Reíros, reíros. Qué falta de cultura imperdonable.

Pero en fin, la selección natural debe funcionar así. En un país en el que se ve como normal que los puestos de trabajo, los cargos políticos y otras prebendas se consigan por afinidad con las personas que los otorgan y no por la capacidad para desempeñarlos es lógico que, a la larga, se imponga un estilo de pensamiento austero. La austeridad ha llegado a todos los rincones de nuestra geografía en lo que a intelectualidad se refiere. Recuerdo que hace años fuimos a pasar unos días de verano a un bonito paraje de la costa catalana. Fuimos a parar a un camping regentado por alemanes en el que reinaba la paz y la concordia. Todo eran buenos modos, orden, educación y silencio nocturno. Pero quiso la suerte que a nuestro lado acampasen una pareja de españoles. La primera noche creímos salir ardiendo de manos de una barbacoa humeante que no sabían controlar. Ellos comieron carne churruscada, y nosotros estuvimos oliendo sus viandas en nuestra ropa durante días. La segunda noche llegaron bien entrada la noche y, hablando a gritos, se quejaban de la extraña costumbre alemana de irse a dormir temprano (cabe decir que la mayoría de los campistas tenían niños pequeños, al igual que nosotros, y gustaban de dormir de noche y vivir de día). Por la mañana decían “mírales, todos nos miran mal. No saben vivir, los pobres”.

¿Qué será de este país de la relaxing cup of café con leche en la Plaza Mayor? Seguiremos comprando los yogures caducados que nos ofrecen en las baldas de nuestros supermercados con una sonrisa en la boca porque un Ministro, actual candidato al parlamento europeo, nos dijo que los podíamos comer con toda tranquilidad. Y olvidando que, alguna vez, no hace mucho tiempo, tuvimos políticos como Manuel Azaña, periodistas como Larra o poetas como Lorca.

Viernes dando la nota #3: Todo se transforma

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Para este viernes he elegido un tema que representa un trocito de mi filosofía. No creo en el perdón de los pecados. Cada acto tiene su consecuencia. Cada uno da lo que recibe, luego recibe lo que da. La vida nos da la oportunidad de aprender y de parar la rueda del Karma. Cada persona que se cruza en nuestro camino es un aprendizaje. Cada fracaso nos enseña una lección. Nada se pierde, todo se transforma. Si somos capaces de aprender las lecciones que nos ofrece la vida, seremos capaces de llegar al centro del amor. Jorge Drexler no necesita presentación (y si la necesita, mirad en internet que yo me voy a un sitio sin cobertura y no tengo tiempo de escribir más)

MAMÁ ¿QUIÉN ES CRISTO? UNA MIRADA A TRAVÉS DEL GRECO

El otro día estábamos comiendo cuando, de repente, Vampi Killer hizo una de esas preguntas que te vuelven del revés: Mamá ¿quién es Cristo?

En un principio me quedé bastante sorprendida de que no lo supiera. Luego pensé que era lógico: nunca había ido a clases de religión y en casa rara vez ha salido el tema. Cuando los niños hacen ese tipo de preguntas atribuyes automáticamente un deseo trascendental de saber, de modo que buscas una forma transcendental de respuesta. Por tanto, empezamos a explicarle con lujo de detalles la historia de Jesucristo y el por qué de la celebración de la Semana Santa. El nos miraba muy serio y con los ojos muy abiertos. Cuando terminamos nos dijo: Pero ¿por qué dicen eso de “antes de Cristo” y “después de Cristo”?  La respuesta a esa pregunta no es nada sencilla. ¿Cómo puede un niño entender que la organización temporal de occidente depende de un nacimiento? Se lo contamos lo mejor que pudimos, y seguía serio y callado.

Al día siguiente fuimos a Toledo para visitar las exposiciones con motivo del IV centenario de la muerte del Greco. Él estaba muy interesado en el tema, porque en el colegio habían trabajado sobre ello en la semana cultural. La entrada básica incluye  ‘Toledo Contemporánea’ en el Centro Cultural San Marcos,  ‘El Griego de Toledo’ en el Museo de Santa Cruz, la visita al Convento Santo Domingo el Antiguo, la iglesia de Santo Tomé y el Hospital Tavera. Comenzamos por el Hospital de Tavera, en el que destaca la maravillosa obra “La Sagrada Familia” . 

 

La Sagrada Familia. El Greco.
La Sagrada Familia. El Greco.

El miraba y remiraba. Nada extraño: un bebé tomando teta y su madre y familia embelesados mirándole. Comentábamos lo bella que es esta obra, la belleza de la cara de la Virgen y la naturalidad con la que el Greco refleja una escena de lactancia materna. ¡VÁMONOS, QUE YA LO HEMOS VISTO! 

Vampi comenzaba a impacientarse. Seguimos nuestra visita por el Monasterio de Santo Domingo de Silos (el antiguo), lugar donde está enterrado el Greco. Allí le explicamos lo que era la pila bautismal y para qué servía el agua bendita. Puso cara de poker y seguimos la visita. Esa iglesia estaba llena de imaginería religiosa (como es lógico). En la sacristía había dolorosas, niños Jesús del siglo XVII, Vírgenes adornadas con mantos para salir de procesión, tallas del siglo XIV del la Virgen con el niño. Una maravilla. Pero él estaba cada vez más serio y molesto. Cuando salimos de allí dice: “Yo he venido a ver al Greco, no tanta tontería de iglesias y muñecos. ¡No quiero ver más muñecos!” Nos entró la risa floja, y le explicamos que muchas de las obras del Greco eran religiosas y estaban en iglesias, pero que lo próximo que íbamos a ver no estaba en una iglesia. ¡Yo quiero ir al museo! seguía gritando. 

Nuestra siguiente parada fue el Centro Cultural San Marcos, con obras contemporáneas, algunas basadas en la obra del Greco. Vampi quedó fascinado con este cuadro

Javier Díaz Guardiola. La catedral de Toledo.
Javier Díaz Guardiola. La catedral de Toledo.

Iba hacia atrás y hacia delante comprobando la perspectiva y la impresión de profundidad que daba el suelo a rombos. También quedó impresionado por el vídeo que se proyectaba en una pantalla gigante en el que un grupo de personas en blanco y negro se movían formando patrones imprevisibles. No obstante, todavía no ha desarrollado la paciencia para contemplar una obra de arte, y quería irse enseguida. 

Nuestra penúltima parada fue la iglesia de Santo Tomé, en la que se encuentra “El entierro del conde Orgaz”. Vampi señaló al niño que aparece de frente, a la izquierda del cuadro.

¡Ese es el hijo del Greco!

– Uy, ¿y tú como lo sabes

Nos lo contaron los de tercero en el cole. 

Y efectivamente, el Greco retrató a su hijo en varias ocasiones, y esa fue una de ellas. Muy bien Vampi, muy bien, cole. 

Lo único que captó la atención de Vampi dentro de la iglesia fue una bella virgen negra, la Virgen de Guadalupe. Le expliqué el por qué de las velas frente a las vírgenes, santos y cristos y le dejé que encendiese una. 

– ¿Qué has pedido?

Ahhhh? Eso no se dice

Acabamos nuestro itinerario en la maravillosa exposición del Greco del Museo de Santa Cruz. La paciencia de Vampi estaba llegando a su fin. Había tenido cristos y vírgenes para rato. Miraba con seriedad los cristos crucificados, sin entender muy bien el por qué de ese empeño por representar la muerte de un hombre torturado y ensangrentado.

– ¿Cuál es el cuadro que más te ha gustado, hijo? 

El de la mujer del Greco.

Vaya, el de la Dama del Armiño, el único cuadro cuya autoría es dudosa. Tanto Greco para eso…

Dama del armiño. El Greco.
Dama del armiño. El Greco.

Este día Vampi aprendió muchas cosas. Su mente esponjosa absorbió gran cantidad de información, aunque todavía no sé como ha encajado toda la historia de Cristo, la Virgen y la Semana Santa. Me quedo con su cara de estupefacción cuando le explicamos lo que hacía una paloma en el cuadro de la Anunciación. 

La Anunciación. El Greco.
La Anunciación. El Greco.

 

POSITIVIDAD RAUDALES

smile!

Si buscáis en google (me niego a usar ese neologismo horrendo de “googleáis”) Positividad Raudales, sabréis que es el nombre del artista que debía protagonizar el relato presentado a un concurso de esa bebida cuyo lema es “La chispa de la vida”. Mis dos hijos hicieron chistes sobre ese nombre durante semanas. ¿Cómo era posible que obligasen a poner ese nombre en un relato serio? Imponiendo esa condición limitaban las posibilidades bastante: o hacías un relato sobre lo chupiguay de la vida de Posi o un relato sarcástico sobre un personaje negativo y gafe.  El tema es que los niños y las niñas hablasen de la positividad sí o sí. Teniendo en cuenta que la felicidad y el buen rollo han dominado siempre las campañas publicitarias de esa marca, no es de extrañar que si hacen un concurso de relatos no quieran que los niños se explayen y usen su imaginación más allá de los límites impuestos.

Pero ¿porqué una marca internacional y poderosa usa la positividad como lema de su campaña? Desde mi punto de vista, la positividad impuesta como valor único y absoluto es una forma de control social muy poderoso. SONRÍE Y SÉ FELIZ así, porque sí, sea cuál sea la situación, pase lo que pase, y que se te ocurra decir que no te da la gana. Está claro que sonreír y ser feliz es deseable socialmente. Ser una persona positiva, que siempre señala lo bueno de las cosas y evita los conflictos es el prototipo de “persona guay”. Pero detrás de esta imposición de la sonrisa a toda costa hay una trampa: silenciar todo tipo de desviación de la norma. Si las cosas son perfectas y estupendas y todo se ve con positividad y una sonrisa de oreja a oreja, decir que algo no te gusta o no te parece bien es una transgresión de este estado nirvánico de felicidad. Es entonces cuando los y las abanderadas de la sonrisa eterna atacan.

La forma de atacar del bando de la positividad a raudales es muy contradictorio. Es una exaltación a la vida y un rechazo a las personas que osan salirse del patrón de lo bello y lo feliz. El argumento funciona así: lo importante es esto y aquello. Yo me centro en lo importante. Elimino de mi vida a las personas que no se centran en lo importante. “Lo importante” suelen ser cosas reconocidas como cruciales en todos los ámbitos: la amistad, el amor, las relaciones, la familia, etc. Al poner en marcha el argumento, se supone que la persona que habla de otras cosas no se centra en lo importante, no le da la suficiente relevancia a la vida y a sus cosas esenciales y, por tanto, hay que alejarse de ella porque corremos el riesgo de alejarnos de lo esencial con su simple presencia. En este giro argumental se relega al ostracismo a las personas que no forman parte de la secta de la sonrisa eterna.

Desde mi punto de vista, el positivismo no tiene nada que ver con el rechazo y la evitación del conflicto. Es positiva la persona que tiene confianza en sus capacidades y recursos para solventar cualquier situación problemática en su vida y no quien la evita. Es positiva la persona que tiene las ideas claras y sabe discernir entre las formas de pensamiento que conducen a su sociedad deseada y aquellas otras que conducen a situaciones de opresión y control. Es positiva la persona que tiene muy claras sus metas y se encamina hacia ellas si perder la flexibilidad y la fluidez. Es positiva la persona que sabe distinguir y sabe evitar formas de control social que conducen al éxito de ciertas personas pero no al bien común.

Por lo tanto, si sonrío es porque quiero y porque siento, no porque sea obligatorio. Me encanta sonreir y disfrutar de la vida. Pero la naturaleza humana nos ha provisto de otras emociones además de la alegría. No voy a ser yo la que piense que la naturaleza está equivocada cuando nos permite expresar y sentir ira, asco, miedo, sorpresa y tristeza. Eso sí, siempre que razono, me gusta hacerlo con una sonrisa en la boca y en el corazón. No me gusta escribir enfadada, eso no le da a lo que escribo la lucidez para expresar las ideas que quiero plantear. Pero me gusta escribir sobre muchísimos temas diferentes y no necesariamente esenciales. Si me centro en lo esencial, escribiría un post y cerraría el blog. Y no es ese mi objetivo. Me gustan muchas cosas que, aunque no sean esenciales, le dan a mi vida una esencia que no tendría sin ellas.

Así que, a riesgo de ser condenada al ostracismo por el bando del positivismo a raudales, sonríe cuando lo sientas, enfádate si lo crees necesario, grita cuando lo necesites, pero aprende siempre a recuperar el equilibrio emocional para poder disfrutar de las pequeñas cosas. Y, por supuesto, nunca te nieges a ti misma para conseguir ser aceptada en un grupo.

Viernes dando la nota #2: Emborracharme

20140404-062132.jpgHoy el #VDLN va para una canción que me tiene enganchada desde que salió: Emborracharme, de Lory Meyers. Lory Meyers es un grupo indi granadino que lleva tocando desde 1998 con algunas idas y venidas entre sus componentes. La canción Emborracharme forma parte de su último disco, Impronta

Es una canción pegadiza y pop, muy pop. Pero lo que más me gusta de ella es la imagen desgarrada que ofrece del hombre del siglo XXI. Narrada en primera persona, un chico confiesa su amor por una chica. Desea ser su escoba, su felpudo, su sirviente…  pero tiene tal resacón que no puede levantarse de la cama y se lamenta desde allí, clamando por su amada, mientras la cabeza le da vueltas: 

Me levanté tarde

Y la resaca que ahora tengo

Me impide llamarte

Y con las ganas que ahora tengo de follarte.

Pero lo mejor es que les escuchemos a ellos en acción. Lory Meyers. Sensacionales

 

Viernes dando la nota es un carnaval en el que todos los blogs participantes dejamos una canción y hacemos del viernes un día lleno de música.

Si quieres participar, sólo tienes que subir a tu blog una entrada con una canción que te guste, que signifique algo especial para ti, que no puedas quitarte de la cabeza… y enlazarlo al Viernes dando la nota.

Recuerda viejas canciones, rememora momentos, conoce nuevos artistas… y sobre todo ¡ Baila, canta y diviértete !

DISONANCIA COGNITIVA: UN INTERESANTE CONSTRUCTO PSICOLÓGICO

Cerebro Alzheimer cabeza cráneo

Uno de los conceptos que más me llamó la atención cuando estudié Psicología fue el de disonancia cognitiva. Este concepto, formulado por Leo Féstiger, psicólogo estadounidense, a finales de los años 50, se refiere al fenómeno por el cual las personas no resisten la incongruencia, de modo que construyen explicaciones, creencias y nuevos argumentos hasta conseguir que la información que poseen alcance un equilibrio armónico. Es decir, si alguien hace algo que, en principio, va en contra de sus ideas, intentará modificar éstas o añadir nuevos elementos para que desaparezca la incongruencia. 

Siempre recordaré el ejemplo que nos dio nuestra profesora: si te compras un coche que te cuesta una pasta todo tu sistema cognitivo se organizará para justificar esta conducta. Veras las ventajas de haberte comprado el coche, no los inconvenientes, e intentarás convencer a todo el mundo de que has hecho la mejor elección, aunque haya datos diciendo que ese modelo tiene serios problemas a la larga o un sistema de frenado que es una basura. La disonancia cognitiva es la fuerza que lleva a buscar la congruencia en nuestro sistema de creencias.

Hay dos elementos fundamentales que pueden producir disonancia cognitiva: la exposición a nueva información o la expresión de desacuerdo de manera explícita por parte de una o varias personas de tu grupo. Si esto sucede, o bien tendemos a modificar nuestras creencias en función de la nueva información obtenida, o bien tendemos a desacreditar esta nueva información o al disidente del grupo. Las personas que más sufren son las que, siendo conscientes de la disonancia, mantienen su conducta por miedo a ser condenados al ostracismo. De esta manera, permanecen en un estado constante de disonancia que, desde un punto de vista psicológico, puede llegar a ser pesado. 

El concepto de disonancia cognitiva simplifica enormemente las dinámicas grupales que pueden tener lugar en contextos naturales, pero es muy útil para entender algunos fenómenos sociales. Hay personas que son muy hábiles manteniéndose en una postura y construyendo argumentos tipo disco rayado para justificar su planteamiento. Otras, sin embargo, no son capaces de soportar mucho tiempo la presión de la información contraria a sus creencias y ponen en marcha conductas contrarias a las que mantenían hasta entonces, mostrando su cambio al grupo y exponiéndose al rechazo. Otras prefieren dejar de actuar y de opinar, dando tiempo a que el sistema se estabilice para poder volver a su vida normal. 

La teoría de la disonancia cognitiva ha evolucionado, y en nuestros días algunos psicólogos sociales la usan para explicar los fenómenos de opinión de masas que tienen lugar en nuestra sociedad. Votar al partido que te ha decepcionado una y otra vez, mantener un trabajo tedioso y alienante, seguir consumiendo productos que sabemos de sobra son perjudiciales para la salud, mantener sistemas educativos o de salud que muestran día a día su fracaso, se pueden explicar acudiendo a este concepto. Es más fácil modificar nuestras creencias que modificar nuestra conducta. Cambiar nuestra forma de actuar implica cambiar con la costumbre, la rutina y las normas establecidas. Modificar nuestras ideas solo implica un autoengaño en la intimidad, que puede ser costoso a largo plazo pero de momento nos salva de la quema. 

Os dejo dos enlaces para saber más. Uno es un texto extractado de la obra original de Leo Festinger. El segundo, una entrevista a Jean-Lèon Beauvois, psicólogo social frances que actualiza esta teoría con interesantes matices para explicar la sociedad contemporanea. 

Y tú, ¿Cómo manejas la disonancia cognitiva?

¿PARA QUÉ USAMOS EL 2.0?

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Cuando el 2.0 llegó a mi vida lo usé, en primer lugar, para buscar a gente que hacía años que no veía. Todo empezó con el Facebook (FB). Ahora tengo en mi cuenta personal gente a la que adoro y a la que puedo leer y comentar, ver sus fotos, saber de su vida aunque llevemos años sin vernos. Es algo mágico. También tengo a gente que, aunque nunca la he visto con mis ojos, se que está en mi camino y disfruto de ellas y ellos como si les conociese físicamente. 

Llevo ya más de ocho años relacionándome por las redes. Me resistí mucho tiempo al Twitter (Tw). Mientras que el FB era como el saloncito de mi casa, el Tw era un vagón de metro lleno de gente apretujada, todas y todos hablando a la vez, cada loco con su tema, y con un nivel de agresividad no apto para cardíacos. Pero al final le encontré una utilidad: entrar en contacto con otras blogueras. Lo de los blogs ya llevaba un tiempo instalado en mi vida. Siempre me ha gustado escribir, y eso de poder publicar sin tener que pasar por procesos largos y tediosos, de manera inmediata, sin filtro y para que cualquiera que use la red pueda leerte me fascinaba. Así que Mother Killer nació con cuenta de Tw adosada. 

Ocho años de redes dan para aprender muchas cosas, aunque nunca se deja de aprender. Una de las cosas más importantes es tomar conciencia de que las cosas que publicas quedan impresas en la memoria de la gran red para siempre. Cuando publicas algo, ese algo puede llegar hasta el infinito y más allá, y hay mucha más gente de la que tú te crees que sabe lo que has escrito, con quién te relacionas, dónde estuviste la noche de tu cumpleaños y con quién te tomaste unas copas. Por eso, es importante ser impecable en el 2.0, más si cabe que en el 1.0. Esto es difícil, y no siempre tengo éxito. Pero cada vez me hago más consciente y depuro más lo que cuento de mi vida privada y de la de los míos. 

Esto desde luego no significa que no diga todo lo que necesito decir: uso el 2.0 para expresarme y cuento muchas cosas de mí misma. Cosas que no me importa que se sepan, que forman parte de mi y de mi vida. Pero por supuesto no doy TODA la información. Hay muchas cosas que quedan para mi y mi gente 1.0 y sobre las que nunca se me ocurriría escribir. Tengo penas, como todo el mundo, y grandes alegrías de las que no hablo porque no tiene sentido difundirlas. Lo que cuento, lo cuento por un motivo: dar un argumento, expresar una preocupación, plantear una duda, etc. Porque el objetivo de este blog no es difundir mi vida, sino tratar temas que me interesan y sobre los que reflexiono escribiendo. 

Por otra parte, si critico algo o a alguien no es para hacer escarnio, es para plantear un debate que me parece socialmente interesante. Criticar por criticar es tontería, pero decir que no estas de acuerdo con algo y dar argumentos es un ejercicio sano, al menos para mi. También hago post y escribo tuits celebrando la vida, pero es curioso que siempre quedan en la memoria los más críticos (y los de sexo, por supuesto y afortunadamente). 

En cuanto al Tw, para mi al menos es un espacio de esparcimiento. No lo considero un sitio en el que hablar paso a paso de lo que estoy haciendo, ni un sitio para pedir información relevante y profunda. Es un sitio para contactar, aunque últimamente una de mis cuentas se haya convertido más en un campo de batalla que otra cosa. No es un sitio para hacer amigos/as, aunque haya encontrado gente especial allí  (cosa que me parece casi milagrosa). No es un sitio para hacer tribu, aunque muchas tuiteras o tuiteros formen grupos afines que sintonizan y van al unísono en ciertos temas. Tw es un sitio tremendamente voluble, disperso y cambiante. Los 140 caracteres dan para lo que dan: transmitir un mensaje corto, certero e informativo de lo que te pasa por la cabeza. Y a mi a veces lo que me pasa por la cabeza es bastante absurdo. Quizás si dijese frente a frente lo que digo en el tuiter no caería cual bomba nuclear, pero el simbolismo que pueden encerrar 140 caracteres es inmenso y me gusta jugar con eso. Sí, me divierto en Tw, no lo puedo negar. Retuitear al @diostuitero es uno de mis placeres. Lanzar tuits al aire y ver luego las mil interpretaciones que le da la gente, otro. Es uno de mis peores vicios. 

Pero en definitiva, la forma en que usamos las redes forma parte de cómo somos y la sintonía o enemistad que forjamos a través de ellas tiene una base real. Tengo una hipótesis: la lengua escrita refleja la esencia de las personas mucho mejor que la interacción 1.0. Aunque conocer a alguien en persona es un placer sin igual, lo que escribe es la esencia descarnada de su ser. Por eso, el temido unfollow (UF) es para mi más una liberación que un castigo. Si te vas es porque ya no te aporto nada. Si me voy es porque ya no hago nada allí. Sencillo y real como la vida misma. Si me pides positividad y una eterna sonrisa, no soy tu chica. Si tienes sentido del humor y te gusta echarte unas risas, si aguantas el sarcasmo y la ironía, y no te importa que me atasque con un tema y lo agote hasta la saciedad, quizás podemos pasarlo bien en las redes.