LOS PODERES DE LA ESCRITURA

Escritura
Me gusta escribir, siempre me ha gustado. Creo que la palabra escrita tiene un poder especial, que no tiene el habla. El primero, la permanencia. Lo que se escribe queda ahí para que todo el que tenga acceso (y a veces, quien no lo tiene) . En el mundo digital, hay que tener muy en cuenta este aspecto:aunque borres, hay distintas formas en las que lo escrito puede permanecer: memoria caché, servidores externos,  disco duro del ordenador, una fotito que le eche una mente mal intencionada… Por lo tanto, como dice  Roberto Ruz (@robertoruz), eres lo que publicas. Eso lo debemos tener claro siempre que le demos al botón de publicar o de tuitear.

De ahí se deriva el segundo poder de la escritura: lleva encerrada una parte de nuestro yo. Por eso es tan importante escribir correctamente. La corrección en la escritura no se circunscribe a la ortografía. Hay otros aspectos que hacen que un texto esté mal o bien escrito. Es clave, sobre todo en los textos expositivos, que la informacion esté organizada en una secuencia lógica para el pensamiento de la audiencia, por lo que hay que hacer un ejercicio de empatía y leer lo que se ha escrito con la mente puesta en las personas que nos van a leer. No vale escribir posts, por ejemplo, haciendo un “volcado” espontáneo de ideas sobre un tema. Sin duda tenemos mucho que decir, pero el lector o lectora busca un producto de ideas ordenadas que pueda leer sin bucear en el intrincado discurso interno del escritor o escritora.

Por otra parte, hay que ser honestos/as: cuando escribimos, producimos algo propio y original, y si tomamos algo escrito por otra persona, referenciamos la fuente  para que nuestros lectores sepan de dónde viene la información que estamos aportando. Esta mañana, por ejemplo, buscando información sobre la cría de hámsters (para saber por qué nos interesa esa información mirar aquí), encontrábamos posts que copiaban de forma parcial o íntegra el texto ofrecido por la Wikipedia, sin decir en ningún momento que lo estaban haciendo. Esto, unido a que algunas de las cosas que se decían en estos textos no coincide con nuestra experiencia real con nuestros 15 hámsters, hace que estos informadores digitales no nos merezcan mucha confianza. Por tanto, trata a tu texto como si fueses tú misma: esa parte de tí debe estar bien escrita, organizada y documentada. La imagen que darás será mucho mejor.

La importancia de documentarse para escribir ciertos tipos de textos  nos lleva al tercer poder de la escritura: la difusión del conocimiento. En la era digital, la informacion viaja a gran velocidad y se difunde de una a otra parte del mundo en cuestión de segundos. Esto tiene una contrapartida: hay mucha morralla escrita por internet. Mucha información escrita para rellenar posts del día, o escrita desde la creencia, el prejuicio y la suposición, ofreciendo grandes sentencias sobre cosas tan importantes como la educación de nuestros hijos, recomendaciones sobre salud, dietas alimenticias, etc. Por ello, tanto como cuando lees como cuando escribes, debes desarrollar ciertas estrategias para detectar la calidad de las fuentes. Algunos de los criterios que yo uso son los siguientes:

– Si busco la información en el google académico, obtendré resultados de más calidad científica que si uso el google normal. Lo de las bases de datos científicas no está a la alcance de todo el mundo, pero este recurso sí lo está.

– Hay muchos temas que en el mundo anglosajón pueden están mejor desarrollados que en nuestro país, por lo que una búsqueda en inglés nunca viene mal.

– Es importante tener en cuenta quién escribe lo que asumimos como fuente fidedigna. Hay bloggers que se han ganado esta etiqueta a fuerza de ejercer buenas prácticas en su blog, pero no todos los blogs cuentan como fuente. Por ejemplo, para hablar sobre educación sexual, prefiero recurrir a fuentes primarias académicas y profesionales que a blogs que hablen sobre el tema, que no dejan de ser una fuente secundaria.

– Para ofrecer datos numéricos, hay que decirle al lector la fuente exacta y primaria de estos datos. Este es un fallo en el que caemos con frecuencia. Para citar el porcentaje, es un suponer, de mujeres maltratadas, acudimos a una fuente periodística, sin preguntarnos de dónde ha sacado el periodista este dato. Esta es una pregunta importante que todo lector debería de hacerse y todo escritor tener en cuenta.

En conclusión, la escritura es una herramienta poderosa que debemos utilizar con respeto, habilidad y creatividad. Es una suerte que un medio que antes estaba restringido a las clases privilegiadas y poderosas haya caído en manos de la ciudadanía. Como contrapartida, cuidemos la escritura. Para escribir bien, recuerda que la palabra escrita tiene propiedades especiales. No olvides las tres reglas de oro: PLANIFICAR-REVISAR-EDITAR (y vuelta a empezar).