MOTHER KILLER CUMPLE UN AÑO

Los Killer
Los Killer

Hace un año se me ocurrió abrir este blog. No lo hice para ganar dinero. Tampoco para adquirir fama. Fue una corazonada repentina. Primero me vino el nombre a la cabeza y pensé “Tengo que hacerlo”. Luego empezó a brotar sin esfuerzo, sacando lo más Killer de mí. Que sí, que me gusta provocar, y sabía que este era un terreno fértil. Además necesitaba resolver algunos conflictos creados en el 2.0 durante el embarazo de mi tercer hijo.

Hacía mucho tiempo que no entraba en contacto con el mundo de la maternidad 2.0; durante el embarazo de Vampi Killer estuve enganchada al foro de Crianza Natural y tuve mis más y mis menos con el tema Carlos González (si habéis leído esto y esto sabréis por qué). No me convencía el discurso culpabilizador de las mujeres que apoyaban a capa y espada la crianza natural, y sin embargo me sedujo ese planteamiento. Crié a Vampi con teta, colecho y con todo el amor que he sido capaz de darle. Y la verdad es que estoy muy agradecida a esas mujeres de las que aprendí a desear una lactancia prolongada y a entender el colecho como una forma de sobrellevar los inevitables despertares nocturnos de un bebé.

Pero la maternidad, se mire por donde se mire, es un terreno espinoso. Mi maternidad no es convencional, mi familia no es convencional, YO no soy convencional. Por eso, tengo que enfrentarme todos los días a miradas de reojo, conversaciones a mis espaldas especulando sobre mi vida privada, comentarios incrédulos y mal intencionados. Tengo que aguantar en muchas ocasiones que la gente me arroje a la cara su estabilidad familiar, como si eso fuese un valor en si mismo. Tengo que tolerar (y lo hago con mucho humor) que haya listillas y listillos que hablen de “la falta de aguante que tienen las parejas de hoy en día, que se separan a la primera de cambio sin pensar en sus hijos”. En fin, qué sabrán ellos y ellas. Sumidos en sus prejuicios de lo que es la mujer, el hombre, la maternidad y la familia se creen con el derecho de dar lecciones y consejos nunca solicitados. Por supuesto que no estoy en posesión de la verdad absoluta, pero sí de mi verdad.

Mi maternidad es mía, es única, es peculiar (como la de todas y la paternidad de cualquier hombre). Por eso quise matar todos los roles impuestos, todas las máscaras que nos imponen: madre natural, madre maestra, mala madre, buena madre… todas. Yo soy madre, qué se le va a hacer. Fue por decisión propia. Tenía que hacerlo, mis deseos me empujaban a ello. Lo hice. No voy a decir que no me haya arrepentido en algún momento, aunque por supuesto quiera a mis hijos e hija con todo mi corazón. Pero imagino ser libre, haber tenido tiempo para dedicarme a mi carrera, a mis proyectos, a mis locuras en cuerpo y alma. Y eso es algo que pensamos muchas aunque pocas se atrevan a decirlo y algunas no toleren escucharlo (véase la polémica creada por el artículo de Beatriz Gimeno).

Un año después, me alegro mucho de haber comenzado este proyecto que me ha permitido expresarme y me ha aportado tantas cosas. Nunca pensé que conocería a tanta gente gracias a este blog, que nació para romper y construir sobre las cenizas. Para mí es un placer y un honor pertenecer al selecto Club de la Mazorca, lleno de luces, sombras y cariño (os quiero, chicas). Cierto es que la gente viene y va, pero toda persona que encuentras en tu camino te aporta algo, en un ciclo de aprendizaje constante.

No siento haber molestado. En el desacuerdo están los puntos de inflexión. El acuerdo ya lo tenemos, pero en el desacuerdo es donde se produce el progreso. Ya sé que el bando del positivismo a raudales no estará de acuerdo con esto: buen punto de inflexión. Me encanta ser positiva, pero nunca si eso supone asumir cosas con las que no estoy de acuerdo. ¿Y para qué están las redes sociales si no es para expresar puntos de vista, conocer los de las demás y entrar en debate? Para mí al menos.

Termino con estas dos canciones. La primera refleja la parte masculina de mi blog, que sé que algunas adoráis y otras muchas odiáis. La segunda refleja la parte femenina, las ganas de correr, de gritar y de encontrar mi sitio. Las dos están dedicadas a este sitio de mi recreo con todo el cariño. Y de regalo, un nuevo tipo de letra.

Dificultades en el aprendizaje de las matemáticas

Las matemáticas son una de las materias con las que andamos más a la gresca en el informe PISA. Está claro que, por lo general, no somos un país que se distinga por las buenas prácticas en la enseñanza de las matemáticas y eso conlleva muchas dificultades a la hora de aprenderlas, asimilarlas y ponerlas en práctica.

Pero hoy no voy a hablar de las dificultades del aprendizajes debidas a los métodos caducos y trasnochados de enseñanza. Voy a acercarme a las dificultades del aprendizaje matemático que pueden tener su origen en las peculiaridades del cerebro de las personas que aprenden. Estas dificultades pueden ir ligadas al procesamiento que se hace del código numérico como código notacional, y entonces pueden ir de la mano de las dificultades de lectura (dislexia con dificultades matemáticas asociadas) o, por el contrario, estar restringidas a las competencias numéricas (concepto de número, representaciones de numerosidad, dificultades con los hechos numéricos, etc.) Como sé que esto os empieza a sonar a chino, voy a aclarar algunas cosas.

Las matemáticas tienen ciertos elementos en común con la lectura. Usan un código notacional numérico (1, 2, 3… +, X, =, etc.) que implica, para el ser humano, el uso de procesos de pensamiento parecidos a los de la lectura y su código notacional alfabético (a, b, c, d, etc.). Este código notacional es un sistema simbólico abstracto que representa conceptos de la realidad. Al igual que las letras representan los fonemas del habla, los números representan cantidades. Y al igual que las palabras, los números deben ser “leídos”. Esto implica una recuperación de la memoria de las palabras que están relacionadas con los números. Hay niños que se atascan en este proceso y presentan dificultades para contar y para recuperar “hechos numéricos” (3+2=5 es un hecho numérico, por ejemplo) de su memoria. Y claro, si tienen problemas con la lectura, no entienden los enunciados de los problemas.

Pero también hay niños que, siendo buenos lectores y teniendo un buen desarrollo cognitivo en otras tareas, tienen dificultades matemáticas. Estos niños presentaría lo que algunos autores llaman “discalculia“, aunque ya sabéis que a mi me gustan poco las etiquetas y prefiero que se aporte una descripción del perfil de dificultades que presenta un niño o una niña antes que un diagnóstico global que puede abarcar dificultades muy distintas y que requieren distinto abordaje.

Estas dificultades matemáticas específicas se atribuyen a veces a diferencias en una zona del cerebro llamada surco intraparietal y en la que estaría situado el “módulo de procesamiento aritmético“. Consisten principalmente en problemas para comprender nociones del concepto de número muy básicas y para aprender hechos y procedimientos numéricos. Parece como si la persona careciese de intuición numérica. Son muy características las dificultades en la realización de procedimientos de cálculo: se observan estrategias de solución inmaduras con respecto a sus iguales, tiempos largos de resolución y muchos errores. En edades tempranas, de 3 a 6 años, estos niños pueden tener dificultades para contar y para comprender que un número es mayor o menor que otro. Aquí tenéis un artículo sencillo que describe estas dificultades.

Hay que saber distinguir estos problemas concretos de las dificultades que provienen de aspectos motivacionales: si la enseñanza de las matemáticas es tediosa, repetitiva y poco significativa para los niños y las niñas, estos pueden rechazar sin más realizar las tareas o implicarse en ellas. Pero también hay que tener en cuenta que, si presentan dificultades concretas, la forma de abordarlas debe ser diferente a la habitual y centrarse en la comprensión de las mismas. Los niños y niñas con dificultades matemáticas específicas (un 8% de la población aproximadamente) pueden verse sometidos a una presión social generada por una incomprensión sobre sus peculiaridades de procesamiento. Por lo tanto, es importante un diagnostico y un abordaje profesional de dichas dificultades.

Tenerte a mi lado

Corazón de Madera
Corazón de Madera

Hay días en los que me doy cuenta de lo afortunada que soy. Haber atravesado selvas y montañas y haber llegado por fin al valle fértil de tus brazos no es algo que pase todos los días. Y me sigue sorprendiendo, después de dos años a tu lado. Me sigue llenando de alegría y de ilusión haberte encontrado en mi camino. Fuiste muy valiente. Solo alguien muy especial se atreve a adentrarse en mi extraño universo. ¡Con lo cómodo que estarías tú ahora, sin tener que enseñar a cierto adolescente los entresijos de tus conocimientos, sin tener que discutir con cierta adolescente sobre el sexo de los ángeles!

Pero estás a mi lado y nos despertamos juntos cada mañana. Y comenzar el día con uno de tus besos es lo mejor que me ha pasado nunca. No necesito más… bueno sí, venga, ese café tampoco está mal. Esos desayunos de fin de semana que duran más de lo normal, cada uno en sus redes, haciéndonos compañía en nuestras tareas son un placer. Pero esas sobremesas de conversaciones besuguiles con los mellis, esos paseos en bici con los hermanastros gemelos en busca de tortugas y otros habitantes del río son tan buenos como nuestros días en paz, solos en casa comiendo a las 5 y acostándonos a las 4.

Bueno, que yo solo pasaba por aquí para decirte que tenerte a mi lado es de las mejores cosas que me han pasado en la vida. Las alegrías son más grandes y las penas duran menos. Amor, compañía, apoyo, risas, sexo.. ¿Qué más quiero? No cambiaría de ti ni el más mínimo detalle de ninguno de tus átomos.

LA ESTRATEGIA LO ES TODO

Ajedrez multicolorComo ya sabréis, lectoras y lectores de mi blog, tengo una hija y un hijo adolescentes que son mellizos: Phanton y Brigitte Killer (por orden de nacimiento). Lxs dos son listxs, lo que demuestra su buena calidad genética y la esmerada educación que han recibido. Pero solo uno de ellos es estratégico. Brigitte es brillante, usa procesos de pensamiento complejos y te los planta en la cara a la primera de cambio. No deja pasar una: es una acalorada defensora de los derechos humanos. No se te ocurra decir delante de ella, ni siquiera en broma, que alguien es feo o tonto; esgrimirá cientos de argumentos para hacerte sentir fatal y te demostrará que tus comentarios son una conducta denigratoria hacia los demás por su aspecto físico o sus competencias y habilidades.

No le falta razón, pero le pierde el exceso de implicación emocional que invierte en sus batallas (la que a las suyas parece, honra merece). Hace unos días tuvimos un claro ejemplo de las diferentes estrategias que ambxs hermanxs usan para conseguir las cosas. Durante este curso y el pasado hemos vivido varias jornadas de huelga  estudiantil en contra de la LOMCE. Mis hijxs, defensores de la enseñanza pública, han querido unirse a todas ellas. Yo les apoyo, por supuesto. Siempre he ido a escuela pública y mis hijxs son estudiantes de la pública. Pero les exijo que sepan quién convoca la huelga, el motivo de la misma y que debatan con sus compañeros y compañeras la necesidad de hacerla. Pues bien: esta vez parecía que lo tenían todo atado y bien atado. Últimamente yo protestaba mucho porque no cumplían la última condición, pero esta vez llegaban tan contentos del instituto esgrimiendo la bandera “hemos hablado entre todos y hemos decidido hacer huelga”. Sin embargo, no supieron responder a las dos primeras preguntas, el quién y el por qué.

Y es que esta era una huelga un tanto atípica. Era una huelga regional convocada por organizaciones estudiantiles que no eran sindicatos (las huelgas solo pueden ser convocadas por sindicatos, a no ser que la ley haya cambiado), y para protestar por el estado de la universidad regional. A mí me habían llegado rumores de que la huelga se había convocado con la idea de que el día 19 era fiesta en otras comunidades y no en la nuestra. ¡Cómo nos vamos a perder un día de fiesta! Bueno, aunque no creo que esa fuese la motivación principal de los estudiantes convocantes, sí que era un argumento usado por los no convocantes.

Por lo tanto, les dije que tendrían que ir a clase, que no quería que hiciesen huelga. En ese momento Brigitte montó en cólera. Ella y yo discutimos. Mientras, Phanton permanecía callado. “A mí no me metas en el mismo saco” fue su única frase. Al día siguiente, los dos se fueron al instituto, unx de ellos con cara larga y de malas maneras. Phanton se despidió con un beso: “Adiós, mamá”.

A las 8:22 de la mañana recibo un whatsapp de Phanton:

– P.: Mamá

– MK: Qué

– P: Solo hay 7

– MK: Pues qué se le va a hacer. No es una huelga normal, no la convoca ningún sindicato.

– P: (Me envía una foto del cartel convocando la huelga)

-MK: Que ya lo sé cariño, pero no es un sindicato

– P: Bueno. Clases particulares.

– MK: ¿Está ahí Brigitte contigo?

– P: Si

– MK: Anda, veniros para casa si queréis, pero solos NO podéis a la mani. VENIROS A CASA. Nada de mani.

– P: OK <3 <3

Al rato llegó Phanton a casa sin Brigitte.

– MK: ¿Y tu hermana?

– P: Ha dicho que se quedaba por su dignidad

Y así fue como Phanton, siendo estratégico y canalla, consiguió su objetivo, mientras que Brigitte, por su dignidad, pasó toda la mañana en el aula de convivencia con los estudiantes a los que sus padres y madres no les habían dejado hacer huelga. Tengo dos moralejas para esta historia: 1) La estrategia es mucho mejor que la vehemencia y 2) Las madres nos dejamos camelar con cuatro arrumacos y no aprendemos a ser consistentes con nuestras decisiones así pasen 20 años. Yo, por supuesto, hubiese hecho lo mismo que Brigitte.

EL APOCALIPSIS ZOMBI

Princesa zombiCada vez que veo una película o serie de zombis pienso: ¿qué tenía en la cabeza el que los inventó?. Muertos vivientes con ansias de carne y vísceras. Difuntos que, aun siendo llorados, hay que matar por segunda vez. Carecen de malicia, aunque su único objetivo sea comerte y no sienten dolor ya les golpees o les arranques un brazo. Son zombis.

Cuando aprendes a manejarlos pueden llegar a ser dóciles como corderos. Te camuflas entre ellos restregándote olor a muerto, o les cortas los brazos y les rompes la mandíbula inferior para que no puedan morder ni agarrar. Se convierten en tus siervos. Pero si bajas la guardia, si dudas, si sientes compasión, o simplemente son demasiados, te conviertes en uno de ellos o ellas (¿tienen género los zombis?).

Son una metáfora de la raza humana devorándose a si misma. Lo peor de la apocalipsis zombi es comprobar que los que no lo son, son infinitamente más peligrosos que ellos. Los zombis, cuando pasas el primer momento de terror, son fácilmente controlables y eludibles. Sin embargo, los humanos son seres despreciables que te roban, te torturan o te meten un tiro entre ceja y ceja a la primera de cambio. Hay incluso quienes usan a los zombis como arma: los agrupan en manada y los lanzan contra sus víctimas para que huyan asustados o simplemente para que perezcan devorados.

Aunque su origen esté en la cultura haitiana y el vudú, los zombis no dejan de ser un concepto difundido por los EE.UU.: su forma de ver la sociedad está presente en cada escena de una película de zombis. Siempre tiene que haber una jerarquía y solo sobrevive el más fuerte: es la selección natural. Nada de una sociedad horizontal e igualitaria, eso es un despropósito. Para que la cosa funcione, tiene que haber un jefe. Los yankis, que son como son, lo hacen verbalmente explícito y se preguntan “¿Quíén es el jefe?” Y los aspirantes y su séquito entran en una especie de contienda que se resuelve atendiendo al que tenga más poder. El que tiene más seguidores o más recursos, “gana las elecciones“. En nuestro país seguramente eso se resolvería de manera no verbal y usando estrategias de machaque psicológico hasta que uno de los dos contendientes ceda y deje el poder al otro. Una “divinización” en toda regla. 

El objetivo final en una apocalipsis zombi es la supervivencia. El problema es que el ser humano se ha empeñado en que para que sobrevivan unos tienen que morir otros. Y, por supuesto, que los buenos, los tontos y los débiles mueren siempre. Y se convierten en zombis, claro. Hay humanos que, para no ser pasto de los zombis o porque tienen intereses ocultos, se unen a los domadores de zombis y hacen pandilla. Usan a los zombis para masacrar a los humanos que van en contra de sus intereses.

Los humanos que manejan a los zombis rara vez dan la cara. Dejan que esos seres sin alma hagan su trabajo. Mientras, los humanos que solo luchan por sobrevivir y que son del bando de “los buenos” van haciéndose cada vez más desconfiados, van aprendiendo técnicas nuevas para salir adelante, van cambiando de estrategias y cada vez llegan más lejos. Puede ser que un día, estos humanos buenos se unan. Entonces, su misión más difícil no será acabar con los zombis: la inteligencia es la mejor arma de los humanos contra ellos. Lo más complicado será acabar con los humanos que inocularon el virus para generar la zombificación por primera vez, con la esperanza de tomar el poder sobre la especie y hacerse dueños únicos de sus riquezas.

Una simple metáfora del mundo tal y como lo conocemos.

UN APEGO EXCESIVO… O ALGO PEOR

Niño durmiendo
Niño durmiendo

En este vídeo emitido por A3 TV el 13 de marzo de 2014 podemos ver una “noticia” que habla del sueño de los niños. El título,  “más de la mitad de los bebés padecen problemas de sueño” nos trae a la cabeza a un montón de niños insomnes dando vueltas en sus cunas… ah NO, espera, ¿que los bebés en realidad tienen que dormir toda la noche de un tirón? Vaya, parece que nos han tocado todos y todas las bebés del 50% insomne.

En este minireportaje salen dos personas hablando como expertos sobre el sueño de los niños, un hombre y una mujer. En ningún momento se nos informa por qué estas personas hablan con tanta autoridad sobre el sueño infantil. ¿Serán pediatras? ¿psicólogos? ¿padres, al menos? No lo sabemos, pero hablan con gran desenvoltura sobre las características del sueño infantil y nos dan consejos para paliar la desinformación a la que sometemos a nuestros hijos sobre CÓMO SE DUERME. A ver ¿es que no os habéis enterado de que incluso los primates enseñan a sus monitos a dormir?… Ah, ¿que no? Vale, es que yo creía que, como lo habían dicho dos que parecían expertos, sería verdad.

Tampoco se nos informa a lo largo del reportaje sobre las fuentes de toda la información que nos están dando. ¿Se han realizado estudios para saber cómo es el sueño normal de un bebé y cómo el deficitario? ¿Se ha indagado en las causas de estos problemas de sueño? Porque afirman con mucha soltura que los niños duermen mal por culpa de la vida desordenada de los padres, que no son capaces de generar rutinas a lo largo del día. Lo que me pregunto es cómo dormían los bebés de los cazadores-recolectores, todo el día vagando de aquí para allá para conseguir comida, sin un lugar fijo en el que dormir… todos insomnes, pobres.

De acuerdo con McKenna y colaboradores, que me merecen mucha más confianza que los expertos sin nombre del vídeo, la forma habitual de sueño de nuestros ancestros ha sido el colecho. La razón es de tipo biológico: los bebés humanos necesitan el cuerpo de su madre para regular sus funciones durante el sueño, además de tener a su disposición su único alimento: la teta. Además, estos autores atribuyen los elevados índices de muerte súbita en nuestra sociedad a la ruptura de las costumbres naturales de sueño y alimentación. El colecho y la lactancia materna, en este sentido, previenen la muerte súbita, no la provocan. Es cierto que hay que tomar ciertas precauciones en situaciones de obesidad de alguno de los colechantes, o si alguno ingiere alcohol, somníferos u otras drogas. Pero no hay datos que demuestren que en el resto de los casos exista riesgo de muerte por aplastamiento del bebé, como sugiere muy alarmada la “experta” del vídeo.

En cuanto al apego excesivo que dicen puede producir el dormir con los niños en la misma cama, tampoco nos dan datos al respecto. ¿Pretenden que en el siglo XXI nos creamos a pies juntillas todo lo que nos dicen sin que intenten demostrárnoslo siquiera? En primer lugar ¿qué es un apego excesivo? Yo he oído hablar del apego seguro, que es el que desarrolla un niño con una o varias figuras que le cuidan de forma constante a lo largo del tiempo, y luego de otros apegos que se consideran menos sanos, pero nunca, en ningún estudio he visto mención a que una de las causas de estos apegos patológicos sea el colecho. Y tampoco he oído hablar de “apego excesivo” en ninguna teoría o trabajo experimental. Por otra parte, si como ya he dicho, el colecho era la forma habitual de dormir de nuestros pequeños ancestros, ¿cómo sobrevivieron a esa incapacidad para independizarse de su madre, estando como estaban todo el día pegados a ella?

Los medios de comunicación deberían informarse un poco más antes de soltar este tipo de documentales al aire. Me da la impresión que este fue un pequeño reportaje de relleno al que no le dieron mucha importancia. Sin embargo, la tiene. Imagínense cuántos padres y cuántas madres estarán pensando ahora si su bebé tiene problemas de sueño, sintiéndose culpables porque le meten en la cama cuando llora por la noche, forzando al bebé a dormir en la cuna y explicándole que se tiene que dormir porque es de noche. Hay mucha información al respecto que nos habla de los beneficios del colecho, que arroja luz sobre la maduración del sueño infantil y de la adaptación progresiva a los ritmos circadianos. Por favor, antes de hablar, estén seguros de que lo que dicen es mejor que el silencio.

EL SERVICIO DOMÉSTICO

Mary Poppins
Mary Poppins

Esta entrada es un homenaje a esas mujeres sin las que nuestra vida sería mucho más difícil.

“- Yo en el 93 he trabajado en La Moraleja y ahí he tenido la humillación más grande de mi vida, que no la puedo olvidar. Al llegar ahí la señora me dice que por qué las filipinas exigimos sueldos si en nuestro país se mueren de hambre y allí las profesionales ganan sólo 10.000 pesetas al mes. Pero yo le digo que yo vivo en España y para pagar ese precio tiene que ser alguien que viva allá. Bueno, esta señora me engañó durante mucho tiempo, dijo que estaba tramitando mis papeles y resulta que los tenía en su tocador. Cuando me enteré me fui de su casa y resulta que estaba ilegal, ¡después de veinte años en España!.” (Fragmento de entrevista tomada de este estudio del colectivo Ioe)

Siempre relegado al ámbito de lo privado, el trabajo doméstico ha sido responsabilidad de la mujer. Cuando, en el primer mundo, algunas mujeres hemos ocupado una posición en el ámbito público, el ámbito privado ha quedado desierto, a veces por la falta real de co-responsabilidad con nuestras parejas, otras veces simplemente porque la carga laboral nos deja a los dos fundidos para ocuparnos de las tareas del hogar. Por eso, muchos hogares tienen que acudir a los servicios de mujeres que vienen a nuestras casas a ocuparse de estas tareas y a cuidar de nuestros hijos (dejamos a un lado las familias pudientes que, históricamente, han tenido personas a su servicio toda la vida).

Las mujeres que trabajan en nuestras casas han heredado la carga de desprestigio que conlleva el trabajo doméstico. Así, tenemos una cantidad de términos despectivos para referirnos a estas trabajadoras que, a lo largo de las décadas, se han mantenido con más o menos éxito: criada, chacha, fregona, sirvienta, etc (el de Miss solo lo he escuchado recientemente). Son muchos los estudios que exploran la situación de discriminación y desprecio que sufren en su lugar de trabajo. Lo que no debía ser otra cosa que una relación laboral se convierte en una relación de superioridad-inferioridad que es más típica de las situaciones de esclavitud que de una relación empleador-empleado.

Estas mujeres me/nos han ayudado a sostener mi hogar en distintas ocasiones. Han cuidado de mis hijos e hija, han planchado nuestra ropa, han ordenado nuestro desorden, han hecho nuestras camas. La confianza y el respeto mutuo es imprescindible cuando una persona entra en tu casa a trabajar y realizar las tareas que tú no puedes asumir. Entran en tu espacio privado, sostienen a tus criaturas, les visten, les cuidan y les dan de comer.  Además de trabajo hay, en muchas ocasiones, cariño. Por eso, cada vez que oigo o leo a alguien hablando de una mujer empleada del hogar en términos despectivos, humorísticos o denigrantes, me siento mal. Por mucho humor y sarcasmo que alegue la persona que hace la gracia, me siento y me sienta fatal. Creo que nadie tiene que aguantar ese trato, ni por delante, ni por detrás.

Mujeres, trabajadoras, eficientes o no, como cualquier trabajador o trabajadora, merecen, como todas las personas lo merecemos, RESPETO. Yo quiero darles las gracias por estar ahí cuando las he necesitado, que aunque el trabajo sea remunerado, y como dice una de las piezas de nuestro rico refranero, “es de bien nacidos ser agradecido.”

 

 

MI DOULA

Criando Juntas
Criando Juntas

Cuando llegué a VillaSpringfield estaba perdida y desorientada. Cuando Vampi Killer decidió que yo sería su mamá y mi barriga empezó a crecer, tuve claro desde el primer momento que ese niño no nacería en el hospital. Quería saber cómo era un parto de verdad, de los de todos los siglos anteriores a la aparición del intervencionismo médico. Y como el deseo es el primer paso para conseguir algo, mis ojos se posaron un día en un pequeño cartelito pegado en la puerta de una tienda:

DANDO VIDA. YOGA PARA EMBARAZADAS.

Algo me dijo que ahí estaba la solución. Llamé a ese teléfono, que desde entonces está en la lista de mis contactos más preciados y me contestó una voz dulce que todavía resuena en mis oídos. Había oído hablar de las doulas, esas maravillosas mujeres que dedican su tiempo a acompañar a las embarazadas para preparar su parto, que las sostienen en los momentos de duda e incertidumbre, que las cuidan y miman como hacían las antiguas comadres cuando el mundo era más mundo que ahora.

De la mano de mi Doula, descubrí que era dura la lucha para tener un parto respetado. Que un plan de parto no bastaba para que te tomasen en serio. Que la batalla podía llegar a ser encarnizada si decidías gritar en voz alta que no querías un parto medicalizado, que no hacía falta la oxitocina para parir, que la epidural no entraba en tus planes, que no querías que se llevasen a tu bebé para limpiarlo nada más nacer, que lo querías pegado a tu pecho, y que nadie tenía derecho a negarte ese momento. Ah, y que deseabas que tu vulva permaneciese intacta, sin cortes innecesarios que podían dejar secuelas de por vida.

Mi doula me descubrió a la matrona que atendería mi parto. De su mano, conocí a la mujer que me ayudó a traer al mundo a mi pequeño Vampi Killer, que nació ante los ojos de su familia en el salón de casa. Mi amiga estuvo allí toda la noche. Vampi llegó al mundo a las 4 de la mañana, orondo y rollizo, con sus 3,700 y sus ansias de teta. Ella me apoyó, me acarició, grabó en vídeo todos y cada uno de los momentos intensos vividos aquella noche. Sus manos y su sonrisa me/nos acompañaron en todo momento.

Nunca olvidaré su presencia, sus palabras, su acompañamiento, su fuerza, su energía. Su pasión por todo lo relacionado con la maternidad es apabullante. Esta mujer tomó una decisión: quería ser matrona. Y durante estos años ha luchado incansablemente por lograr su objetivo. Primero estudió enfermería (y tuvo a su preciosa segunda hija, cuyo nacimiento tuve el honor de presenciar), y ahora está cursando sus estudios de matrona. Las mujeres que “caigan” en sus manos serán afortunadas, porque traer vida al mundo es la vocación de mi amiga. Para ella, ayudar a dar vida es un proyecto sagrado, como lo debería ser para cualquiera que se dedicase a este oficio.

Amiga, hoy es tu cumpleaños. Me siento muy afortunada de haberte conocido y de que estés en mi vida. Cuando termines tus estudios de matrona, quiero que lo celebremos por todo lo alto. Eres una de las mujeres más bellas y más fuertes que nunca he conocido. Te mando desde aquí mi homenaje y mi deseo de que todos tus sueños se hagan realidad. Te quiero con todo mi corazón.

20140307-124458.jpg
MI DOULA

APRENDIENDO A HABLAR

Madre hablando a su bebé
Madre hablando a su bebé

El ser humano tiene una capacidad innata para aprender a hablar. La teoría clásica de Chomsky nos atribuye un Mecanismo de Adquisición del Lenguaje (MAL) innato que, ante la exposición al lenguaje, construye estructuras gramaticales a partir del input lingüístico. Más adelante, Bruner plantea que el MAL no es nadie sin el SAAL (Sistema de Apoyo a la Adquisición del Lenguaje). El SAAL está constituido por el contexto que da significado al lenguaje, así como la forma en que las personas apoyan a los nuevos miembros de su cultura en el aprendizaje de su lengua. Por lo tanto, los dos elementos fundamentales para que un niño o una niña aprendan a hablar son su preparación biológica para hacerlo y las situaciones construidas por su cultura en las que participan y aprenden.

Los niños y las niñas empiezan su aprendizaje desde su nacimiento. Su organismo está preparado para atender a las caras de las personas que les rodean: las caras son uno de sus estímulos preferidos. Si un bebé de dos meses tiene que elegir entre mirar a una cara u otro objeto, elegirá la cara. Esto le permite estar centrado en el estímulo del que más información valiosa va a obtener en estos primeros meses de vida: las caras hablan.

Cuando tienes un bebé por primera vez, piensas que es imposible que alguna vez llegue a hablar. Es tan complejo el lenguaje y tan pequeño el ser que tenemos entre nuestros brazos que se nos hace difícil imaginar que algún día se dirigirá a nosotros con un lenguaje coherente. Esta percepción se agudiza cuando la gente de nuestro entorno empieza a decir cosas como“¿Pero todavía no habla? Pues Pepito cuando era como él/ella ya recitaba a Machado haciendo el pino sobre la mesa del comedor.” 

Pero al final, la mayoría de los niños y niñas hablan. Bueno, al final no. El aprendizaje es paulatino, día a día, y nunca se acaba. Pero lo que hay que tener en cuenta es que el ritmo de aprendizaje, sobre todo durante los primeros cinco años, es diferente en unos niños y otros. Además, todo lo que ocurre antes de que el niño sea capaz de producir un discurso coherente, prolongado e inteligible es MUY IMPORTANTE. Desde los primeros balbuceos, que constituyen la preparación del sistema articulatorio y el entrenamiento inicial para construir los fonemas, hasta las palabras dichas con lengua de trapo y las primeras frases, primero de dos palabras, luego de tres, y así sucesivamente, cada paso en el aprendizaje es un hito esencial para construir el sistema lingüístico.

Una de las cosas que me parecen más curiosas y fascinantes en el desarrollo del lenguaje son las proto-conversaciones. Trevarthen, en los años 70, estudió este curioso fenómeno en el que un bebé y un/a adulto/a se enzarzaban en interacciones que, sin estar compuestas por palabras, tienen ya el formato de conversación: estructura de turnos en la que primero interviene uno y luego otro, para entendernos. En este vídeo se observa claramente la proto-conversación entre una madre y su bebé:

Muchas madres y muchos padres preguntan: ¿qué tengo que hacer para que mi hijo/a aprenda a hablar? Pues muy sencillo. Hablarle. Hablarle mucho. Hablarle en toda circunstancia y situación. Comunicarse con él, contarle lo que está pasando, lo que estamos haciendo. Cuando le cambiamos el pañal, le bañamos, le sacamos a pasear: hablarle y comunicarnos con él. Es el único requisito para que un ser humano aprenda a hablar. Y no vale el “es que no me entiende”. Tu háblale, seguro que entiende mucho más de lo que te imaginas. Cuando le hablas, gesticulas, le implicas en las situaciones comunicativas, le estás ofreciendo una herramienta única para dar sentido al mundo que le rodea.

¿Y qué sucede si surgen dificultades en el aprendizaje del lenguaje? Bueno, ese es tema para otra entrada, pero básicamente la respuesta es la misma. Quizás debamos ofrecer apoyos que en otras condiciones no haría falta ofrecer, pero estos apoyos siempre irán dirigidos a favorecer la construcción de un sistema lingüístico que permita al niño o a la niña, en última instancia, comunicarse con sus semejantes de una manera óptima. Y como la comunicación nunca es cosa de uno, sino como mínimo de dos, esos apoyos deben ser generalizados a los entornos en los que el niño convive con sus semejantes. Por eso, cuando no entiendes a un niño que se intenta implicar en una interacción contigo, recuerda que la comunicación es algo que se construye entre dos. No le dejes con la palabra en la boca.