LAS MADRES 2.0

Las madres 2.0 tenemos mucha suerte, no sé si os habréis dado cuenta. Si mi madre hubiese tenido Facebook (FB)…  Bueno, si mi madre hubiese tenido FB no sé si yo estaría aquí: se hubiese olvidado de alimentarme, las sartenes hubiesen salido ardiendo, habría tenido muchísimas crisis nerviosas a cuenta de las discusiones internaúticas con sus amigas y estaría como loca espiando todas las cuentas de mi padre en las redes sociales. Ahora que lo pienso, menos mal que no había internet cuando yo era niña.
Pero vayamos al grano: tú y tus amigas 2.0, esas conversaciones nocturnas, esos saraos a media noche, esas risas en jajajaja, esas Jam Book Sessions (JBS). Qué placer.Vamos de una red social a otra picoteando, con tres chats abiertos en el FB y el wassap ardiendo. El otro día, mientras chateaba con una amiga, apareció en la pantalla del Iphone un wassap de una de nuestras comadres en el grupo de crianza. Paso a transcribir nuestra conversación:
 MK. Vamos a ver qué dice… Uf, es un vídeo,
qué pereza
A.  Será un vídeo de frasecillas
MK. Oye…. ¿Les ponemos un vídeo porno?
A.    Jajajaja, noooooooo
MK. Imagínate, la Lola cambiando de tema: “Ejem ejem,  ¿alguien tiene un sacaleches?”
A.    Que no se lo pongas tía
MK. Venga nena, no seas muermo. Le ponemos el trailer de Game of Thongs y verás cómo se les arregla el cuerpo.
A.   Joe, ayer la pobre Silvia puso ese vídeo sobre la amistad y nadie contestó. Cri cri cri en el wassap, qué putas somos…
Las madres 2.0 son la prueba más real de que los medios culturales amplifican lo que ya existe (el patio de vecinas en este caso) y aparecen nuevas posibilidades de comunicación antes no imaginadas. ¿Qué sería de nosotras sin poder lanzar esa pulla certera en el muro de nuestro FB o en la entrada de nuestro blog? No sé, por ejemplo, cambias tu foto de perfil y te pones sonriente pasándotelo genial en la comida con tu amiga A. y entonces aparece un comentario de tu amiga B. :“Estabas mucho mejor en la otra foto”. Y acto seguido, tu amiga C., que se lleva bastante mal con tu amiga B. comenta: “Un abrazo, guapísimas”. Y va A. y le da al megusta en todos los comentarios. Y a partir de ahí se produce un silencio significativo, y salta el chat de A. (las nuevas burbujitas del FB son monísimas) y se comenta la jugada.
Por no hablar de los chats de a 5 más las combinaciones de dos a dos. Si no sabéis a qué me refiero es que no sois machacas del FB.
Chat a 5
A. ¿Qué tal el día chicas?
B.  Ufff, estoy machacá. No he parado en todo el día.
C.  Venga queridas, que ya queda poco para el finde
D.  ¡¡Holaaaa!! Ahora vengo, que estoy durmiendo al peque.
E.  Yo ya estoy, ¿qué vais a hacer el sábado?
Y tras esta inocente conversación…
Chat a 2 A
A.  Ya está B.con que trabaja mucho. Pero si tiene a los niños todo el día con su madre. En mi casa la quería ver yo.
C. Ya ves… ahora nos contará todas sus peripecias. Corta pronto que quiero contarte lo de Pichurri.
Chat a 2 B
B. Hola nena, ¿quedamos el sábado para comer? Pero sin estas, que son un muermo.
E.  Vale, en mi casa, que ya hemos abierto la temporada de piscina. ¡¡Risas y cervecita!!
Chat a 5
D. Chicas, ¿seguís ahí?
Y es que las mujeres somos monógamas para algunas cosas, en especial para las amigas. Y los celos 2.0 son muy malos. Por eso me gustaría que mis amigas tuvieran una cuenta de Twitter, que eso es más al revolquéo plural y multicultural. Pero bastante me costó que entrasen en FB y en Wassap.
En fin, las madres 2.0 tenemos mucha suerte. Hemos creado nuestro propio universo de fans y followers. Es verdad que hay muchas firmas y muchos firmantes frotándose las manos con los beneficios que generamos. Pero somos un lobby… o un lobito, no sé. Lo que somos es un importante grupo de consumo, ya sea en el mundo de Baby Johnson o en el de Biocultura. Pero lo somos. Por tanto, hoy desde aquí prometo no volver a consumir ningún producto dirigido al grupo diana maternal y hacer un blog sostenible, además de piratear todos vuestros libros.
Nos vemos en la blogos-madre-esfera.

BEST BLOG AWARD Y EL PASO PREVIO A LA CUENTA DE ASK

Quiero agradecer a Mónica Palenzuela, de Diario de una mamá… inexperta, que se haya fijado en mí y me haya otorgado otra de esas insignias rositas que quedan tan monas en el blog de una Killer. 

Es encantador, chicas, pero no, no me vais a convencer: nunca llevaré a mi niña a Princeland O_o OMG, WTF, RTFM please…
Pero como ME ENCANTA que me hagan preguntas (ya conocéis mis problemas con el narcisismo), allá van mis respuestas.

1- ¿Qué te aporta escribir tu Blog?


Escribir este blog me aporta la posibilidad de poder expresarme con libertad sobre un tema del que surgen todos mis conflictos. Convertirme en Mother Killer me permite sublimar mis instintos asesinos.

2- ¿Cómo definirías a las madres de hoy en día? 

¿Sinceramente? Unas petardas que le dan demasiadas vueltas a las cosas y que hacen de la maternidad su razón de vivir. No, en serio, la maternidad del S. XXI es un fenómeno altamente contradictorio: somos profesionales, trabajadoras, cosmopolitas, pero las condiciones en las que criamos no acompañan a esta merecida liberación femenina. Así que nos hemos echado a los hombros tareas y más tareas y poseemos un yo ideal inalcanzable: la formadísima y feliz madre de x retoños que todo lo controla… hasta que pierde los nervios intentando llegar a la excelencia en todos sitios.

3- Si te concedieran un premio como madre, sería a “La mamá más….”

Killer, sin duda

4- Si te pudieras escapar sola, ¿a dónde lo harías?

Me encantan esas cabañas de madera al borde de un lago en un bosque desierto. Un embarcadero de madera, el ulular de los buhos por la noche, y tirarme escribiendo tres meses. Pero, por lo que he visto, todas las películas que se desarrollan en un entorno así acaban bastante mal. 


5- Un libro

Hubo un libro que me impresionó muchísimo: Una mujer en fuga. La biografía de Carmen Laforet, de Anna Caballé e Israel Rolón. Impresionante, os lo recomiendo.

6- Defínete a ti misma en tres palabras

Soy-una-Killer
7- El mejor consejo que te han dado

“Déjalo estar” … Pero nunca lo he seguido. 

8- Una canción

Uy, esa es muy difícil. Pero vamos a intentarlo…

 


9- Un rincón para perderte
 
Un hotel en medio de la nieve, en un paraje inhóspito. A la puerta, un gran laberinto de setos verdes. El hotel está poblado por un personal retro y los huéspedes no hacen ruido. Algo así: 



10- El mejor momento del día

 La noche, cuando (casi) todos se han acostado y yo puedo disfrutar de mi soledad en buena compañía. 

11- ¿En qué te ha cambiado la maternidad?

 En todo. Hay un antes y un después. Ell@s te hacen crecer más deprisa. Sin ellos no sería Mother Killer. 

Y aquí viene la parte más difícil de cumplir: los 11 blogs… 11 NADA MENOS. Me queréis hacer leeros, lo sé. Me queréis llenar la cabeza de colechos, porteos y mamonadas de esas. Las sutiles, las etéreas, las madafaca, las estrellas del blog… pero vale, recojo el guante. Vamos a ver: 

1. CON M DE MAMÁ 





NORMAS DEL PREMIO
1. Nombrar y agradecer el premio a la persona que te lo concedió y si aún no sigues su blog, debes hacerte seguidor.

2. Hay que responder a estas 11 preguntas, que son las que yo quiero que respondáis:

a) ¿Para quién escribís con más frecuencia en vuestro blog? Me refiero a esa persona que tenéis en mente cuando escribís
 b) ¿Habéis tenido alguna vez un disgusto por algo que hayáis escrito? 

 c) Una canción de mañana y otra de noche que te representen.
 d) Tu serie favorita
e) ¿Cuántas veces lo haces a la semana? Escribir en el blog, digo.
f) ¿Qué te hubiese gustado ser de mayor?
g) ¿Qué es lo que más echas de menos de tu anterior vida (cuando no tenías prole)?
h) ¿Cuál es tu disfráz favorito?
i) ¿Crees en el instinto maternal?
j) ¿Qué le dirías a Wert sobre la LOMCE?
k) Acabemos con una cita de tu autor favorito:


3. Debes conceder a 11 blogs que te gusten (tienen que haber empezado hace poco y tener menos de 200 seguidores).
4. Hacer 11 preguntas a las que deberán contestar tus premiados. 
5. Informar del premio a los premiados.
6. Visitar los blogs de los que han sido premiados junto contigo.
7. Evita mandar el premio al blog que te lo concedió a ti, para que la cadena no se rompa.

¡¡ENHORABUENA!! (A currar, jajajaja)

VAMOS, QUE HAY PREMIOS: DARDOS

Soy una malqueda, he estado toda la semana publicando sobre la religión y las madafaca y he dejado de lado a las queridas mamás blogueras que reconocen que les gusta este petardeo de blog catártico y existencial. Mi desconocida pero querida Con M de MAMÁ considera que transmito valores culturales, éticos y personales. ¡¡Gracias Noni!! Espero no decepcionarte.

Y ahora viene lo más difícil, la selección de blogs para el premio Dardos.Con vuestro permiso, he escogido solo 5, porque escoger 10 me supone un trabajo monumental que todavía no he hecho. No, de verdad, picoteo pero no profundizo. Así que estos 5 blogs han sido picoteados y creo que merecen el premio Dardos: 

1. Mamá por Bulerías. Una impresionante mujer de 21 años.

2. No es país de madres, o la aventura de ser madre en un mundo que se desmembra.
3. Un millón de silencios, lleno de sensibilidad hacia el mundo de la diversidad funcional.
4. La Lonely Mamá, un blog digno de explorar, intenso y con conciencia. 
5. Mamá es bloguera, porque hablar de ciertos temas es duro y lo hacéis muy bien.

Un abrazo, Noni. Nos vemos en la red.

Blogueras madafaca.com

Hoy ha nacido un nuevo neologismo: el de bloguera madafaca: “Dícese de esa mamá que, habiendo aparcado convenientemente a sus retoños, escribe entradas de blog pa dapoculo al personal.”

Yo me reconozco un poquito madafaca, pero deduzco, por la cantidad de comentarios en mi blog, que no lo suficiente. Una verdadera madafaca es aquella que provoca tal malestar que el Twitter madridista hierve durante al menos dos o tres días. Yo, sin embargo, soy una Mother Killer, y como tal, mi propósito es matar a todas y cada una de las madres. También a las madafaca.
Deduzco que este tipo de madres tienen un problema: quizás esa curiosidad por saber qué se siente al portear y al amamantar a un bebé las lleva como sublimación de su deseo a arremeter contra las que lo hacen. O bien la culpa las corroe: han oído que otras mamás hacen cosas que son superbeneficiosas para sus bebés y ellas no lo han probado nunca. La única salida que les queda es demostrar con todas sus fuerzas que son todo patrañas esotéricas. 
Las madafaca, no obstante, son madres al fin y al cabo. Solidaricémonos con ellas, mandémosles energía bloguera y, con el tiempo, se apaciguaran  y dulcificarán. No intentes revolcar a una madafaca: es como darse contra un muro. Y siempre, siempre, ten en cuenta que hay un mundo más allá del madridismo (otro neologismo, lo sé), un mundo que ni se entera de toda la energía que desperdiciamos con estas discusiones baldías.

¿Por qué mis hijos nunca han ido a religión? (II)

Imagínense a esas alturas el lío que tenía yo. Dos potentes sistemas morales tirando de mí en direcciones contrarias. Uno me decía que nada dependía de mí, el otro que había que mover el culo para transformar el mundo. El primero me decía que amara a dios sobre todas las cosas y el otro que la religión era el opio del pueblo.

Luego vinieron el feminismo y el relativismo, y qué voy a decir que no se sepa, ya no quedaba sitio en mi repertorio moral para una Eva y un Adán castigados por comer del fruto del Árbol de la ciencia. Fueron expulsados definitivamente al rincón de pensar, junto con los mandamientos, los rezos, el fervor y todas esas cosas que seguramente estaban muy bien, no digo que no, pero yo no les encontraba mucha utilidad tal y como se estaban desarrollando las cosas.

Pero el tema es que,  cada vez que se me van de viaje, tengo un asunto que resolver o quiero conseguir algo, me queda ese impulso irrefrenable de rezarme una coplilla o de santiguarme de forma impulsiva (sé que tú, si si tú, la cotilla que no pone nada en el Facebook y lo lee todo, ahora te estás revolcando de risa). Lo que había absorbido desde pequeña está ahí ocupando su parte dominante en mi esqueleto.

A ver, que no tiene nada de malo ser incoherente, pero me fastidia que me hayan inoculado algo sin pedirme permiso. Me incomoda que hayan alojado en mí el concepto de pecado, culpa, infierno, castidad, en una etapa tan vulnerable como la infancia. Me hubiese gustado construir por mí misma el significado del mundo. Porque claro, como buena relativista, pienso que la realidad depende del marco desde el que te detengas a mirarla, y eso de que te incrusten uno del que no te puedas deshacer en tu vida, pues es una faena. No sé como sería mi realidad sin el concepto de DIOS.

Bien es cierto que todo lo que vamos aprendiendo son marcos y que si no me hubiesen impuesto el de la religión, habría otro sustituyéndolo. Pero ese marco… ¿no os parece ciertamente perverso? Domina todas las facetas de nuestra vida, desde la sexualidad hasta la forma de abordar la injusticia social, fundamentándose en la obediencia debida a un ser omnipotente y omnipresente. Vamos, no te dejas nada por controlar así.

En fin, que mis hijos nunca han ido a religión para que sean ellos los que elijan el marco desde el que mirar su realidad. Si me preguntan, yo les contesto; si quieren indagar, les doy los medios, pero  nunca les digo lo que tienen que pensar. Y os aseguro que la experiencia ha sido un éxito: han tenido una infancia sin el concepto de DIOS, de pecado, de culpa, de infierno. El día de jueves santo que me preguntaron por qué sacaban a esos muñecos disfrazados a hombros es cuando me dí cuenta de que eso es lo que había estado buscando: una ignorancia total del sistema.

¿Que van a ser unos ignorantes? A ver, en el mundo en el que vivimos, todo lo que quieran saber está a un solo click. Además, con todas las cosas que ignoramos en esta vida, creo que podrán vivir sin saber ciertos detalles escabrosos de la historia de la humanidad.

¿Por qué mis hijos nunca han ido a religión? (I)

Mi único recuerdo de una clase de religión es el que se desarrolla en un aula de primero de bachillerato. Éramos un grupo de chicas de 15 años, adolescencia revoltosa. Nunca me había planteado por qué éramos tan pocas en esa clase, creía que las chicas hacían pellas, lo que me parecía el colmo de aquello que estaba prohibido, aquello a lo que nunca me acercaba por una especie de rigidez moral que me ha acompañado durante toda mi vida.

De repente aparece en mi recuerdo la imagen de nuestro profesor de religión, un hombre joven, de espesa barba negra y pelo largo. Sus ojos denotaban tristeza y miedo y estaban vidriosos, los recuerdo muy bien. Llevaba sandalias de cuero marrón, una camisa blanca y un pantalón negro. Si no hubiese sido por su ostentosa inseguridad, nos hubiese parecido la mismísima encarnación de Jesucristo.

Ese hombre nos hablaba de Dios y nos hacía preguntas. No recuerdo lo sucedido en otras clases, no recuerdo nada, ni siquiera lo que decía el profesor. Pero recuerdo muy bien que en esa clase, algunas de mis compañeras empezaron a reírse de él. Le espetaban que ellas no creían en nada de lo que nos contaba, que se lo fuera a decir a otras, que vaya rollo tenían que aguantar.La situación era un tanto ridícula: un grupo de adolescentes increpando a un adulto que no tenía ningún recurso para defender su postura. Pero yo pensaba: “Ala, se la van a cargar y va a suspenderlas a todas. Pobre hombre, qué malas están siendo con él”. Pero claro, a final de curso no llegó la nota de religión, y empecé a entender porqué había tan poca gente en esa clase. Ya no tengo más recuerdos de ninguna otra clase de religión.

En esa época había otra controvertida elección: teníamos que decidir si cursar Hogar o Ética (sí, soy jodidamente vieja). Me bordé una mantelería de nosequé con una tela de nosecuantos de colores amarillos y ocres que nunca vio mesa alguna. No he vuelto a tocar una aguja de manera tan continuada en mi vida. Me pregunto qué tipo de conocimientos me perdí al no haber elegido ética, pero, sinceramente, prefiero odiar el bordado que los preceptos morales.

Sin embargo, y aunque fue a una edad más temprana, recuerdo como si fuera hoy mi primer día de catequesis, el sentimiento de “quiero más” que me embargó en los siguientes y una beatífica carrera bajo la lluvia pensando “ME HE CONVERTIDO EN SANTA”. Cómo respetábamos a ese cura (todavía recuerdo su nombre, del nombre de el profe de religión solo recuerdo que era feo). Niñas y niños de pueblo. Yo tenía 7 años.

He de decir que mi devoción no duró mucho tiempo. Fue mudarnos del pueblo a la ciudad y mis padres, con los que iba a misa todos los domingos, dejaron de hacerlo. Vaya decepción. Con lo que me gustaban a mí las canciones de misa, Alabaré alabaré alabaré… alabaré a mi señor, Señor, me has mirado a los ojos, sonriendo has dicho mi nombre y todo eso. Pero claro, con 9 añitos no iba a ir sola. Así que, excepto por un pequeño resurgir vocacional a los 13 años que duró más o menos 3 meses, aquello se fue apagando y empecé a descubrir (qué le vamos a hacer) el marxismo.

Próximamente: ¿Porqué mis hijos nunca han ido a religión? (II)