#VDLN 99: Choir of Young Believers (COYB)


COYB es un grupo danés que descubrí porque una de sus canciones aparece en el cover de una magnífica serie sueco-danesa que nos tiene enganchados: El Puente.Os la recomiendo, es una obra de arte llena de blancos y grises, con una reflexión sobre la diversidad funcional de lo más profundo que he visto en mucho tiempo y con una trama trepidante y sorpresiva. Pero no he venido a hablaros de la serie, si no del grupo. 

La canción del puente, Hollow Talk , es una maravilla que llama en seguida la atención. El grupo es peculiar, y ese chelo de fondo crea marca. La canción no hay quien la entienda, pero es muy especial y tienes momentos cumbre impresionantes a pesar de su suavidad. 


Si sigues escuchando sus canciones, cada vez te sorprenden más y más. El cuidado que ponen en cada armonía, la voz del cantante, los violines, el chelo, los vientos… Es un gran descubrimiento que ha llegado para quedarse. Aquí os dejo otra de sus canciones. 

Métodos educativos made in Spain

Me ha costado darme cuenta de que el problema del sistema educativo español no sólo es la pésima formación de las maestras y maestros. A esto se une la moral pedagógica que subyace a las prácticas disciplinarias de estos profesionales y de las instituciones que forman parte. Vamos a describir algunas de estas prácticas.

1. Castigos colectivos: Esta práctica consiste en someter a una sanción a un grupo de niños y niñas cuando no se sabe quién o quienes son culpables de un estropicio, daño o ruptura. Con esto se consigue coaccionar al grupo para que acuse al culpable o que el culpable confiese para que no castiguen a sus compañeros. Va en contra del derecho a la presunción de inocencia y no se recoge en ningún reglamento como sanción permitida. Es injusta por definición y no tiene justificación usarla en ningún contexto. Es propia de campos de concentración y cárceles decimonónicas.

2. Humillación pública: Cuando mis hijos me contaron el método que usaba una de sus maestras para conseguir que los niños que no querían separarse de sus madres dejasen de llorar me quedé atónita. Les había enseñado una canción que todos cantaban al unísono señalando al niño en cuestión. La canción decía “niño bebé, chupete y a la cuna”. ¿Qué os parece como forma de consolar a un pequeño que se siente mal, angustiado, separado de su madre? Esta técnica adquiere matices diferentes a medida que se avanza de curso. Un castigo habitual cuando un niño de los primeros cursos de primaria se convierte en un estorbo para la maestra consiste en enviar al niño a un aula de infantil. Curiosa forma de cambiar las ratio. ¿Qué consigue la maestra con esta treta? Nunca hemos llegado a averiguarlo, no viene en ningún manual de Psicología de la Educación. Lo que sí sabemos es que a veces la estrategia cambia, y los niños son enviados a los grupos de mayores para que se rían de ellos. Diabólico ¿verdad?

3. Afirmaciones negativas sobre uno mismo: Este último procedimiento lo he conocido durante este curso. Consiste en que la maestra hace escribir al niño en el cuaderno o la agenda una afirmación negativa, como por ejemplo “soy muy lento, necesito espabilar” y le hace llevarle la nota a su madre para que la firme. De esta forma, el niño está confesando delante de su madre, que suscribe frente a la maestra la afirmación negativa sobre su hijo. Este método produce a veces intercambios epistolares muy interesantes entre las maestras y las madres, pero no tienen ningún valor pedagógico. 

4. Retención en el colegio más allá de la hora de salida: Por último, os hablaré de un último método que nos tiene estupefactas a las madres durante este curso. Llegamos a las 14:00 a las puerta del colegio y esperamos al menos 15 minutos hasta que salen nuestros hijos. La maestra les ha retenido porque dice que estaban hablando. La semana que viene creo que adoptaré el mismo método: llevaré a mi hijo 15 minutos más tarde al colegio y así tendrá más tiempo para desayunar. Ah ¿que eso se considera impuntualidad? Sospecho que no se valora con el mismo rasero el tiempo que pierden de clase y el que nos hacen perder a nosotras esperando en la calle. 

Y hasta aquí la relación de métodos pedagógicos bizarros que usan los colegios españoles, todo ello aderezado con la estratagema de investir con el calificativo de autoridad al profesorado de algunas comunidades autónomas, lo que les da más credibilidad que a los niños y a sus familias en aras de una supuesta protección de su persona y su dignidad. Increíble pero cierto, amigos finlandeses. 

Y no, no es que hayamos tenido mala suerte. He escuchado de boca de distintas familias de distintas comunidades y distintos tipos de colegios relatos semejantes. Que no, que no son excepciones. Son cosas que pasan en las escuelas españolas. 

#VDLN 98: #ElefantesDuele

En el último disco de Elefantes, Nueve canciones de amor y una de esperanza, está Duele. Con Búnbury. El grupo ha elegido a la persona perfecta para cantar esa canción: la capacidad dramática de el antiguo héroe hace de esta canción una pieza desgarradora con ese aire de pop flamenco que tanto gusta, a mí por lo menos.

Y además, esta canción me viene muy bien para hablar del dolor. Un dolor que no tienen necesariamente que estar ligado al amor romántico, pero que surge cuando desaparece una relación que ha significado mucho para ti. Cada relación con cada una de las personas que conocemos en la vida genera miles de posibilidades. Situaciones posibles, conversaciones por llegar, sonrisas, cenas, meriendas compartidas, abrazos, besos, enfados, lecturas comunes, canciones tarareadas, amor. Por eso, cuando una relación se rompe, se destruye toda una vida posible. Y duele. Vaya si duele. Duele tanto que a veces es mejor no pensarlo.

Sin embargo, hay veces que se cruza un pensamiento, o que te cruzas con alguien por la calle, o escuchas a lo lejos una voz familiar, y los ojos se llenan de lágrimas. En esos momentos parece que nunca más ese dolor profundo va a abandonar tu pecho. Sientes amor, odio, rencor, ira y desidia a partes iguales. Duele.

Duele tanto la herida que guardo aquí dentro, duele
La intento hacer desaparecer, pero vuelve y duele
Duele ver que soy sólo parte del recuerdo, duele

Cómo duele, mi amor



#VDLN 97: Vetusta Morla (Sálvese quien pueda)


Hay tanto idiota ahí fuera… Y lo hemos podido comprobar estos últimos días, cuando a Anna Gabriel, de la CUP (mujer, roja, independentista, política y sin mechas) decía que le satisfaría tener hijos/as y criarlos en grupo. Aquí su intervención completa. Bien, pues esto le ha hecho merecedora de miles de insultos en las redes sociales y en la televisión y prensa basura (puta y malfollada entre otras lindezas en Periodista Digital). Como si hubiese dicho algo que no pensasen cantidad de personas en el mundo occidental. Como si se le hubiese ocurrido a ella de repente. Como si lo que ha dicho fuese algo totalmente absurdo e impensable.


No me voy a poner a citar a antropólogos ni a hacer historia para sacar del olvido nuestras tribus recientes, nuestra sociedad rural, nuestras plazas y nuestras eras. Pero sí voy a hablar de las muchas mujeres a las que he oído hablar de la crianza en tribu como un deseo inalcanzable que pudiese paliar su soledad. Sí, porque criar en una sociedad como la nuestra, en la que mamá, papá y sus vástagos se encierran entre cuatro paredes, a veces hace que la persona que cuida (que normalmente es la mujer) pase horas y horas sin estar en contacto con otro adulto, mientras da de comer, limpia, viste y entretiene a un bebé. Y eso hace de la crianza una experiencia desquiciante. No el hecho de criar, que puede ser inmensamente satisfactorio, sino estar sola en la crianza.

Pero claro, Anna G. ha tocado un tema relacionado con la estructura que sostiene nuestra sociedad. Los cimientos de la sociedad occidental capitalista depende de la falta de apoyo comunitario. Pagamos servicios que antes se solventaban con el trabajo compartido de los miembros del grupo. Nuestra soledad es una herramienta para tenernos atados y bien atados a los dictados de los mass media. Antes se debatía en la plaza. Ahora es la opinión pública la que determina lo que tenemos que pensar. Y desde luego, en esa opinión mayoritaria y “normal”, plantear lo de tener hijos e hijas en grupo es una verdadera aberración, de la que hay que reírse y a la que hay que pisotear.
Pasó lo mismo cuando las mujeres de la CUP de Manresa plantearon fomentar entre las mujeres en uso de medios de contención menstrual más ecológicos y respetuosos con el cuerpo de la mujer, como las copas menstruales. Conozco un montón de mujeres que ya han hecho ese cambio y han decidido dejar de usar compresas y tampones. Pero esta propuesta fue seguida de miles de chuflas y chirigotas de personajes incultos que no se habían molestado de informarse lo más mínimo sobre el asunto. Y es que a quién se le ocurre hablar de menstruación en un consistorio y plantear algo sobre la salud de la mujer. Las mujeres a menstruar como toda la vida, y cuanto menos se vea, mejor.

Dentro de poco, las mujeres de la CUP empezarán a hablar del parto respetado, de parir en casa, de contratar una doula y una matrona y de comer placenta. Eso va a ser el acabose, aunque como las doulas ya han sido objeto mediático de ataques, burlas, acoso y derribo, eso que llevan hecho. El caso es que no se hable de mujer ni de maternidad fuera de los límites establecidos. La mujer a parir, a criar y a menstruar como Dios Bendito manda. Y lo demás son cosas de mamarrachas y guarras antisistema, incultas y que no respetan el acerbo cultural europeo (que esa es otra)

Buenas noches, buenos días a todas y a todos. Os dejo con esta maravillosa canción.

Lo que decía mi madre es un clamor


Hace 16 años, cuando tuve a mis pequeños monster, mi madre alababa continuamente las labores de cuidado de su santo padre (el de los monster). Que si fíjate que los cambiaba, que si fíjate que hacía los biberones, que si fíjate y tal. Yo estaba pringada hasta las orejas, no hace falta decirlo, pero a mí nadie me decía lo bien que lo estaba haciendo. Era mi obligación, mi sino, mi casta. Y además me tenía que sentir mal porque el santo hiciese sus tareas vinculadas a la paternidad. 

Me enfadaba bastante, la verdad. Igual que me enfadé con Errejón cuando publicó este estado de Facebook de David Bravo diciendo: 

Os dejo esta reflexión de David Bravo, tan brillante como necesaria, conciliar y cuidar tiene el mismo valor lo haga una mujer o un hombre.

¿Y por qué me enfadé? Pues porque no hace mucho tiempo, Íñigo Errejón alababa a las personas que renunciaban a su vida y a su familia para dedicarse al partido y les trataba como verdaderos héroes. Podría ponerme a rebuscar en su Facebook para encontrar la entrada en concreto, pero como es una de esas personas dedicadas, tendría que bucear entre miles de estados. Es decir, viva los hombres cuando se dedican al partido, viva los hombres cuando cuidan a sus hijos e hijas, viva los hombres, siempre tan brillantes, cuando dicen que no les alaben, que está haciendo lo que siempre han hecho las mujeres. Nosotras, que llevamos tanto tiempo diciendo lo mismo, ya se sabe que no somos brillantes, sino feminazis de baja estopa. 

En fin, esto tomárselo con humor, hombres conscientes. Ya se sabe que, hagáis lo que hagáis, lo vais a hacer mucho mejor que nosotras. Si hasta he tenido que sufrir mansplainers de hombres que no tenían hijas/os contándome cómo tenía que criar a las mías. Lo mejor es que nosotras nos dediquemos al akelarre y vosotros paséis la aspiradora y cuidéis a las criaturas, además de trabajar y traer el sustento a casa. Sois los putos héroes. Os amamos.