#VDLN 145: Magic (Chucho)

Os voy a contar una cosa: la felicidad es algo mucho más sencillo de lo que parece. Quizás decir esto en momentos como los que vivimos, en los que hay tanta falsedad, amargura, avaricia y ego, sea visto como una frivolidad. Pero es lo que hay. Es una verdadera mierda que los corruptos del PP hayan usado el 155 para tapar sus imputaciones en los casos de corrupción y que la justicia culpe a la víctima de “la Manada”. Pero hay tantas cosas que te pueden meter en un trance de placer: escuchar una canción, sonreír a una persona desconocida, tomar una cerveza con unos amigos, escribir un post que hace reír a la gente. Y así me paso los días, en el descubrimiento tranquilo y constante de una vida nueva. Una vida que no habría soñado hace diez años.

Cuando vives permanentemente enfadada, no disfrutas de esos pequeños detalles. La gente huye de ti, asustada por tu agresividad. He de decir que me toca mucho los ovarios la gente cobarde; me aburre y me molesta que me juzguen. Pero, en cierto sentido, y debido a su debilidad, entiendo su miedo al contagio. Hay gente que no sabe sostener grandes emociones, ni positivas ni negativas, y viven en esa medianía peremne, tan insulsa, tan seca.

Yo tuve una amiga que podría haber disfrutado mucho conmigo y podría haber salido de su encorsetamiento. Yo hubiese nadado en su paz llevándome, a cambio, su inseguridad. Pero se asustó de mi forma rabiosa de vivir la vida y nos separamos. Fue un adiós definitivo y sin palabras. También se llevó otras cosas de las que no voy a hablar. Pero en fin, hay que aceptar las pruebas y los dilemas que te pone la vida por delante sin mirar atrás.

Cuando por fin me di cuenta de que todo es pasajero, aprendí a sonreír.



Madres que no esconden que necesitan tiempo para cuidar de sus hijos/as

Hace unos días, leía un artículo en el que una serie de hombres hablaban de su papel en la crianza de sus hijos e hijas. Siendo positivo que por fin haya hombres que se impliquen en estas tareas, el tono del artículo no terminó de gustarme. Me parecía que, lo que yo, como madre, llevo haciendo toda la vida, ellos lo estuviesen, de alguna forma, representando, como si de una obra de teatro se tratase.

Por ejemplo, yo he dejado durante muchos años de viajar por motivos de trabajo, hasta hace muy poco, que he retomado estos viajes dado que mis hijos se han hecho mayores y se pueden quedar sin problemas solos o con su padre. Cuando eran pequeños, ni se me pasaba por la cabeza “llevar a cabo dos tácticas”, como hace Javier, el primer protagonista del artículo en cuestión. Llamar “tácticas” a lo que les dices a las personas que te invitan, para que les quede claro que tienes niños que cuidar (aunque luego vayas a ir de todas formas, total, es un juego para que se hagan conscientes de que podría decir que no puedo ir porque tengo que cuidar a mis hijos) denota lo engañoso del problema. Cuando yo tenía hijos pequeños no había tácticas ni tácticas: sencillamente, no viajaba. No quería cargar a mi pareja con el peso que suponía estar solo con los niños y tener que externalizar los cuidados sometiendo a los niños a un estrés innecesario.

Pero claro, nosotras tenemos más interiorizado eso de que hay que renunciar a ciertas cosas cuando tienes prole. Si no se puede viajar, no se viaja, ya se podrá más adelante. Pero ¿qué me decís de David, el autónomo que se dedica al mundo audiovisual? Vaya, parece que lo que hace cuando lleva a su hija a trabajar es “visibilizar que tiene una hija”. Mi sensación, cuando me he tenido que llevar a alguno de mis hijos a mi trabajo ha sido de “vaya marrón”. Es un día en el que no estás al 100% ni trabajando ni cuidando. En ningún momento mi preocupación ha sido visibilizar nada (ya era bastante evidente que no tenía con quién dejar al niño ese día), sino hacer las cosas que tenía que hacer lo mejor posible sin desatender al pequeño que me acompañaba.

¿Y qué me decís de Charlie, ese freelance que no trabaja los jueves? Menos mal que su pareja está de baja, que si no, no podría ir a la oficina de 9 a 17 4 días a la semana. Yo tuve que ir a trabajar sin tener a nadie de baja en casa, y la verdad es que muchas veces lo veía como un privilegio, en comparación con mi pareja, que se iba a trabajar sin preocuparse de lo que pasaría a lo largo del día, si llamarían de la guardería porque el niño estaba malo, si fallaría la persona que venía a cuidarlo o si yo tenía trabajo extra que no podía desatender.

En cuanto a Lukasz, me he reído cuando he leído lo de que escribía en sus ratos libres para sacar algo más de dinero. ¿Ratos libres? Cuando estás criando de verdad, perdona, pero no existe tal cosa. Y lo de hacer las reuniones en casa también me ha llegado al alma, al igual que decirle a la niña que “cada cual necesita tiempo para sus cosas”. Querido Lukasz, te deseo mucha suerte con tu crianza.

Pero en fin, lo que me ha roto el alma definitivamente es que el articulista nos pregunte que cómo creemos que ha sido posible que escribiese ese artículo. Pues seguramente porque su mujer está cuidando de sus hijos, pero si fuese de otra forma, eso no deja de ser una brizna de hierba entre el prado de mujeres que escriben con los niños saltando sobre su cabeza, robando minutos mientras viajan en transporte público, pidiendo favores a familiares, vecinas o amigas o, símplemente, dejando de dormir. ¿Nos extraña que en todos los eventos profesionales importantes, veamos una mayoría de hombres en la foto? A mí en absoluto. Aunque esa foto sea la de la conciliación, por la que llevamos tanto tiempo luchando.

#VDLN 144: Cosas extrañas

Qué lejos quedan los 80, los guateques, esos bailes organizados en locales privados, esas aventuras en descampados y solares. Ahora parece que todo aquello sea cutre, rancio, pasado de moda, heteropatriarcal y esas cosas. Qué se le va a hacer, no teníamos abiertos los ojos a la verdadera visión, vivíamos en el mundo del revés, ciegos a los ataques de los malos, subsumidos en el régimen del 78. Los poderosos manejaban los hilos y nosotras creímos vencer. Los demoperros se comieron nuestros sueños y pasamos por la vida esperando a que llegase eso que tanto tiempo anduvimos buscando.

Se han apagado las luces, la gente se ha ido a casa. Los que quedaron por el camino surgen de la oscuridad como zombis, pidiendo su ración de sesos. Y al llegar, miramos esperanzadas a nuestras hijas, por si ellas encuentran lo que nosotras no sabemos siquiera si existe. Y entonces, esa canción. Ahora, esa maldita canción. Esa con la que bailábamos. Esa que ahora está en las listas de las más buscadas. Ya no somos princesas, deja de vigilar nuestros pasos. Ahora todo ha caído hecho pedazos. Todo cambia, nada es para siempre.



Quien decide tiene la culpa

 

En momentos de indecisión en grupo ¿has notado que siempre tomas tú las decisiones? ¿Que la gente que te rodea siempre espera a que tomes la última palabra y digas qué debemos hacer? Siempre hay alguien en un grupo que termina diciendo “pues venga, vamos a ello”… ¿eres tú esa persona? Pues la has cagado pero bien. Si las cosas salen mal, no podrás evitar sentirte culpable.

Cuando te das cuenta del tema y dejas de decir la última palabra, el grupo colapsa, se queda varado en el error de la última decisión tomada y te miran suplicantes para que tomes las riendas. Y como no te da la gana, el bloqueo persiste y todo el grupo asume que no va a haber decisión, que vamos a seguir varados, que no hay salida. Tú miras suplicante al segundo de a bordo, al tercero, al cuarto, pero nadie toma la palabra. Impasibles, parecen indiferentes ante la situación.

Al día siguiente, la gente se queja de la mierda de tarde, o del truño de película que se han tragado, o de la bazofia de comida que se tragaron en aquel sitio de mala muerte, pero en el momento de tomar la decisión, esa que podría haber evitado el mal trago, nadie se menea. Todos tragan y adelante, que el que decide es el que lleva la carga.

Y es que, cuando se toman decisiones en un estado de indecisión, en un estado de incertidumbre, se corren riesgos. Y los riesgos inmovilizan (y si no, que se lo digan a Puigdemont). Quien toma decisiones en estos momentos será el chivo expiatorio del mañana. “Tú fuiste quien dijo que lo hiciésemos” es el grito de los huevones y las huevonas. Por eso es tan raro encontrar esa figura cándida y valiente que alienta al grupo para que actúe. Porque una vez que se quema, ¿quién es el guapo o la guapa que toma el relevo?

En otro post hablaba de cómo lo complejo es lo sencillo , y cómo las estructuras ocultan el corazón del asunto. El dicho como arriba es abajo lo define muy bien. El tema es que la diplomacia, esa gran capacidad de negociar con el contrario, oculta a veces el miedo a decir lo que se quiere y necesita y dar motivos claros y contundentes al respecto. Ya, es verdad que es mejor negociar, dialogar, debatir con argumentos, llegar a un consenso. Pero hay momentos en los que te la cuelan y la diplomacia te impide que lo que es de ley salga adelante. También es verdad que si te la han colado, poco vas a poder hacer, pero al menos que quede constancia de que te has dado cuenta.

Todo esto es una perorata sin mucho sentido para la audiencia, lo sé. Lo importante es lo que pasa cuando el que toma las decisiones se retira. Y el por qué se retira. Hay múltiples circunstancias en las que esto puede pasar, pero una cosa habitual es que el grupo se quede estancado. Y no puede ser de otra forma. Hay ocasiones en las que hay que aceptar que el grupo no puede progresar ni actuar al mismo ritmo que lo haces tú, que la gente necesita tiempo. Tiempo para darse cuenta de los errores cometidos y de las decisiones mal tomadas. El hecho de que tú tengas claro lo que hay que hacer no significa que el grupo lo tenga claro, así que ajo y agua, como decíamos de pequeñas.

Seguro que hay gente ahí fuera, leyendo esto, que me comprende perfectamente. Para vosotras y vosotros, una lista de consejos no pedidos:

1. Si hay que tomar una decisión, deja que primero se pronuncie otra persona del grupo. No te lances a hacer propuestas, no te signifiques en un primer momento. No te hagas abanderada/o del asunto: si lo haces, será mucho más difícil retirarse.

2. Si nadie se pronuncia, siempre puedes hacer una sugerencia. Algo así como tímido, como quien no quiere la cosa.

3. Si encuentras una callada por respuesta, no insistas: no hay quorum. Hay que dar tiempo al grupo para que asimile el problema y lo sopese. Por mucho que creas tener la visión completa del asunto, no va a servir de nada que lo expliques una y otra vez: hay que seguir una serie de pasos para alcanzar la comprensión.

4. Cuando el desastre se avecina, nunca digas “os lo dije”. Muchas veces pasa. El grupo se ha quedado varado y no ha tomado decisiones importantes. Llega el toro y nos pilla. Hay que asumir las consecuencias con el grupo y tirar para delante.

5.Ten paciencia: en algún momento caerán en la cuenta. Pero lo cierto es que, si el grupo o la mayor parte del grupo no cae en la cuenta, no hay nada que hacer más que esperar.

6. A veces hay soluciones alternativas que tú no habías considerado.  Únete alegremente a ellas alegremente, sin rencor y suspirando con alivio. Hay veces que estás rodeado/a de gente capaz y competente, gente buena y maravillosa que ve las cosas desde otra perspectiva que también conduce a la solución.

Si este post os ha parecido condescendiente, lo siento mucho. Es lo que hay.

Un sistema educativo sin altas capacidades (II)

 

En la anterior entrada hablaba de la difícil relación de nuestro sistema educativo, el español con las altas capacidades (AACC). El Informe Nacional sobre la Educación de los Superdotados (Carmen Sanz, 2017) señala que habría un 90% de estudiantes con AACC sin identificar y que, por tanto, no estarían recibiendo la atención educativa adecuada. Esto, además de ser un defecto grave de nuestro sistema educativo, que afecta a la riqueza de potencial humano de nuestro país, es un problema que afecta de forma directa y personal a esos niños y niñas que están desatendidos en sus necesidades educativas. Mientras que en otros países, como EE.UU., existen programas de atención a las AACC con una larga trayectoria histórica, en nuestro país son escasos los programas de este tipo, y existe una queja generalizada entre las familias de niñas y niños con AACC sobre la desatención educativa que sufren sus hijos e hijas, lo que hace que tengan que invertir gran cantidad de energía para que éstos sean evaluados y atendidos educativamente de una manera adecuada. Desde este punto de vista, uno de los principales problemas de nuestro sistema es que, en la mayoría de las ocasiones, la detección y atención educativa de los niños y niñas con AACC se hace a instancias de la familia, lo que pone de manifiesto la ausencia de procedimientos protocolizados para la atención de esta población.

La regulación acerca de la atención a niños y niñas con estas características se recoge en los artículos 57, 58 y 77 de la LOMCE así como en el Real Decreto 126/2014, de 28 de febrero y el Real Decreto 1105/2014, por los que se establecen, respectivamente, los currículum de Primaria (el primer Real Decreto), ESO y Bachillerato (el segundo). En el artículo 77 de la mencionada ley se establece que “El Gobierno, previa consulta a las Comunidades Autónomas, establecerá las normas para flexibilizar la duración de cada una de las etapas del sistema educativo para los alumnos con Altas Capacidades intelectuales, con independencia de su edad”. En el Real Decreto 943/2003, de 18 de julio,  se regulan las condiciones para flexibilizar la duración de los niveles y etapas del sistema educativo para los alumnos superdotados intelectualmente. Las medidas educativas a adoptar con niños y niñas con AACC se describen en la Orden EDU/849/2010, de 18 de marzo, por la que se regula la ordenación de la educación del alumnado con necesidad de apoyo educativo y se regulan los servicios de orientación educativa en el ámbito de gestión del Ministerio de Educación, en las ciudades de Ceuta y Melilla. Es especialmente importante el capítulo II (artículos 3 al 15), en el que se establecen los principios generales en relación a la atención educativa integral al alumnado con necesidad de apoyo educativoPodéis encontrar una interesante recopilación de estas leyes con comentarios de su aplicación (o no aplicación, más bien) en el estado español en este post de Ros Abogados.

Teniendo un desarrollo legislativo que, sin ser perfecto, abre un montón de puertas para la adecuada atención educativa para los niños y niñas con AACC, ¿por qué la sensación que nos queda después de hablar con familias y asociaciones es que la atención educativa a estas niñas y niños en nuestro país es deficitaria? El argumento que voy a desarrollar aquí, consciente de que hay muchos temas controvertidos que me voy a dejar en el tintero, es que las leyes educativas que se plantean en nuestro país no van acompañadas de un proceso que facilite la transformación social para que estas leyes puedan ser aplicadas. Nuestras leyes siempre van muy por delante de la realidad que se vive en los centros educativos, que están infradotados tanto a nivel económico como a nivel formativo. Pero además, el tejido científico sobre AACC en nuestro país también está infradesarrollado. Esto supone que tengamos que beber de fuentes anglosajonas para hacernos una idea de cómo se funcionaría en un entorno educativo que atiende las altas capacidades, sin tener una visión basada en la evidencia de lo que está pasando en nuestro país y qué podemos hacer para que vaya mejor. A continuación, trataré de dar al lector una ligera idea del nivel de desarrollo del pensamiento y las prácticas que giran alrededor de las AACC en otro país, EE.UU. en comparación con las cosas que pasan, se escriben y se investigan en el nuestro.

LA INVESTIGACIÓN SOBRE INTERVENCIÓN EDUCATIVA EN ALTAS CAPACIDADES EN EEUU Y EN ESPAÑA

Uno de los indicadores que podemos utilizar para conocer el grado de desarrollo que existe en un país sobre un tema es echar un vistazo a sus publicaciones científicas. Aunque es evidente que comparar a EE.UU. con España requeriría de algunos ajustes relacionados con el tamaño del país y el desarrollo económico y social, no me puedo resistir a ello, y los resultados son dignos de tener en cuenta.

En primer lugar, en EE.UU. existen algunas revistas especializadas en el tema de los niños y las niñas superdotadas (Guifted children). Como ejemplos, podemos señalar dos de las más importantes, que son Guifted Child Quarterly Journal of the Education of the Gifted. Estas son dos revistas indexadas, que, para los legos, significa que tienen la suficiente calidad para ser encontradas en las búsquedas de los principales motores de búsqueda científicos. No encontramos ninguna revista indexada sobre estos temas en español, aunque sí existe alguna que otra revista académica no indexada, como Faisca, publicación de la Universidad Complutense de Madrid.

Sin embargo, podemos encontrar artículos sobre superdotación y las AACC no solamente en revistas especializadas en el tema. Este tipo de trabajos también se publican en revistas generales de Educación y Psicología. Por ello, me fui a la WOS (Web of Science) para buscar artículos publicados sobre este tema entre los años 1900 y 2017. En primer lugar, usé como palabras clave Gifted Children. Obtuve 1156 resultados, de los cuales 459 estaban publicados en EE.UU. (un 29,5%). Este era el país con más artículos en la búsqueda, seguido muy de lejos por UK (47) y Francia (40). De España, país en el puesto 12 (por detrás de Turkía y Holanda), solo constan 11 artículos. Decidí buscar entonces un término también común, el de “High Ability” (lo puse entrecomillado para encontrar resultados en los que las dos palabras figurasen unidas). En esta búsqueda obtuve 175 resultados, en los que la mayoría (un 49%, 86 artículos) eran de EE.UU. y solo 6 (3,4%) de España.

¡¡Ah!! -diréis- estás buscando en inglés, busca en español. Pues eso hice. Usé la palabra superdota* para obtener todos los artículos que usasen los derivados de superdotado. En esta búsqueda obtuve 56 artículos, de los cuáles el 57% (32 de ellos) eran de… ¡¡Brasil!!. En España solo se publicaron 7 (12,5%). Por último, usé los términos “altas capacidades”, encontrando 12 artículos, de los cuales la mayoría (un 33%, 4 artículos) eran de España.

Este pequeño análisis superficial parece llevarnos a concluir que la investigación sobre el tema de la sobredotación y las altas capacidades está bastante más desarrollada en EE.UU. que en España, país en el que solo encontramos un total de 28 artículos científicos sobre el tema en 117 años que recogen las bases de datos de WOS. Pero además, sin nos acercamos ligeramente a las cosas que se escriben en el país anglosajón, podremos encontrar cosas como el artículo What one hundred years of research says about the effects of ability grouping and acceleration on K-12 students’ academic achievement: Findings of two second-order meta-analyses (Steenberg-Hu, Makel y Olszewski-kubilius, 2016). En este estudio, los autores realizan dos meta-análisis de segundo orden, realizados sobre un total de 13 meta-análisis sobre los beneficios de los agrupamientos por habilidad y 6 meta-análisis sobre los beneficios de la aceleración en el rendimiento académico. Imaginaos: los datos de este artículo están basados en 19 meta-análisis, basados a su vez en más de 1.000 artículos sobre el tema. Increible ¿verdad? Y solamente para hablar sobre los efectos de los distintos tipos de agrupaciones y de la aceleración en el rendimiento académico. Deja fuera los estudios sobre los efectos socio-emocionales y otro tipo de repercusiones de estas intervenciones.

¿Qué sucede con la investigación sobre AACC en España? Si analizamos los resultados que obtenemos con la palabra clave gifted* y nos centramos en las 103 publicaciones españolas, observamos que existe un aumento creciente y progresivo de artículos desde el año 2009 (3 artículos) hasta el 2016 (25 artículos), de modo que podemos decir que el interés por este tema está creciendo. Sin embargo, estamos muy lejos de alcanzar la experiencia y el conocimiento desarrollado en EE.UU., aunque ya hay varios grupos de investigación trabajando en este ámbito. Diréis ¿y qué más da que no haya investigación en España hecha por investigadores españoles, si podemos aprender mucho leyendo las investigaciones estadounidenses? Pues por una sencilla razón: el éxito de las intervenciones educativas depende en gran medida de su adaptación al entorno socio-económico y político que las acoge. Tú puedes llegar con un plan de intervención para la detección y atención educativa en niños y niñas con AACC maravilloso tomado de las investigaciones norteamericanas e intentar implementarlo en tu comunidad autónoma, y darte de bruces con un entorno que no acepta, no entiende y no puede mantener tus propuestas.

En su revisión sobre el estudio de la alta capacidad en España, Hernández Torrano y Gutierrez Sánchez (2014)  hablan de cuatro ámbitos de estudio que se están abordando en nuestro país sobre este tema: los dedicados al perfil cognitivo de los estudiantes con AACC, sus rasgos afectivos, sociales y emocionales, los estudios dedicados a la detección de estos estudiantes y, por último, los orientados a analizar las estrategias y técnicas de intervención educativa en esta población. En la próxima entrada dedicada al tema de las AACC, hablaré de el último de estos aspectos, las estrategias de intervención educativa en niños y niñas con AACC que se llevan a cabo en España y en qué medida están extendidas y son eficaces. Volviendo al inicio del post, en el que decíamos que un 90% de niñas y niños con AACC pasan desapercibidos en nuestro país, podemos deducir que estas prácticas no están muy extendidas. En este sentido, reitero mi preferencia, expuesta el primer post de esta serie dedicada a AACC, de optar por no luchar contra el sistema y renunciar a un etiquetaje que no sé a ciencia cierta si va a llevar a buen puerto o si va a ser un estigma en un sistema educativo que no sabe atender a personas con talentos y capacidades especiales.

Un sistema educativo sin altas capacidades

El tema de las altas capacidades (AACC) siempre me ha producido sentimientos encontrados. De siempre he odiado el término “superdotado”, por lo que agradezco mucho que esa palabra haya desaparecido para ser sustituída por una que hace alusión a las múltiples capacidades del ser humano y la posibilidad de que algunas de ellas estén especialmente desarrolladas. Llamar a alguien “superdotado” siempre me ha parecido una especie de insulto, una forma de encasillar a una persona que, de repente, tiene que demostrar que merece, de alguna forma, esa denominación.

A pesar de que el concepto haya perdido sus matices de etiqueta de superheroe, sigo sin ver la necesidad de etiquetar a los niños y las niñas, someterles a tests y pruebas, atarles a un informe y guerrear por que un maestro o maestra con capacidades medias acepten dicha etiqueta. Lo cierto es que el problema es mucho más profundo que una simple aceptación de las competencias elevadas de un estudiante. El problema de fondo es un sistema educativo centrado en los contenidos y no en el aprendizaje.

Todos los niños y las niñas son especiales. Cada persona es un mundo y requiere una atención personalizada. Si bien es cierto que en un aula de 30 niños es difícil desarrollar este tipo de atención, tener una sensibilidad especial hacia las peculiaridades de los estudiantes es una competencia que todo docente debería desarrollar. Por otra parte, existen formas de intervenir educativamente para aprovechar al máximo las capacidades de cada estudiante sin tener que desatender a ninguno de ellos. Pero para ello, hace falta cambiar el esquema del aula y de las prácticas que en ella se desarrollan. Y considero mucho mejor un aprovechamiento de las capacidades de cada niño dentro de su aula o de su grupo de edad que el adelantamiento de curso.

Adelantar a alguien de curso me parece la otra cara de la moneda de la repetición. Es el fracaso del sistema para adaptarse a las peculiaridades de sus estudiantes. ¿Por qué tiene un niño o niña de primaria, en una edad en la que los cambios de un año para otro son enormes, dejar a sus amigos y amigas e irse a un grupo de niños mayores? Igual que con el caso de la repetición, creo que se están poniendo las competencias intelectuales por encima de las emocionales y las sociales. Se pierde de vista a la persona en su contexto y se la trata como a un cerebro con patas. También este problema se solucionaría con una flexibilización de las prácticas escolares. La organización por grupos de edad permanentes es solo una manera de organizar un colegio, puede haber muchas otras, aspecto que continúa inexplorado en nuestro país.

Dado que el sistema falla en la detección y la atención de niños y niñas que se desvían de la media, tanto por arriba como por debajo, somos las familias las que tenemos que estar preparadas para afrontar los problemas derivados de esa desatención. En el caso de niños y niñas con AACC, es preciso darles oportunidades y recursos para desplegar sus intereses. Lecturas, visitas, conversaciones, uso de recursos digitales, interacción social más allá del aula, etc., además de una educación para comprender las diferencias entre las personas y lo que él o ella pueden aportar a un grupo con competencias diversas.

En este sentido, enseñar a los niños y niñas con AACC a gestionar su talento es crucial para su adaptación a los grupos sociales en los que se va a tener que integrar a lo largo de su vida. Es duro ser el listo o la lista del grupo, eso es así. Hay que soportar envidias, incomprensiones, acoso, burlas, etc. Por eso, debemos ayudarles a mantener sólida la autoestima y saber afrontar con sabiduría estas situaciones. Además, un gran poder conlleva una gran responsabilidad (ya lo decía el tío de Spiderman): saber ejercer funciones de liderazgo aportando lo mejor de ellos y sacando provecho de las competencias del grupo para sacar adelante un proyecto es tan importante o más que conocer los fundamentos de la física cuántica a los 9 años.

Es una pena que nuestro sistema educativo vaya con 40 años de retraso, pero es lo que hay. Creo que no es de recibo tener que someter a los niños y niñas con AACC a un diagnostico y a un etiquetaje de por vida para demostrar que tienen capacidades especiales. Yo prefiero trabajar en familia esas maravillosas competencias y enseñarles a afrontar la vida de la mejor manera posible. Esto no quiere decir que no luchemos por sus derechos en el sistema educativo, para nada, pero siempre teniendo en mente qué va a suponer para ellos y ellas cada paso que demos en este sentido.

#VDLN 143: Rodrigo Cuevas, Prince de Verdiciu

¿Sabéis cuando escucháis una canción y decís: “esta va para el VDLN”? Pues eso fue lo que me pasó a mí con Verdiciu, de Rodrigo Cuevas. Increible fusión de los ritmos astures con la música electrónica y guiños a viejos temas. Y el vídeo. Impresionante. Es increible lo ricos que son los pueblos que habitan estas tierras. No me atrevería nunca a imponerles una bandera y una identidad, teniendo una propia tan rica en matices. Pero más allá de la estética de la identidad de grupo, todas esas vivencias compartidas en una tierra que tiene sus peculiaridades orográficas, climáticas, históricas, económicas y culturales dan forma a un conocimiento compartido solo visible a través de la convivencia.

Porque, ¿cómo se modela nuestra identidad si no es a través de vivencias compartidas? El orgullo de pertenencia, eso que en estos días está en tantas bocas, no es otra cosa que la felicidad de pertenecer a un grupo que te aporta riquezas materiales, simbólicas y espirituales. La imposición de valores, colores, ideas, esquemas, es una invasión y nunca puedes sentirte orgulloso/a de algo que no sientes tuyo.

Yo siempre digo que no tengo raíces. No me ha dado tiempo a echarlas. De aquí para allá, sin fiestas patronales, sin baile regional, sin bandera, sin acento reconocible y sin plato típico, voy por la vida admirando a la gente que tiene todas esas cosas. También es verdad que me saca de quicio que intenten imponérmelas o que quieran que participe de asuntos que no siento con la pasión que veo que la gente pone en ellos. Pero cuando veo esas expresiones culturales que están arraigadas en una historia común, me quedo hipnotizada contemplando, no como algo que me es ajeno sino como algo en lo que estoy participando de alguna forma.

En Verdiciu se entremezclan distintos niveles de pertenencia. Puedes elegir o disfrutar de cada uno de ellos al unísono. Le llaman el Freddy Mercury asturiano. Judgad por vosotras mismas.

7 consejos para la vuelta a clase

Ey, profes de instituto: comienza el curso ¿no, carrocillas? Otra vez a tomarse el café de pie y con prisas mientras juramos en hebreo por tener que entrar a primera hora, otra vez entrar en un aula abarrotada de críos y crías que aúllan, otra vez la tiza y la pizarra, y a contar lo de siempre. No se puede empezar un curso a tontas y a locas: ¿has pensado todo lo que vas a hacer este curso? ¿Has actualizado contenidos, rediseñado materiales, pensado actividades para trabajar los conceptos fundamentales de tu asignatura, nuevas formas de evaluación, etc.? ¿Has pensado cómo mejorar tu docencia? Ya sé que está ajetreado viendo cómo suben las visitas a tu último video o artículo en el Huff, que no has tenido tiempo de reflexionar sobre las claves del éxito en tu docencia. Pero hoy, como si fueras un alumno en tu primer día de clase, te voy a dar siete consejos fundamentales para triunfar en las aulas.

1.- Ánimo, que tú puedes

Ya sé que ves en tus estudiantes una manada de vagos y vagas, pero tu misión es que se apasionen por tu asignatura. ¿Has pensado cómo motivarles, cómo vincular sus conocimientos previos con los nuevos conocimientos, cómo conseguir que caigan en la cuenta de lo interesante que es conocer lo que tú les puedes enseñar? Recuerda, además, que las medidas de atención a la diversidad en nuestro país no son muy boyantes, por lo que tendrás que hacer un esfuerzo extra para detectar las necesidades específicas de tus alumnos y ofrecerles algún tipo de apoyo. A lo mejor crees que no es tu obligación, pero todas las personas tienen derecho a la educación ¿no? Lo que te estoy proponiendo no es que conviertas tu clase en un circo, sino que aprendas a enseñar, cosa que va mucho mas allá de vomitar contenidos en un aula y corregir exámenes.

2.- Conoce a cada estudiante

Sí, ya sé, son muchos, muchísimos. Pero compréndelo: no todos ellos aprenden de la misma manera, ya se sabe que cada chaval o chavala es un mundo. Es fundamental conocer a cada uno de ellos y comprender sus peculiaridades. Unos aceptarán tus bromas y otros se enfadarán y no tolerarán que te pitorrees de ellos delante de la clase. Es interesante que les conozcas por su nombre y demuestres que no son para tí un simple número. Ya sabes que puede que te cueste adaptarte cada año a un nuevo grupo con sus diversidades y peculiaridades, pero siendo flexible y receptivo evitarás desencuentros y mejorarás tu docencia. No pretendas que la clase se adapte a tí: adáptate tú al grupo. Será más sencillo.

3.- Intenta revisar tu planificación a lo largo del curso

Esta es la gran utopía de cada año, pero sigue intentándolo. Para adaptarte a las necesidades de tus estudiantes será necesario, seguramente, revisar las actividades, los materiales y las formas de evaluación que tenías pensado poner en práctica. No hace falta que realices cambios drásticos y seguro que en la administración no te llaman la atención por introducir cambios por motivos pedagógicos (ups, he mentado a la pedagogía, sí). Recuerda que si dedicas tiempo en tus clases a realizar tareas que ayuden a profundizar en los contenidos, no dejarás al azar el aprendizaje de los estudiantes. Memorizar para un examen no es aprender: es algo que, después de nuestra experiencia como alumnas y alumnos, deberíamos tener claro.

4.- Sondea el aprendizaje de tus estudiantes: ¿tienen dudas?

Recuerda que debes tener estrategias para saber si tus estudiantes están aprendiendo y comprendiendo lo que les intentas enseñar más allá del examen, en el día a día, poco a poco, para que al final no te encuentres con un aula que no ha entendido nada de lo que les has contado. Entiendo que, a veces, la desidia os puede y os limitáis a soltar el rollo y observar sus caras inexpresivas. Si eres tímido puedes usar un montón de herramientas digitales que tienes a tu disposición. Kahoot! y Appgree son dos de ellas. Ya sé que estás en contra de todas esas cosas modernas, pero pruébalas: alucinarás.

5.- Coordínate con tus compañeros

En vez de dedicaros a tiraros los trastos en el claustro ¿habéis probado a constituiros como verdadero equipo docente? Yo os animo a ello este curso. Reuníos para pensar las cosas que podéis hacer en común para mejorar la convivencia del centro y el aprendizaje de vuestros estudiantes. La docencia en un centro de enseñanza como el vuestro no es una actividad individual, sino colectiva, y si no aprendéis a colaborar nunca alcanzaréis la excelencia que os habéis puesto como meta. Bueno, quizás exagero y no buscáis la excelencia, pero venga, coordinaos y haced de vuestro centro un centro mejor.

6.- Usa la agenda

Ya sabes lo importante que es la planificación para la buena marcha del curso escolar. Anota todos los hitos importantes, las actividades que harás en clase, las fechas de entrega de trabajos que les has dado a tus estudiantes a principio de curso, etc. Si tú estás organizado, ellos también se organizarán.

7.- Prueba y elige tu técnica de enseñanza

No sabes enseñar, y en parte es culpa de cómo esta organizado el sistema educativo español: deberían exigir una habilitación decente para el profesorado de secundaria. Pensáis que enseñar es decir lo que sabéis delante de una clase que os escucha en silencio y memoriza para el examen, y no es así. Por eso, vuestros estudiantes se desesperan en esas clases en las que os da la verborréa y luego, en casa, intentan desentrañar de qué iba todo ese discurso. También están aquellos que se aburren solemnemente, porque van sobrados y no necesitan tanta sobreexplicación y tantos consejos no solicitados.

Recuerda: la clave está en conocer a tus estudiantes y desarrollar estrategias educativas para que construyan activamente el conocimiento sobre aquello que quieres que aprendan. Fliparás con los resultados si observas, planificas y pones en marcha actividades motivantes en las que tengan que usar el conocimiento que quieres que asimilen. ¡Ánimo! El curso acaba de empezar. Todavía estás a tiempo.

#VDLN 142: Este amor ya no se toca. Yuri

Me enamoré de esta canción cuando oí a Loles León tararearla en uno de esos programas de la tele de cuyo nombre no quiero acordarme. Es de esas canciones incomprensibles que tienen muchísima energía y se prestan a una coreografía tipo Giorgio Aresu pero que hablan de una situación absolutamente dramática, aunque cargada de erotismo. Una canción ochentera cantada por una rubia despampanante, Yuridia Valenzuela Canseco, más conocida como Yuri.

Las despedidas tienen que ser dignas y pactadas. Este amor ya no se toca, pero te vas a ir sabiendo lo que te pierdes, y, a partir de hoy, este amor ya no se toca. Así, con un par. ¿Un rey sin su corona no puede ser un rey, un hombre que no es hombre no tiene una mujer?¿Lo hacemos una vez más y te vas sin despedirte? A ver, muchacha, en qué quedamos ¿le vuelves a besar y te sientes de nuevo enamorada o le niegas la boca?

Así, a la desesperada, se despide de ese hombre que parece estar deseando huir, diciéndole que si se va no piense que va a volver. Esta situación es, de nuevo, algo que podemos trasladar a la superestructura social y esa extraña conducta de escupir en la cara a aquellos que queremos retener desesperadamente, ya sea con la fuerza de las leyes, de la policía y, si fuese necesario, del ejército. Y es que este amor ya no se toca, pero te vas a cagar en cuanto salgas por esa puerta. Bailemos.